La Tercera

El bacheletismo prepara su travesía por el desierto

El 22 de noviembre, dos días después de la primera vuelta presidencial, la Fundación Dialoga, entidad creada a fines del primer mandato de Michelle Bachelet como plataforma para preservar el legado de la ex Mandataria y preparar su retorno a La Moneda, dejó de existir de manera legal.

Ese día, el directorio de la fundación, presidido por la psicóloga y antropóloga socialista Clarisa Hardy, formalizó ante notario la escritura de término de giro de la entidad y la disolvió legal y definitivamente. Aunque la fundación no estaba operativa hace más de dos años, pues no tenía sentido que funcionara con Bachelet en La Moneda, era esperable que ésta se volviera a reactivar, con el mismo u otro nombre, después del 11 de marzo, cuando la Mandataria traspase por segunda vez el poder a Sebastián Piñera.

A 70 días del cambio de mando, sin embargo, los planes de Bachelet para después de abandonar el gobierno no contemplan la creación de una estructura formal que permita articular a sus principales colaboradores, pese a que varios de ellos anticipan que el próximo Ejecutivo buscará profundizar las diferencias con su antecesora y modificar algunas de las políticas públicas impulsadas por ella.

El tema preocupa en especial al comité político, el que recién está comenzando a analizar fórmulas para estructurar una red de ministros y autoridades de la actual administración que puedan salir a responder eventuales cuestionamientos de los futuros residentes de La Moneda.
La situación contrasta fuertemente con lo que ocurría a fines de la primera administración de Bachelet. Para esta fecha, el 2009, el entonces jefe de gabinete de la Mandataria, Rodrigo Peñailillo, ya tenía avanzado el diseño de lo que sería la Fundación Dialoga.

Gran parte de su staff, que incluía a las principales figuras del llamado bacheletismo, ya habían sido convocados para trabajar en el proyecto que pretendía capitalizar el 84% de aprobación con que la Jefa de Estado terminaba su mandato. Peñailillo, incluso, ya había iniciado la búsqueda de una sede para la fundación, la que abriría sus puertas oficialmente el 15 de abril de 2010, en una casona de Bilbao 1461, en Providencia. Para entonces, en el ambiente ya estaba la percepción del retorno de Bachelet a la Presidencia.

Eso sí, como la vez anterior, en el entorno de la Mandataria se ha trabajado en el diseño de la “ceremonia del adiós”. A fines de 2009 y comienzos de 2010, el segundo piso de Bachelet tenía planificada giras nacionales con recorridos por varias localidades en un solo día e inauguraciones de obras emblemáticas; una agenda internacional intensa que incluyó la presencia de la Presidenta en los actos de asunción del mando de Evo Morales, en Bolivia, y Pepe Mujica, en Uruguay, además de la asistencia a los actos del bicentenario de Argentina. Incluso, la celebración del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo de 2010, a sólo tres días de que abandonara La Moneda, se proyectó como un acto masivo para potenciar la imagen de la Mandataria. El terremoto y tsunami del 27/F sacudieron también buena parte de esos planes.
Fuentes de La Moneda aseguran que se comenzará a reforzar la agenda de la Presidenta con vistas a su despedida. En el último mes, agregan, el esfuerzo del gobierno estuvo concentrado, principalmente, en la campaña presidencial de la que La Moneda debió inhibirse hasta la primera vuelta por la inédita situación de tener el oficialismo dividido con dos candidatos presidenciales. Pero, tras la derrota del senador Alejandro Guillier, el gobierno retomó las giras nacionales marcadas por los discursos de balance de la gestión de Bachelet.

“El orgullo que sentimos quienes los hemos acompañado en este camino también nos recuerda que nosotros, como gobierno, estamos empezando a cerrar un ciclo, con mucha emoción y con mucha alegría de ver lo que sucede acá (…). Cuando hace algunos años nos comprometimos con esta tierra llena de historia, sabíamos que deberíamos rendir cuenta de nuestros compromisos, porque soy una mujer de palabra y tengo como norma hacer lo que prometo”, dijo Bachelet el jueves 28 en Talca, durante la ceremonia de inauguración y entrega de llaves del conjunto habitacional Quinta Los Ángeles.

Para esta fecha, el 2009, el entonces jefe de gabinete de la Mandataria, Rodrigo Peñailillo, ya tenía avanzado el diseño de lo que sería la Fundación Dialoga.

En el ámbito internacional, el 6 de enero Bachelet viajará a Cuba por dos días, en la que será la última visita oficial de su mandato. Y entre el 15 y el 18 de enero, será el Papa Francisco el que estará de visita en Chile. Además, recién la próxima semana se sabrá si deberá asistir el 24 de enero a la III Cumbre Celac-Unión Europea, en El Salvador, pues aún no se ha definido si este evento será sólo de nivel ministerial o tendrá carácter de encuentro presidencial. En caso de que la cita sea de jefes de Estado, Bachelet viajará a El Salvador acompañada del mandatario electo, Sebastián Piñera.

En febrero, en tanto, afirman fuentes de Palacio, Bachelet tiene contemplado asistir a la primera carrera internacional del campeonato FIA de Fórmula E en Santiago. Después, en una fecha aún por precisar, tomaría 15 días de vacaciones: aún no se define si será -como ya es tradición- en el lago Caburgua o en su casa de Tunquén.

La Mandataria no será la única que hará uso de sus días de descanso legal. Casi todos los ministros, subsecretarios y jefes de división ya anticiparon que tomarán vacaciones durante este verano, por lo que el gobierno está organizando el calendario para las subrogancias.

Plan para el día después

En los últimos días la Presidenta ha exteriorizado que quiere quedarse en Chile “por ahora” y que espera poder descansar varios meses tras cumplir dos mandatos presidenciales, separados por tres años de una también intensa agenda internacional al mando de ONU Mujer.
En su calidad de ex presidenta tendrá una dieta vitalicia superior a los nueve millones de pesos mensuales y, a diferencia de la vez anterior, no destinará ese dinero para solventar los gastos de una fundación.

Aunque tiene ofertas de trabajo de universidades norteamericanas y europeas y de organismos internacionales, Bachelet ha deslizado a sus más cercanos parte de las razones que la anclan a Chile y la han hecho desistir de radicarse en el extranjero en el mediano plazo. Entre las más importantes está su madre. En agosto, Ángela Jeria cumplirá 92 años. La antropóloga no estuvo dispuesta a seguir a su hija en septiembre de 2010 cuando ésta se trasladó a vivir a Nueva York, y a sus amigos les comenta lo cómoda que está en Chile. Hay otro factor familiar que también pesa en la decisión de Bachelet. Hace no mucho, su hija Francisca Dávalos volvió a Chile después de vivir varios años en Argentina. Por primera vez, en mucho tiempo, la Mandataria tiene a toda su familia reunida en Santiago.

Por lo mismo, en el mediano plazo, Bachelet tienen previsto sólo viajar fuera de Chile por periodos cortos para dar ciclos de charlas, de no más de un mes, en universidades extranjeras a las que ya ha sido invitada. Algo similar ocurre con el cargo ad honorem que desempeñará a contar del 11 de marzo en el Consejo Consultivo de Alto Nivel creado en septiembre pasado por el secretario general de la ONU, el portugués Antonio Guterres, para mediar en situaciones de crisis internacionales. Y en la colaboración que seguirá prestando al programa de las Naciones Unidas “Cada Mujer, Cada Niño” que ella copreside.

Esta vez, cuando le toque ir a Nueva York, Bachelet no tendrá oficinas en el edificio Daily News, en la calle 42, el mismo que se hizo mundialmente conocido por servir de locación para la película Superman de 1978, y desde el cual solía recorrer caminando las tres cuadras que la separaban de la sede de la ONU, aunque sí seguirá disfrutando del “lujo impagable” del anonimato, de poder sentarse en un café sin interrupciones, que sólo una ciudad como Nueva York puede dar a un ex presidente sudamericano.

Puede ser el deseo de recuperar la sensación que le dio Nueva York de ser una “miss nadie”, como dijo en una ocasión a un medio inglés, o su distanciamiento de los partidos políticos chilenos las razones que esgrimen en su entorno para que ella haya descartado de plano la idea de volver a ocupar un cargo político formal. Sin embargo, las mismas fuentes aseguran que, pese a no tener una buena opinión del desempeño que tuvieron los partidos políticos durante su mandato, pretende colaborar con las colectividades de centroizquierda, en especial con el PS. Bachelet, aseguran desde su entorno, no sólo seguirá de cerca el acontecer político nacional, sino que defenderá sus reformas todas las veces que sea necesario.

Los pasos del bacheletismo

Hoy, en La Moneda, a diferencia del gobierno anterior, dudan de la existencia de un núcleo duro bacheletista que esté articulado y, por lo mismo, que vaya a seguir operando como un bloque después del 11 de marzo. Más aún si la propia Presidenta desechó la idea de armar una fundación que cobije a sus colaboradores más cercanos.

En La Moneda señalan, incluso, que el pétreo vínculo que caracterizó antes a los más estrechos colaboradores de Bachelet se ha resentido y desgastado con los años en el poder en este segundo mandato.

Paula Walker, considerada la más antigua del entorno de Bachelet. La periodista ha trabajado por más de 11 años con la Mandataria, a quien acompañó, incluso, en su paso por Nueva York. Desde su salida de la Secom, en marzo de 2015, pasó a desempeñarse como asesora en gestión presidencial, con un sueldo bruto mensual de $ 6.666.667. Pero a partir de marzo próximo, no está contemplado que siga trabajando junto a Bachelet. Lo más probable, ha dicho a sus conocidos, es que acepte las ofertas de dos universidades para hacer clases de comunicación estratégica y manejo de crisis. Además, en su plan de privatización, pretende hacer asesorías comunicacionales en el ámbito político y empresarial.

Bachelet ha deslizado a sus más cercanos parte de las razones que la han hecho desistir de radicarse en el extranjero en el mediano plazo: su madre y el retorno de su hija Francisca.

Aunque no pertenece al círculo histórico del bacheletismo, la actual jefa de gabinete de la Mandataria, Ana Lya Uriarte, es una de las figuras que más vieron crecer su nivel de influencia durante la actual administración. La abogada socialista, experta en temas medioambientales, pretende pasar una larga temporada de descanso en la casa que se construyó en Ocoa, cerca del Parque Nacional Cerro La Campana tras el cambio de mando. Como jefa de gabinete, según el portal Gobierno Transparente, su sueldo es de $ 7.014.600 brutos mensuales. Hasta ahora no tiene ofertas de trabajo y tampoco tiene previsto reabrir la consultora Sustenta Abogados, la que cerró a comienzos de 2014. A sus cercanos ha señalado que pretende volver a hacer clases de Derecho Medioambiental en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Fuentes de esa casa de estudios, sin embargo, explicaron que Uriarte no era profesora titular y que habría perdido la cátedra que dictaba luego de transcurridos más de dos años de permiso. Para volver tendría que concursar al cargo y, en el corto plazo, aseguran, no hay concursos previstos para dicha materia.

Quien sí tiene disponible su cátedra como profesor de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile es el actual ministro del Interior, Mario Fernández.
Hace menos de dos semanas, Fernández, quien en su calidad de ministro de Estado recibe un sueldo mensual bruto de $ 9.121.809, envió un mensaje a la facultad para avisar que a partir del 12 de marzo próximo recuperaría la cátedra de la que es profesor titular desde 1998. El militante DC más cercano a Bachelet y ex ministro del Tribunal Constitucional, hace unos días, en entrevista a La Tercera, señaló que descartaba volver a ocupar cargos políticos relevantes, aunque seguiría militando, y les recomendó a los de su generación pensar en el retiro político.

Otro que retornará a la academia es el principal asesor del segundo piso de Bachelet, Pedro Güell. El sociólogo, quien fuera hasta noviembre pasado miembro del directorio de la Fundación Dialoga, es considerado uno de los artífices intelectuales del diagnóstico sobre el cual el gobierno impulsó su programa de reformas y quien está detrás de los contenidos de los mensajes de Bachelet. Como director de políticas públicas, en el marco del programa de apoyo a las actividades de la Presidencia, Güell recibe un salario mensual bruto de $ 6.868.448. Es profesor titular e investigador del Centro de Investigaciones Socioculturales de la Universidad Alberto Hurtado, cátedra a la que pretende reincorporarse tras dejar el gobierno. Además, tiene una oferta de una universidad española para dictar a mediados de 2018 charlas durante dos meses.

A dos meses de dejar el gobierno, varios miembros del entorno más próximo a la Presidenta no tienen claro su futuro laboral. Es el caso de Haydée Rojas, la periodista y jefa de prensa de la Presidencia -con un sueldo mensual bruto de $ 6.868.448-, quien no ha recibido hasta el momento ninguna oferta de trabajo. Sus planes, tras dejar La Moneda, son viajar por tres meses. A su regreso, retomará su puesto en el consejo ampliado de la revista Mensaje, vinculada a la Compañía de Jesús. Se trata de un cargo ad-honorem que ejercía antes de incorporarse al gobierno, pero existe, además, la posibilidad de que pase a formar parte del petit comité del mismo medio.

En una situación similar se encuentra la licenciada en Artes María Eugenia Paris. La “Quena” ocupa el cargo de directora de programación de la Presidencia, con un sueldo bruto mensual de $ 6.868.448, y es una de las personas más cercanas a la Presidenta, con quien ha trabajado en sus dos mandatos. Paris ha comentado que tras el 11 de marzo espera descansar y tomarse algunos meses sabáticos.

El mismo plan de la ministra secretaria general de Gobierno, Paula Narváez. La psicóloga socialista se desempeñó en diferentes cargos en los dos mandatos de Bachelet, con quien compartió también en Nueva York, donde hizo una pasantía en la ONU mientras la Mandataria ejerció en ONU Mujeres. Narváez ha dicho a sus cercanos que se mantendrá activa en el Partido Socialista y que hasta ahora no ha recibido ofertas de trabajo, por lo que pretende dedicar algunos meses a descansar.

Su sueldo bruto mensual como ministra vocera de gobierno es de $ 9.121.809. El mismo que gana el ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre. El economista y militante PPD es, tal vez, el ministro más influyente del equipo político, por su cercanía y amistad personal de muchos años con Bachelet, lo que lo llevó a asumir a inicios de este gobierno la gestión de la reforma educacional, la más emblemática de la actual administración, luego la Segpres y finalmente Hacienda, tras la mayor crisis registrada en décadas entre el equipo económico y el equipo político.

Eyzaguirre ha dicho a sus amigos que una vez que termine el gobierno pretende escribir un libro acerca de las políticas públicas impulsadas por Bachelet. Fuera de eso, no ha dado señales sobre eventuales ofertas de trabajo, aunque el ex ejecutivo del FMI tiene buenas redes en organismos internacionales, como el ya mencionado, o el Banco Mundial. Sin embargo, a sus amigos les ha dicho que no quiere irse fuera de Chile, entre otras razones, porque están todos sus hijos en el país.

Otro que está evaluando alternativas para privatizarse es el subsecretario de Interior, Mahmud Aleuy. “Pancho”, como aún le dice la Presidenta, en alusión a la chapa política que usó durante los años de clandestinidad en el régimen de Pinochet, es uno de los colaboradores más leales de Bachelet, con quien tiene una larga trayectoria de complicidad política común, pues ambos forman parte de la misma facción dentro del PS, lo que lo llevó a convertirse en una suerte de “bombero” de las crisis de La Moneda. El ingeniero comercial tiene un sueldo bruto mensual como subsecretario de Interior de $ 8.425.021. En el PS, Aleuy es considerado una “pieza clave” en la estructura partidaria, por lo que esperan reincorporarlo lo antes posible al equipo electoral de la colectividad. Además, desde la Fundación Igualdad, ligada al PS y que dirige la ex ministra del primer gobierno de Bachelet y ex presidenta de la Fundación Dialoga, Clarisa Hardy, ya le han manifestado interés porque se vaya a trabajar allá.

A casi dos meses de dejar La Moneda, el bacheletismo poco a poco comienza a planificar su travesía por el desierto. Cada uno por su cuenta, sin que, hasta ahora, se esté pensando en articular un grupo que defienda el legado de Bachelet.