La Tercera

¿Hay bandas de sicarios en Iquique?

El homicidio de Gonzalo Ayca Morales ocurrió en agosto de 2016. Fue hallado sin vida, con un disparo en su cabeza, en la camioneta que vendía, en la Villa Puchuldiza de Iquique. Lo crudo del caso es que, tras una indagación realizada por el OS-9 de Carabineros, en coordinación con el Ministerio Público, se constató que Ayca fue víctima de un sicario, el cual recibió cerca de $ 1,5 millones por el “encargo”. El episodio, sin embargo, no es el único de estas características que ha remecido a la I Región en los últimos meses.

Hace un mes se produjo otro macabro hallazgo. Se trató de Rosalva Gómez, manicurista de nacionalidad boliviana, de 23 años, quien fue encontrada maniatada de manos y pies a un costado de la Ruta 616, en el sector conocido como el zigzag de Alto Hospicio. La investigación de este hecho permitió la desarticulación de una organización criminal dedicada al tráfico de drogas, donde algunos de sus miembros son los presuntos involucrados. Hace una semana, el Juzgado de Garantía de Iquique dejó en prisión preventiva a 10 personas por este hecho, formalizadas por homicidio calificado, tráfico y tenencia de armas, y, en el caso de seis de ellas, por asociación ilícita.

Esto se suma a la búsqueda del novio de la mujer, de iniciales E.M.G., de nacionalidad colombiana, quien habría sido víctima de la misma banda, dirigida por un imputado conocido como el “Tío Sam”.

El tema de fondo, sin embargo, que reflotó con estas diligencias, se resume en una pregunta: ¿funcionan grupos de sicarios en Iquique? A juicio del fiscal regional de Tarapacá, Raúl Arancibia, existe, hasta ahora, solo un caso comprobado donde actuó un asesino a sueldo: el de Villa Puchuldiza. “Tenemos otras investigaciones en curso donde se podría presumir la existencia de sicariato, pero estamos desarrollando diligencias en ellas. Existen hechos donde se trata solo de disputas entre bandas rivales y el trasfondo de la mayoría es el tráfico de drogas. Aunque la ocurrencia de un homicidio es violento en sí, es motivo de preocupación para nosotros la mayor crueldad con que se producen”, indicó.

Según el persecutor, se ha realizado una serie de coordinaciones con ambas policías para enfrentar esta forma de criminalidad: “Es necesario afinar de manera permanente las coordinaciones, pero estimamos que el sicariato no es una tendencia en la región”.

No es recurrente

El abogado Roberto Dufraix, director del Núcleo de Estudios Criminológicos de la Frontera (NECfrom), de la Universidad Arturo Prat, también estima que el sicariato no es una tendencia en la zona y que tampoco puede vincularse a ciudadanos extranjeros. “De hecho, son tan pocos los casos que difícilmente puede advertirse una tendencia y menos que involucre a ciudadanos extranjeros. Hasta el momento, no existen antecedentes para hablar de organizaciones dedicadas a ese tipo de ilícitos. El sicariato, técnicamente conocido como homicidio calificado por premio o promesa remuneratoria, existe en Chile desde 1874, fecha en que se promulgó el aún vigente Código Penal”, explicó.

Para el jefe del OS-9 de Carabineros de Tarapacá, capitán Cristián Mediavilla, de los homicidios investigados durante 2016 y 2017, mantienen solo un caso, con dos detenidos, que está ligado a sicarios. “Allí una persona se contactó telefónicamente para comprar el vehículo que vendía la víctima, concordaron reunirse y después fue hallado muerto al interior de la camioneta que exhibió. Inicialmente, se presumió que el móvil era el robo, pero creemos que está vinculado a un ajuste de cuentas o tráfico de drogas, pero aún tenemos indagaciones en curso. En este caso hay dos detenidos”.

Mediavilla agregó que “hemos detectado más agresividad en la comisión de estos delitos y el modus operandi ha variado, con empleo de armas de fuego inscritas y encargadas por robo y otras clandestinas”.

Los hechos son observados con atención por el alcalde de Alto Hospicio, Patricio Ferreira. “La situación que se ha vivido en el último tiempo es preocupante. La aparición de estas bandas organizadas inquieta a la población y genera un ambiente de inseguridad. Como municipio no podemos hacer mucho ante esta problemática”.
Añadió que “dada la situación económica actual, donde Alto Hospicio figura con uno de los índices de desempleo más altos del país, nuestros ciudadanos se ven altamente vulnerables a acceder a préstamos informales y al tráfico de drogas, que son caldo de cultivo para bandas delictuales”.