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Actualizado el 04/06/2015
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Banksy, el grafitero que conquistó el mercado del arte

Autor: Denisse Espinoza

Mientras el autor inglés y figura del género sigue anónimo, sus obras rompen récords de subastas. El lunes una de ellas, pintada en 1998 en el remolque de un camión, se vendió por medio millón de dólares. Un fenómeno que suma a otros artistas del grafiti.

Banksy, el grafitero que conquistó el mercado del arte

“No puedo creer que hayan sido tan idiotas como para comprar esta mierda”. Con esa frase lapidaria hacia su propia obra, Banksy criticó la subasta que en 2007 realizó Sotheby’s de Londres, con siete de sus grafitis vendidos en más de US$ 400 mil, y que se convirtió en un récord para el mundo del street art. El británico, que siempre se ha mantenido en el anonimato, respondió enfurecido en su sitio web, sin saber que ese sólo era el comienzo de un fenómeno de ventas que continúa hasta hoy y del que él mismo ha sido marginado.

Hace dos años, el mismo artista realizó un ingenioso ejercicio de venta en Nueva York: en un modesto puesto atendido por hombre de unos 60 años, ofreció lienzos originales a US$ 60, con el sólo detalle de que no iban con su firma. En total recaudó US$ 420. La jugarreta abrió el debate sobre si el público valora su obra o la marca en la que se ha transformado. La pregunta aún no tiene respuesta y a estas alturas al parecer a nadie le interesa responderla: el lunes la casa de subastas Digard en París vendió en US$ 546 mil la obra Silent Majority (en la foto), pintada por Banksy en colaboración con el grafitero Inkie, en el remolque de un camión, para el festival Glastonbury de 1998. El récord de Banksy, eso sí, lo tiene la pintura Keep it spotless, vendida por Sotheby’s en US$ 1.870.000, en 2008.

La fama de Banksy, ganada sobre todo por sus stencils que mezclan humor y crítica social,  se ha expandido hacia otros exponentes del street art, como el estadounidense Shepard Fairey, Obey, conocido internacionalmente por su retrato  “Hope” de Barack Obama para su candidatura de 2008, y quien también vende sus trabajos por miles de dólares. Desde el 2004, además, la tradicional casa de subastas londinense Bonham abrió su categoría de arte urbano, vendiendo con éxito obras de Fairey, Kaws, Barry McGee, JR y Os Gemeos; el mejor cotizado por lejos es Banksy.

Claro que las ganancias no van a parar siempre al bolsillo del británico. Una parte de lo recaudado el lunes fue para Digard y el resto para el dueño original del camión. Además, en 2008, el antiguo agente de Banksy, Steve Lazarides, decidió abrir su bóveda personal con varias serigrafías del británico que vendió a través de Bonham, y el año pasado junto a Sotheby’s realizó en Londres la mayor retrospectiva  no autorizada del grafitero (quien la tachó de “repugnante”), con 70 piezas,  algunas de ellas vendidas en más de US$ 800 mil. Por si fuera poco, desde 2013, el colectivo de arte Sincura se dedica a arrancar los muros que Banksy ha pintado para luego venderlos al mejor postor. Aunque funcionan a través del sitio web stealingbanksy.com (robando Banksy) el grupo insiste en que el “rescate” de estas obras es legal al estar en el espacio público. Claro que ese es tema para otro debate.

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