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Actualizado el 12/11/2012
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BiciPaseos Patrimoniales

Organización conformada por amantes del ciclismo urbano.

1-. Km. 0: El Medallón de Bronce es el objeto encargado de marcar simbólicamente el punto medio de nuestra geografía nacional y sirve como referencia para la medición de distancias entre el Km. 0 y cualquier lugar del país. Se ubicó originalmente en la plaza de Armas, sitio fundacional de la ciudad de Santiago. Sin embargo, no es nuestra plaza el lugar escogido como centro absoluto del territorio chileno. Cartográficamente el hito Km. O se ubica en Manuel Rodríguez con la Alameda y se dice que el medallón  fue trasladado hasta ese sitio. Nosotros aún no lo encontramos. Debiese volver a su lugar de origen para poner en relieve su carácter de hito inicial de nuestra historia y de pasada, potenciarlo como primera parada turística del casco histórico capitalino.

2-.Paso Bajo Nivel Santa Lucia – Carmen: El mural más grande de Santiago, creado en 1971, es un punto articulador de tres importantes arterias de la ciudad: Diagonal Paraguay, Carmen y Santa Lucía. A pesar de ello, es también uno de los más maltratados y olvidados ejemplos de cómo un espacio puede ser funcional y a la vez tener un fin estético y de hermoseamiento urbano. Como ciclistas, el uso de la bicicleta nos otorga un contacto más cercano y directo con la ciudad: cruzar por este paso bajo nivel es una experiencia de velocidad, arte y movimiento que no debería pasar inadvertida para ningún medio de transporte. Sus geniales autores sin placa de reconocimiento son Iván Vial, Carlos Ortúzar y Eduardo Martínez Bonati. Además de destacar los mosaicos de azulejos -los mismos que se pueden apreciar en algunas estaciones de la línea 1 del Metro y que hace un tiempo estuvieron en peligro de desaparecer- lo más importante de tener en cuenta es su carácter de vestigio de una época en la que los espacios urbanos y viviendas sociales integraban el arte y la utilidad.

3-. La Cruz de Cristo: Nada menos que en Santiago de Chile, específicamente en La Basílica de la Merced , ubicada en la calle Merced con Mac Iver, se guarda una reliquia universal: una astilla de la cruz de Cristo. La verdadera cruz de Cristo. Las reliquias son pequeños objetos sagrados venerados como tesoros de la santidad cristiana. Pueden ser  pedacitos de madera, provenientes de un objeto mayor, fragmentos de tela de los ropajes de una figura sacra, trozos de hueso, etc. La astilla de la Cruz de Cristo llegó a Santiago por medio de una donación del Rey Alfonso XIII de España en 1912. Fue robada en el año 2007, pero para alivio de los fieles fue devuelta y hoy se exhibe en el altar que venera al Cristo de Burgos.

4-. Los Tajamares del Mapocho: Los Tajamares son una obra del arquitecto Joaquín Toesca, responsable de edificios emblemáticos de nuestra ciudad como el Palacio de La Moneda. Datan de fines de la Colonia y tuvieron como función contener las crecidas del río Mapocho, las cuales fueron una permanente amenaza de catástrofe y en múltiples ocasiones inundaron buena parte del centro de Santiago. En el año 2001, en medio de obras viales,  fueron descubiertos enterrados bajo tierra, revelando lo frágil de nuestra memoria urbana. Actualmente algunos de ellos se encuentran en el Museo de los Tajamares, ubicado en el  Parque Balmaceda, entre Avenida Providencia y Avenida Andrés Bello, sin embargo, el recinto se encuentra cerrado para el público. Otros de sus fragmentos se pueden apreciar a lo largo del Parque los Reyes, carentes de toda medida de conservación y abandonados a su suerte, sin siquiera una referencia escrita sobre la vital función que otrora cumplieron estos grandes muros de  fines del 1700.

5-. El Muro de Romualdito: La pared de Romualdito es un lugar-objeto invaluable para la cultura popular santiaguina. Ubicado en la calle San Borja, costado poniente de la Estación Central, es el único muro de ladrillos que se conserva de la antigua Estación. Cuelgan de él innumerables placas o exvotos en agradecimiento a un personaje cuyos orígenes se han intentado develar en múltiples estudios, pero a cuyos fieles poco y nada les interesa la verdadera historia de su fallecimiento y aparente santidad. Circulan versiones acerca de su condición de niño, enfermo o huaso, pero las investigaciones forenses arrojaron que Romualdito, como se conoce entre quienes le piden favores, habría sido un trabajador de la Estación Central asesinado de una puñalada en el corazón el año 1933. En el lugar de su deceso se instaló una animita y dos décadas después personas aleñadas al lugar y posteriormente provenientes de todas partes del país, comenzaron a dejar velas y peticiones. Dentro de la religiosidad popular, su fama se acrecentó y hoy cuelgan de su muero cientos de agradecimientos por favor concedido. Se cuenta que a quienes han intentado derribar la pared, le han caído grandes penurias por intentar demoler el lugar de este santo no institucional, pero venerado fervorosamente por devotos capitalinos.

6-. Mural oculto del Parque Juan XXIII: Bajo la pintura del anfiteatro ubicado en el Parque Juan XXIII, se encuentra un mural de Gregorio de la Fuente, pintor y muralista chileno, autor también del mural de la ex estación de trenes de Concepción y Los Andes. Premio Nacional de Artes y fallecido en 1999, creó para la comuna de Ñuñoa un mural ubicado en el ágora de su principal parque urbano, el Parque Juan XXIII, explanada de 3 hectáreas, variedad de flora y un hermoso parrón. Este espacio que anteriormente albergaba los jardines de la chacra Santa Clara, fueron reformados en 1960 por Álvaro Covacevich, cineasta y paisajista, Enrique Gigoux y el paisajista japonés Nakagawa. Escenario de la película chilena “Morir un poco” muestra lo que en esa época era un lugar privilegiado de piletas, con azulejos de mosaicos, que hoy en día se encuentran ocultas bajo pasto. Al igual que esos vestigios, el muro de Gregorio de la Fuente está cubierto por pintura de color ocre y múltiples grafittis en plena ágora del parque.

7-. Estación Yungay: Al final del Parque los Reyes, al frente del Parque Balmaceda, se encuentran aún algunos objetos y construcciones que muestran la antigua presencia de la Estación Yungay. Se conserva el primer piso, en total estado de abandono y lleno de basura. Es una de las pocas estaciones que queda en pie del antiguo tren de circunvalación de Santiago y que representa el pasado industrial del Barrio Yungay Norte. Escenario también de  la obra La Sangre y la Esperanza del novelista chileno Nicomedes Guzmán, el barrio y su estación es una muestra pequeña, derruida, pero significativa de la expansión fabril que vivió Chile a hacia fines del siglo XIX.

8-. Puente Colonial en La Florida: Ubicado en el tramo del canal San Carlos, situado entre las avenidas Portales y el Peral, debe ser uno de los redescubrimientos históricos más interesantes de Chile en lo que va del milenio. En los orígenes de la avenida Tobalaba al oriente de avenida La Florida, plena comuna de Puente Alto, el puente colonial todavía duerme entre aguas estancadas, basura y ramas de sauces o matorrales. Aún no ha sido declarado Monumento Histórico Nacional, pero aguarda por la creación de un posible parque alrededor suyo, para convertirlo así en un lugar de visita y valoración patrimonial.

9-. Barrio Huemul: Fue creado en 1910, durante el gobierno de Ramón Barros Luco, por el arquitecto Ricardo Larraín Bravo. Se caracterizó por ser un conjunto habitacional concebido para dar una mejor calidad de vida en los sectores bajos de la ciudad, bajo la Ley de Habitaciones Obreras de 1906, ley que contempló la creación de los complejos de habitaciones para obreros. Favorecía la construcción de viviendas higiénicas y de bajo costo para ser arrendadas o vendidas, además de la tomas de medidas conducentes al saneamiento de las habitaciones obreras existentes, fijar las condiciones de las nuevas viviendas destinadas a los grupos proletarios y fomentar la creación de sociedades de construcción. Comprende seis manzanas generadas por Calle Franklin por el norte, Calle Placer por el sur, Calle Roberto Espinoza por el oriente, Calle Lord Cochrane por el poniente. A nivel patrimonial y arquitectónico es uno de los lugares más valiosos de Santiago, pues conserva de manera casi intacta un espacio residencial y recreativo -con parques y teatros-  de principios del siglo XX. Cabe destacar que importantes producciones audiovisuales han sido filmadas entre sus calles, como por ejemplo, la película Coronación.

10-. Basílica del Santísimo Sacramento: Este lugar monumental, comenzó a ser construido en 1912, tardando 24 años en ser erigido. Posee nada menos que dos iglesias en una: su cripta subterránea de 1500 metros cuadrados, se replica en la cripta superior. Todo en ella es elegancia y sofisticación, ya que se trata de nuestra versión criolla del Sacre Cour, de París. Su piso de parquet fue uno de los primeros en instalarse y fabricarse en Chile, posee también altares de mármol de Carrara hechos en Argentina, puertas de Bronce, un órgano traído desde Alemania y vitrales franceses. Pero, como nada es perfecto, el presupuesto se agotó y la fachada externa no pudo ser revestida, quedando inconcluso hasta el día de hoy. Copia inconclusa, vale la pena darse una vuelta para maravillarse con este lugar logrado a cabalidad, hasta lo que se pudo, por el Arquitecto Ricardo Larraín Bravo.

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