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Actualizado el 03/05/2015
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Calbuco sigue amenazante pero con baja emisión de cenizas

El Sernageomin indicó que el volcán sigue muy inestable y no se descarta un nuevo pulso eruptivo, agregando que hasta ahora "no hay forma de saber cuánto más puede durar su actividad".

Calbuco sigue amenazante pero con baja emisión de cenizas

El Calbuco seguía emitiendo este domingo una débil columna de cenizas, y la sismicidad detectada a su interior mantenía al macizo en el centro de atención de las autoridades y de los habitantes del sur de Chile que quieren regresar a sus hogares. 

En las últimas horas se observó que, si bien “la emisión de cenizas ha disminuido bastante con una columna muy débil -que en estos momentos está tapada por las nubes-, adentro del volcán la sismicidad ha ido con un leve incremento”, dijo a la AFP Gabriel Orozco, experto integrante del Servicio Nacional de Geología y Minería.

El volcán sigue muy inestable, “por eso no se descarta un nuevo pulso eruptivo”, agregó Orozco considerando que “no hay forma de saber cuánto más puede durar” su actividad.  

Como todos los días, este domingo los habitantes de la zona de exclusión de 20 km alrededor del cráter del volcán pudieron ingresar en la mañana unas horas para continuar con las tareas de limpieza. 

“Hoy nosotros no fuimos porque se podía estar sólo hasta las 12, porque está lloviendo, no fuerte pero constante. El volcán está tapado, pero la preocupación sigue”, dijo a la AFP Horacio Camaño, habitante de Ensenada.

El pasado jueves, el macizo volvió a entrar en erupción, aunque con menos fuerza que las dos primeras. No obstante en las últimas horas la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) recordó que se mantiene la alerta roja (máxima) en la zona. 

La atención está centrada ahora en seguir de cerca los efectos de las lluvias pronosticadas, hasta ahora leves, que podrían generar lahares (aluviones) desde el volcán provocando entre otros el derretimiento de nieve y posibles inundaciones. 

La vecina Argentina, que sufrió los efectos de las cenizas, también se mantiene alerta. 

La angustia crece

“La tensión con el paso de los días crece para todos, lo que más esperamos y anhelamos es que terminen las erupciones para que podamos seguir trabajando”, comentó Camaño, uno de los voceros de los habitantes de Ensenada. 

Junto a sus tres hijos y su esposa, el hombre es uno de los más de 6.000 evacuados a causa de las cenizas del volcán, que despertó sorpresivamente luego de 54 años sin erupciones. 

Conductor de autobús en la zona de Puerto Varas -donde ahora vive en un  albergue con su familia- Camaño reconoce la importancia del turismo en una de las zonas más visitadas del sur de Chile, pero llama a los visitantes a desistir de acudir en estos momentos. 

“Ahora no es momento de ir a Ensenada a visitar, por favor les pido que no vayan a sacar fotos porque entorpecen el trabajo de limpieza”, señaló. 

El pequeño poblado, que cada año recibe a miles de turistas seducidos por los cristalinos lagos y la suntuosa vegetación del lugar, fue duramente golpeado por las cenizas y piedrecillas que expulsó el volcán en sus dos primeras erupciones, transformándolo en un pueblo fantasma. 

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