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Correos de los Lectores
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Actualizado el 13/09/2017
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Cambio climático

SEÑOR DIRECTOR

Un huracán es la rotación de un enjambre de tormentas eléctricas, se forma  sobre una superficie del océano y tiene una temperatura por sobre los 26.5°C. En su accionar transfiere el calor de la superficie del mar hacia la atmósfera, generando fuertes vientos y precipitaciones. Tres cualidades pueden vincular la ocurrencia de huracanes de mayor intensidad con el cambio climático antropogénico: 1) aguas superficiales más cálidas, como ahora en el Golfo de México, promueven tormentas más fuertes; 2) una atmósfera más cálida retiene más vapor y resulta en precipitaciones más intensas (esto explica las tormentas tropicales); y 3) los fuertes vientos alteran el nivel del mar, elevando olas que inundan zonas costeras bajas.

No podemos culpar al cambio climático por toda la destrucción de una temporada de huracanes ni por la ocurrencia de un temporal extremo, pero el paso de huracán Harvey e Irma en EE.UU., que juntos podrían sumar pérdidas de US$  290 billones, han dejado esta cuenta (1 punto del PIB) a la puerta del Presidente Trump. Pero, lo anterior es un cuadro triste debido a las pérdidas de vidas e infraestructura. Así, en EE.UU. y el Caribe no es momento de hablar de cambio climático, como en Chile que se pone de moda hablar de geología luego de los terremotos. Hoy se deben priorizar las estrategias de adaptación que fortalezcan la resiliencia de las comunidades y ecosistemas impactados, y luego algunos podrán repensar seriamente su negación del cambio climático antropogénico.

Nelson Lagos

Director Centro CiiCC-UST e investigador Núcleo Milenio MUSELS

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