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Actualizado el 14/05/2013
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Cambio climático: 57% de las plantas y 35% de animales pueden desaparecer

Autor: Cristina Espinoza

Especies de Amazonía, Australia y Africa serán las más afectadas. En Chile, la zona centro sur.

Cambio climático: 57% de las plantas y 35% de animales pueden desaparecer

El oso polar es el ejemplo más conocido entre las especies que verán afectado su hábitat debido al cambio climático. El derretimiento de los hielos en el Polo Norte va en aumento: este año ha disminuido en 49% la capa de hielo, en comparación con el promedio mínimo registrado entre 1979 y 2000. Y se estima que el fenómeno seguirá en esa línea.

Pero el oso polar está lejos de ser el único amenazado con desaparecer por el calentamiento global. Un estudio realizado por un grupo de universidades británicas, lideradas por la U. de East Anglia, y centros de investigación de Australia y Colombia, sostiene que si no se toman medidas para mitigar las emisones de CO2, hacia 2080 un 34,7% de los animales y un 57,6% de las plantas podrían desaparecer, pues sus zonas de supervivencia y reproducción se verán seriamente afectadas debido al cambio climático.

El estudio aparece publicado unos días después que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) detectara una concentración de 400 ppm (partículas por millón) de CO2 en la atmósfera, el mayor registrado hasta ahora. (ver recuadro).

La cifra fue calificada ayer como “peligrosa” por la encargada de cambio climático de la ONU, Christiana Figueres, quien pidió “una respuesta política que verdaderamente se enfrente a este reto”.

Zonas afectadas

El estudio, que analizó 48.786 especies, indica que las zonas más afectadas serán Africa subsahariana, América Central, Amazonía y Australia.

Aunque el análisis se realizó a nivel general, Julián Ramírez Villegas, investigador de la U. de Leeds, Inglaterra, del Centro Internacional de Agricultura Tropical, de Colombia, y parte de este estudio, dijo a La Tercera que según este análisis, algunos parientes silvestres de cultivos, como el maní (originario de Brasil), el frijol (originario de México y los Andes) y la papa (originario de los Andes) podrían estar en riesgo de extinción en los próximos 50 a 80 años. “Estas especies son clave no sólo para los ecosistemas, sino para nosotros como humanos”, explica.

Las especies más sensibles son aquellas que tienen poca capacidad de migración, y cuyo nicho está en zonas de montaña, indica Ramírez. “Muchas especies de plantas de nuestros páramos andinos podrían estar en peligro de extinción, porque son muy sensibles al clima”.

En el caso de los animales, es más difícil determinar qué pasara con ellos, porque pueden migrar fácilmente y también porque reciben impactos indirectos por la falta de alimento de plantas u otros animales, explicó el investigador.

En Latinoamérica, el Amazonas es el área afectada de manera más prominente. En Chile, asegura Ramírez, la zona sur-central (alrededor de Concepción y hacia Puerto Montt). El aumento de la temperatura y la baja de precipitaciones proyectada serán las principales causas.

Desplazamiento

El análisis -el primero en comprender un número tan grande de especies y en cuantificar los beneficios de mitigar las emisiones de CO2- tomó en cuenta varios escenarios de dispersión (capacidad de migración en busca de hábitat). Sin embargo, incluso en el escenario de migración más optimista, la pérdida de especies pasa el 50% en el caso de las plantas. “Los impactos son diversos. Lo más frecuente es que una especie no se extinga, pero que su rango de distribución disminuya considerablemente. Esto las hace más vulnerables a otros factores”, dice.

Menos CO2

Así como destacan el impacto en la biodiversidad, los investigadores calcularon los beneficios que la disminución del CO2 tendría en las especies. Mientras antes comiencen las medidas, mejores resultados podrían alcanzarse. Así, por ejemplo, si se llega a 2080 sin hacer nada para mitigar el CO2, el 42% de las especies de animales podría desaparecer. Pero si se inicia un plan de mitigación de CO2 desde 2016, que permita reducir las emisiones entre un 2% y 5% anual, sólo un 13% de las especies animales podría verse afectada, en el peor de los escenarios.

Para Ramírez, el hecho de que el observatorio de Mauna Loa, en Hawai, haya reportado las concentraciones de CO2 más altas de la historia de la humanidad es un indicador de que estamos en línea con el escenario “business as usual” (BAS), que proyecta un calentamiento entre 4 °C y 6 °C hacia 2100. “Deben tomarse medidas para reducir las emisiones de CO2 y así evitar alcanzar puntos críticos en donde no haya marcha atrás”, dice.

 

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