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Actualizado el 07/07/2017
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Catalina de la Carrera: “Yo nací de 24 semanas”

Autor: José Miguel Jaque / Foto: Marcelo Segura

#CosasDeLaVida: “Vi una foto donde salgo muy, pero muy prematura: medía 29 centímetros. Tenía el porte de una Coca-Cola de medio litro”.

Catalina de la Carrera: “Yo nací de 24 semanas”

Hace unos días tuve que hacer un trabajo para el colegio. Tenía que elegir un hecho histórico de mi familia y contarlo al curso. Entonces dije “ya, voy a hablar sobre lo que pasó cuando era chica”. Había visto fotos y videos de cuando era guagua, sabía que nací muy prematura, de 24 semanas, y que pesé 572 gramos y andaba con oxígeno para todas partes, pero quería más detalles.

Le pedí a mi mamá que me explicara más y así supe que cuando ella estaba embarazada tuvo un problema en el útero, que no se pudo mover, porque el embarazo fue complicado, y que los primeros meses se quedó en la casa de mis tatas porque mi abuelo es doctor. Yo le pateaba la guata a mi mamá porque quería salir. Quería ver el mundo.

Cuando nací estuve cinco meses en una incubadora, pero no me acuerdo de eso. Mi papá y mi mamá me iban a acompañar todos los días y en las noches me quedaba en la clínica sola. Hace dos años, cuando mi prima Matilde estuvo con leucemia e íbamos a la clínica a verla, conocí a las tías que me cuidaban en las noches. Yo no las reconocí, pero mi mamá me las presentó. “Oh, que está grande la niñita, ¡cómo ha crecido!”, decían.

Mi mamá me dijo que había muchas incubadoras con otros niños en la pieza, entonces mi papá puso unos parlantes en la mía con música de Los Beatles para que no escuchara a los otros niños llorar. Por eso aún me gustan Los Beatles. La canción que más me gusta es “Let it be”. Me la aprendí un poco en piano.

También vi las fotos de esa época. Una donde salgo muy, pero muy prematura: medía 29 centímetros. Tenía el porte de una Coca-Cola de medio litro. Era tan chica que mis papás no me podían tomar en brazos. Pregunté por qué tenía esos cables en la nariz y en el cuerpo y mi mamá me explicó que era para poder respirar, porque no pude hacerlo sola hasta que tuve un año. También me enteré de que tenía una cosita (el ductus arterioso) que no se me cerraba y me tuvieron que operar del corazón cuando pesaba como 700 gramos.

Cuando chica me hicieron un hoyito al lado del ombligo, porque no podía comer a través de la boca y por ahí me metían la comida (vía gastrostomía). Lo tuve hasta como los tres años y así entendí que ahora tengo una cicatriz chica. La comida me la daban la Rosita, que era mi nana; mi mamá, mi papá, la Tita y la Memé, que son mis abuelas… Todos tuvieron que aprender a alimentarme por ahí, porque no quería comer nada. Nunca tenía hambre. Ahora sí.

En algunos videos vi que me hacían terapia ocupacional varios kinesiólogos que me ayudaron a aprender a caminar. Cuando tenía tres años mi primo Vicente me dijo: “Ya, Cata, ¿quieres ver esta película? Entonces camina hasta acá”, y lo hice. Fue la primera vez que caminé. Estábamos en la casa del Totó, que es mi abuelo, en San Juan. También vi videos de momentos divertidos, como cuando mi papá me columpiaba y me cantaba esa canción del tallarín para hacerme reír.

Hace poco aprendí a andar en bici. Me costó porque me daba miedo caerme y no controlaba tanto el equilibrio, pero la Camila, que me hace terapia ocupacional, me enseña a superar mis miedos. Después quiero que me enseñe a escalar árboles y a andar en patines. Todos los domingos con mi papá o mi mamá andamos en bici. Lo que más me gusta es ir de bajada porque uno siente el viento en la cara.

Ahora tengo 11 años, estoy en quinto en el Colegio Institución Teresiana. Soy de las más bajas del curso, pero no la más baja, les gano a algunos compañeros. Tengo muchos amigos y amigas y he aprendido muchas cosas. Lo que más me gusta hacer es estar con mi familia, estar con mis primos, ver televisión, viajar, sacar a pasear al Hachi, que es mi perro, y ahora andar en bicicleta.

Me cuesta aprender algunas cosas de matemáticas, como las divisiones, pero en lenguaje me va súper bien. Me gusta actuar y también cantar. Hace poco tuvimos que inventar una obra de teatro y mi personaje era una mujer mala y famosa que botaba un cigarrillo encendido al piso y quemaba todo el teatro. Estuve tres años en clases de teatro y aprendí a no ser tan tímida y ahora opino más en clases. Cuando sea grande me gustaría ser cantante y actriz. Me gustan Twenty One Pilots, Melanie Martínez y el reggaeton.

Me gustó hacer este trabajo porque pude saber más de mí, aunque me dio pena. En la conclusión del trabajo escribí que entendí que todo fue muy difícil y duro, pero pude salir adelante y vivir la vida. Mi familia me enseñó a ser perseverante y ahora entiendo por qué a algunos de ellos no les gusta hablar de eso. Pero mi mamá me dice que la familia se unió mucho con lo que me pasó. También me puso feliz saber que todos me acompañaron y me apoyaron con estas cosas difíciles. A mi papá y a mi mamá les diría que fueron muy tiernos conmigo, que son unos buenos padres, que los amo mucho y que me sigan acompañando el resto de la vida, aunque se pongan viejos.

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