*

Deportes
Compartida
Actualizado el 12/08/2017
Estás leyendo:Católica sigue en el pantano

Católica sigue en el pantano

Autor: Juan B. Marchant

Los cruzados solo pudieron empatar 1-1 con Everton. Ambas anotaciones fueron de penal. Los delanteros de Mario Salas siguen sin hacerse presente en el marcador.

Católica sigue en el pantano
Jugadores de U. Católica se lamentan en el partido frente a Everton. Foto: Agencia Uno.

Distintos e inusuales los objetivos con los que llegaron ambos cuadros a San Carlos. Universidad Católica buscaba conseguir su primer gol en el torneo; Everton, hacerse con el liderato del Transición.

La necesidad de los locales por anotar hacía perentorio el arrojo y la temeridad. El flexible fondo cruzado se tornaba, a ratos, en una línea de tres que la delantera ruletera no dejó de acosar. Cuevas, el mejor de los viñamarinos, dominaba la banda derecha desde temprano. A los 5’ ya mostraba la decisión que habían tomado como conjunto: no esperarían a que la UC retomara su nivel a costa de ellos.

Vallejos, el reemplazante del Tanque Silva en el equipo local, no repetía lo hecho ante Rangers en la semana. El peso del ataque universitario recaía en Buonanotte. A veces como falso 9, el Enano se alzaba como el favorito de los pases del joven Vargas, que comenzaría a pesar recién al final del primer tiempo.

Puede que la posesión del balón estuviera con el cuadro precordillerano, pero las mejores ocasiones pertenecían a los visitantes. A los 18’ se les concedería penal tras mano de Ampuero, que convirtió Ochoa a la izquierda de Toselli.

Católica, no obstante, reaccionó rápido. El empate -y el primer gol en el campeonato- llegaría por una vía no tan glamorosa, ni a los pies de un delantero. A los 26’ se pitaría un penal sobre Buonanotte que el mismo argentino finiquitaría un minuto después.

Poco a poco, el juego y el ataque de Universidad Católica se deshacía de los ripios mostrados al comienzo del partido. La unión entre Vargas y el Enano urdía buenas ocasiones, así como las arremetidas de Espinoza por el flanco derecho.

Ya al final de la primera mitad, Lobos y Cuevas se erigían como los jugadores más notables del cuadro ruletero. El fornido golero detuvo una doble ocasión de Jeisson Vargas cuando los jugadores se preparaban para ir a los camarines, mientras que el extremo derecho continuaba amenazando la zaga cruzada.

La perspectiva de una nueva mitad pareció aclarar aún más los intentos católicos. Con Vargas ya inmerso en el desborde zurdo, además de Buonanotte haciéndolas de creador y delantero, la soltura en los ataques se notó. Y la falta de puntería también.

La apuesta por Vallejos no daba los réditos esperados. Desaparecido, sin desmarque ni peso en la zona final del campo. Aun así, ya pasados los 70’ seguía en el campo. En un mensaje claro, Mario Salas volcaba sus expectativas goleadoras en apellidos distintos a Silva.

En el último cuarto de hora, la ventaja futbolística adquirida por la UC en el segundo tiempo, volvía poco a poco a Everton. Más que nada por Cuevas, el único que intentaba algo distinto.

La sorpresa táctica llegaría a los 77’, cuando al Tanque se le daría una nueva oportunidad para redimirse ante su público. Mas el sacrificado fue Vargas, uno de los más incisivos en el ataque cruzado durante el epílogo. La hinchada desaprobó el cambio, tanto por el nombre que entraba como por el que salía. Trece minutos restaban para que el Tanque lograra quedarse con la batalla, sobre todo aquella que se disputa en su mente.

Para cuando entró, las piernas cruzadas ya poco podían hacer. En ocasiones, Silva se encontró solo frente a la última línea evertoniana. Sin poder continuar, la única opción de juego era hacia atrás. Vallejos seguía sin destacar, haciendo de la doble delantera un problema menor para Everton.

Un cabezazo de Lanaro, magistralmente desviado por Lobos, se transformaba en una más de las tantas ocasiones estériles de la UC.

No importaron los minutos de adición asignados por el árbitro, nuevamente el gol por la vía de la jugada no llegaba para Católica. La sequía de Silva, más la desaparición de quien debía suplirlo en tan importante faceta, acrecentan un problema que parece no tener solución. A Everton le bastó un tiempo para llevarse un punto de San Carlos y aproblemar, aún más, a una atribulada UC.

Comentarios
Cargar comentarios
Papel digital