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Actualizado el 17/08/2013
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Chilenos ven media hora más de televisión que hace cinco años

Autor: Cristina Alzate

A pesar de las críticas negativas y la competencia de nuevas plataformas, la gente sigue subiendo su consumo de televisión, con el cable como principal motor del aumento de minutos destinados a verla: le dedican 3 horas y 51 minutos al día. Su importancia en la conversación social, la comodidad que da a la hora de ver los contenidos y la penetración de la TV de pago son algunas razones.

Chilenos ven media hora más de televisión que hace cinco años

Recibe críticas constantes y quejas varias por su calidad. Los augurios pesimistas le vaticinan un triste final, sepultada por internet y otros servicios online. Pero las cifras revelan que, a pesar de todo lo que se habla, la televisión sigue creciendo: entre enero y julio de este año, el consumo de televisión total, considerando la señal abierta y de cable, fue de 43,7 puntos de rating hogares, entre las 6 de la mañana y las 2 de la madrugada. Dos puntos más que en el mismo período de 2012, cuando fue de 41,7 unidades.

Se trata de una curva que, aunque no muy pronunciada, va en ascenso desde hace cinco años. Así, por ejemplo, si en el primer semestre de 2009, en promedio, las personas dedicaron 3 horas y 19 minutos diarios a ver televisión, esa cifra es de 3 horas y 51 minutos en el mismo período de este año, según Time Ibope.

Si se desglosan las cifras, la principal responsabilidad del crecimiento está en la TV de pago, que es la que tiene una curva de crecimiento más pronunciada. Así, por ejemplo, en julio su promedio de audiencia fue de 15,8 unidades, su mejor marca en igual período de los últimos 10 años. La cifra se hace más elocuente si se considera que en julio de 2004 sólo conseguía 6,3 puntos de sintonía. Una de las razones es que la televisión por cable dejó de ser un artículo de lujo y aumentó su penetración en los sectores de menos ingresos, lo que conlleva un aumento en su sintonía.

Francisco Guijón, gerente de Contenidos y de Programación de VTR, apunta que el escenario es cada vez más competitivo, pero que los servicios online y otras plataformas ha demostrado que son complementarios y no sustitutos. “Los servicios de TV no lineal, como video on demand y la oferta de contenidos en otras pantallas, no han desplazado la televisión lineal”, detalla, y añade sobre el aumento de sintonía que “se explica por un mayor consumo de los contenidos que obedece a diversos intereses de todos los grupos objetivos, que es lo que tiene la TV de pago”.

Dentro de los horarios, considerando enero y julio de los últimos cinco años, los crecimientos más altos de la TV de pago son entre las 19 horas y la medianoche, donde el salto ha sido de entre seis y ocho puntos en cada franja de una hora. Valerio Fuenzalida, académico de la Universidad Católica y experto en televisión, dice que el fenómeno es uno que se viene desarrollando en la última década, donde “los datos hablan de un 25% de aumento de sintonía en el horario prime para el cable”, apunta, añadiendo que también influye la mayor variedad de oferta, que ha incorporado en el último tiempo y el “prestigio” del que gozan sus contenidos.

Claro que Fuenzalida hace un alcance: “Hay que recordar que el cable, si bien crece, los canales que más se ven son los nacionales. Eso demuestra que los contenidos extranjeros siguen teniendo un atractivo menor. Y que está siendo usado también como un carrier, como un vehículo de contenido”. Así, los canales de libre recepción siguen conservando su función de herramienta de socialización, donde parte de su importancia está dada por la conversación que todavía se genera en torno a ella. “La audiencia siente necesidad de tener contenidos compartidos que se puedan conversar, parte del disfrute es poder comentarlas. Esto introduce una relativización de la tesis de que las audiencias de va a fragmentar hasta el infinito”, opina Fuenzalida.

Jaime de Aguirre, director ejecutivo de Chilevisión, coincide en el análisis. “La televisión todavía es el medio donde mejor se cuentan cuentos. Además, es un fenómeno distinto a internet, que es proactivo, mientras que la TV tiene una actitud sicológica distinta frente a la pantalla, que sigue teniendo importancia”. Y sintetiza: “La televisión es el lugar donde se contextualizan, se recaudan y se congregan las mejores historias de la sociedad. Internet lo ve de manera individual, pero el mall de la modernidad sigue siendo la TV”.

Claudia Godoy, gerenta de contenidos de TVN, apunta que el aumento en la producción de ficción es un elemento que influye en el aumento del consumo de televisión, ya que se trata de un género que construye audiencia. “Y eso es así tanto en el cable como en la TV abierta”, señala. A eso se agrega el aumento de programación en horarios que antes estaban más abandonados. “Cuando se hace un cambio de giro, como nosotros con las teleseries de la hora de almuerzo, levantas audiencia”, propone. En efecto, si en la franja de las 15 a las 16 horas en 2011 TVN lograba 5,8 puntos entre enero y julio, en 2013 ese mismo período registra una sintonía de 10,8 unidades.

Otro elemento es que la manera como se accede a los contenidos, donde con la llegada de la televisión digital, de las pantallas de plasma y los televisores de gran tamaño, ver televisión sigue siendo la manera más cómoda para acceder a los distintos contenidos. “La televisión fue, es y será el rey porque la experiencia de consumo es la que manda”, resume Javier Villanueva, director de programación de Mega, agregando que “la gente quiere consumir de la manera más cómoda y la TV todavía es la que te ofrece eso”.

Un punto en el que existe consenso es en que, lejos de perjudicar, y como ha ocurrido con otros medios, las nuevas plataformas han servido como un fenómeno complementario y no competitivo frente a lo que ofrece la televisión. “El núcleo de consumo está en la televisión y de ahí se van expandiendo a distintas plataformas”, resume Villanueva, citando el fenómeno de la Social TV, donde la gente usa Twitter para comentar lo que ve en pantalla. Un ejemplo actual que se cita para graficar lo sucedido en EE.UU. con Breaking bad, que duplicó su audiencia respecto del año pasado y la triplicó si se considera su debut, en 2008. Mucho de eso se atribuyó a los comentarios en redes sociales y a que sus ciclos estuvieran disponibles en Netflix para ponerse al día.

Un punto pendiente, hay consenso, es las edades de las audiencias ya que, como explican, hay un envejecimiento de las audiencias, donde los jóvenes no están llegando en grandes proporciones a la pantalla y, por lo tanto, no están creando hábito de consumir televisión. “Esa es una deuda, hay que determinar lo qué quieren y seguir mejorando la oferta”, resume Godoy.

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