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Actualizado el 31/03/2013
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Chipre teme que la crisis de su economía afecte el turismo

Según diversos datos, en 2012 llegaron al país -que tiene unos 800.000 habitantes- en torno a 2,5 millones de turistas, lo que reportó unos ingresos de cerca de 2.000 millones de euros, 11,5% del PIB.

Chipre teme que la crisis de su economía afecte el turismo

La crisis bancaria en Chipre ha despertado ciertos temores sobre el turismo y el efecto que tendrá sobre este sector que, junto con los servicios financieros, es uno de los pilares en los que se sustenta la economía chipriota.

“Ya sólo vendemos pasajes de ida”, se queja Dimos Kyprianu, director de la pequeña agencia de viajes Mardem, ubicada en Nicosia.

“Son para los búlgaros, rumanos y polacos, que se vuelven a su casa. Habían venido a trabajar aquí de pintores, albañiles o tenderos, pero ya han visto que esto se ha terminado”, prosigue.

Según diversos datos, en 2012 llegaron al país -que tiene unos 800.000 habitantes- en torno a 2,5 millones de turistas, lo que reportó unos ingresos de cerca de 2.000 millones de euros (11,5% del PIB).

Los beneficios del turismo ha ido en un aumento constante en los últimos años, gracias a que se ha centrado en viajeros de mayores posibilidades económicas, con la construcción de villas, mansiones y clubes de lujo cada vez más imponentes, sobre todo en localidades costeras como Pafos, Limassol o Ayia Napa.

Una quinta parte de la capacidad hotelera de la nación isleña son hoteles de 5 estrellas y más de la mitad de los apartamentos están catalogados como de lujo o clase A, de acuerdo con los datos de la Organización de Turismo de Chipre (CTO).

Pero además, el turismo ha espoleado otras industrias, como la de la construcción, lo que no sólo ha aportado trabajo y crecimiento económico, sino que ha enriquecido a mucho chipriotas que han vendido sus tierras para construir hoteles o apartamentos, por lo que se ha creado una importante burbuja inmobiliaria: sólo entre 2006 y 2008 el precio de la vivienda creció un 50%.

Ahora, la crisis bancaria que sufre Chipre ha comenzado a hacer preguntarse a los ciudadanos de este país mediterráneo sobre los efectos que tendrá en uno de sus principales medios de vida.

De hecho, la reestructuración de los bancos -que supondrá pérdidas de entre un 40% y un 80% para los clientes con cuentas de más de 100.000 euros en el Banco de Chipre y el Popular- pone en peligro la viabilidad de “miles de empresas”, según la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas de Chipre.

Y los límites establecidos a los movimientos de capital -que impiden por ejemplo sacar más de 1.000 euros del país y más de 300 euros diarios de los cajeros dentro de Chipre- pueden asustar a los potenciales turistas.

Se calcula que estas restricciones estarán vigentes en torno a un mes, pero el jueves, en un acto organizado por la CTO, el ministro de Turismo y Comercio, George Lakkotrypis, pidió que se clarifique la situación para evitar que los visitantes sientan “inseguridad” y poder “proveer a los turistas con todo lo que necesitan cuando estén de vacaciones en Chipre”.

Con todo, el presidente de la CTO, Alekos Oruntiotis, aseguró que de momento “no ha habido un problema serio” con las cancelaciones de viajes.

“Por los datos que nos ofrecen las agencias y los hoteles, sólo ha habido en torno a un centenar de cancelaciones”, explica a Efe el presidente de la Asociación de Agencias de Viaje, Victor Mantovani.

“Eso no es lo que nos preocupa, lo que tememos es que en el futuro desciendan las reservas”, añade.

Según Mantovani, en las dos semanas que ha permanecido vigente el corralito, las reservas turísticas desde Reino Unido y Rusia han caído en torno a una cuarta parte, mientras que las de Alemania -el país hacia el que la mayoría de los chipriotas dirigen su rabia- se han desplomado más de un 50%.

Por país de origen, la mayor parte de visitantes proceden de la antigua metrópolis, el Reino Unido, con el 42%, seguido de Rusia (21%), que ha cuadriplicado el envío de turistas en los últimos siete años.

Los países escandinavos suponen el 11% de las llegadas, seguidos por Alemania y Grecia, en torno al 6%.

“Por ahora los datos no son drásticos, pero espero que no continuemos en los titulares de los medios, porque eso siempre daña al turismo”, manifiesta Mantovani.

El ministro Lakkotrypis ha hecho un llamamiento a la sensatez al decir que, aunque respeta el derecho a manifestarse, es “responsabilidad” de cada chipriota “proteger el turismo”.

El mayor miedo de las autoridades y los empresarios es convertirse en una nueva Grecia, donde las imágenes de disturbios causaron graves perjuicios a la industria turística.

“Cruzamos los dedos -concluye Mantovani-, porque el turismo es lo único que le va a quedar a Chipre para lograr ingresos, después de que hayan destruido el sector financiero”.

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