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Actualizado el 22/03/2013
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Cinco historias imborrables del Clásico del Pacífico entre Chile y Perú

Autor: Christian González. Documentación: Luis Navarrete

El choque entre la "Roja" y los incaicos es una de las principales rivalidades del continente y está lleno de historias. Hoy se escribe un nuevo capítulo a las 23.15 horas.

El partido de esta noche entre las selecciones de Perú y Chile por las eliminatorias rumbo a Brasil 2014 es una edición más de una de las principales rivalidades entre elencos sudamericanos. Y como tal, está lleno de historias.

Un presidente eufórico liderando los festejos, la actuación para el olvido de un arquero y la venganza goleadora de Marcelo Salas son sólo algunas de ellas. 

 

5 DE AGOSTO DE 1973: El único choque en cancha neutral 

Esta es la única vez que Chile y Perú jugaron en cancha neutral por Eliminatorias. Luego de ganar cada uno su partido de local, el 5 de agosto de 1973 ambos se enfrentaron para dirimir cuál enfrentaría a Unión Soviética en el repechaje para Alemania 74. 

En Lima se había impuesto la selección local por 2-0, con dos goles de Hugo Sotil (43’ y 62’). Y en Santiago, el desenlace fue angustioso. Recién en los 68’  Julio Crisosto marcó el 1-0 para Chile. Tres minutos después, Sergio Ahumada anotó el gol que forzó el desempate. 

La definición se jugó en el estadio Centenario, de Montevideo, y la “Roja” se impuso por 2-1, gracias a los goles de Francisco Valdés (45’) y Rogelio Farías (58’). El marcador lo había abierto Héctor Bailetti, en los 40’ (en la foto). 

“No existió la presión que tuvimos en Lima. Eso nos favoreció, porque entramos tranquilos. Ellos tenían grandes jugadores, muy habilidosos y rápidos. Y sus defensores eran fuertes”, repasa Leonardo Véliz.

 

9 DE SEPTIEMBRE DE 2003: El primer triunfo del “nuevo camarín”

Tres días antes se había iniciado oficialmente la gestión de Juvenal Olmos en la Selección. El estratega, que había ganado el título local con Universidad Católica en la temporada anterior, prometía desterrar la indisciplina del combinado nacional y acuñó el término del “nuevo camarín” para definir el nuestro estilo de trabajo que impondría en la “Roja”. 

El proceso partió bien. En Buenos Aires, Chile igualó 2-2 ante Argentina, resultado que ilusionó a los aficionados. Y continuó mejor. En el Estadio Nacional, el equipo de Olmos se impuso por 2-1 a Perú. 

Meses antes, Iván Zamorano había anunciado su retiro de la selección chilena. Ello, sumado a la ausencia de Marcelo Salas, obligó al estratega a buscar alternativas para suplirlo.  En ese compromiso, los atacantes fueron Mauricio Pinilla (en la foto) y Héctor Tapia.

Sobre el entonces atacante de Universidad de Chile estaba depositada la esperanza de la renovación. Su oportunismo y buen juego aéreo, además de la personalidad que ya había mostrado en sus primeros encuentros con los azules, llamaron la atención. Y respondió. A los 35’, abrió el marcador. Andrés Mendoza empató a los 57’, mientras que Arturo Norambuena puso el 2-1 definitivo a los 70 minutos.

“Fue un partido difícil. Perú era un buen equipo. Lo resolvimos con dos cabezazos. Era bueno comenzar el proceso ganando”, recordó el zaguero Rafael Olarra.

Con el tiempo, la campaña decayó, Olmos fue despedido y Nelson Acosta terminó el proceso, en que Chile quedó fuera del Mundial en la última fecha.

 

27 DE OCTUBRE DE 1985: La tarde negra de Eusebio Acasuzo

Chile y Perú disputaban un cupo en el Mundial de México 86. Al Estadio Nacional llegaron 40.340 espectadores que terminaron burlándose del portero visitante Eusebio Acasuzo. “Acasuzo presidente”, proclamaron al unísono tras ser testigos de la peor tarde de la carrera del golero.

En apenas 14 minutos, la “Roja” ganaba por 3-0, con goles de Jorge Aravena (5’), Hugo Rubio (8’) y Alejandro Hisis (14’), ante la nula respuesta del guardameta, quien fue sustituido por Ramón Quiroga y no volvió a ser convocado a su Selección. “A partir de ese partido, la gente me empezó a ver con otros ojos”, declararía años más tarde.

Rubio recuerda que “tuvo una tarde muy desafortunada. Al margen de su actuación, recuerdo que jugamos muy bien. En ese momento, se sentía cierta superioridad. Hoy están más parejos”. La “Roja” se impuso 4-2, y en Lima venció 1-0 (gol de Aravena), en una notable jornada de Roberto Rojas. La última fase del repechaje sería ante Paraguay, que finalmente fue al Mundial.

 

26 DE MARZO DE 1977: El día de la euforia presidencial

Al último partido del Grupo 3, Chile llegaba con opciones de clasificar al triangular final que definiría dos cupos directos para el Mundial de Argentina 1978 (como consuelo había un repechaje con Europa). Un empate le bastaba al conjunto dirigido por Caupolicán Peña para medirse en este mini torneo con Brasil y Bolivia, en Cali.

Sin embargo, en el Nacional limeño Perú impuso el fútbol asociado que garantizaban José Velásquez, Hugo Sotil y Percy Rojas, entre otros, y venció por 2-0, con goles de Sotil y Oblitas. 

“Es el partido que más recuerdo. Chile tenía un equipazo. De los mejores de Sudamérica. Los maniatamos y pudimos vencerlos jugando muy bien”, resume Oblitas.

Lo pintoresco se produjo al final. Emocionado, el ex dictador peruano Francisco Morales Bermúdez ingresó al campo de juego y le arrebató la camiseta al capitán albirrojo, Julio Meléndez, para liderar el festejo por el decisivo paso hacia la clasificación. 

 

12 DE OCTUBRE DE 1997: Balerio fue la víctima del “Matador”

El enfrentamiento era clave para las aspiraciones de ambos de llegar a Francia 98. Perú marchaba cuarto y así clasificaba, por lo que Chile necesitaba el triunfo para igualarlo (tenía mejor diferencia de gol) y llegar al último encuentro, frente a Bolivia, dependiendo sólo de un triunfo. 

La noche inspirada de Marcelo Salas resolvió todas las dudas. El “Matador” marcó tres goles. El primero, a los 13’. Los otros dos, casi al cierre (82’ y 88’), luego de que Pedro Reyes pusiera el 2-0 tranquilizador (58’). 

Después del 4-0, el temuquense encaró al arquero Julio César Balerio. Hubo algunos insultos. Salas, incluso, prescindió de su habitual celebración. 

A casi 16 años del encontrón, el ex guardameta prefiere olvidarlo. “Ya pasó mucho tiempo de eso. Marcelo es un gran tipo y lo que nos dijimos en esa oportunidad quedó en la cancha. Es propio de un partido en que ambos nos jugábamos objetivos importantes”, explica a La Tercera.

 

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