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Actualizado el 20/03/2017
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Un clásico que no es un clásico

Autor: Marcelo Simonetti

L os argentinos podrán decir que para ellos los partidos contra Chile no son clásicos, que los verdaderos clásicos son aquellos en los que se enfrentan a Brasil y a Uruguay. Y, en cierto modo, tienen razón. En la historia grande, la historia con mayúsculas, esas tres selecciones, claramente, le llevan ventaja a La Roja. Es cierto que Chile ha asistido a las últimas dos Copas del Mundo y que sumamos dos títulos de Copa América al hilo, pero, siendo justos, la trayectoria centenaria de Argentina, lo mismo que de Brasil y Uruguay, están varios peldaños por arriba de La Roja.

Otra cosa muy distinta es el presente de unos y otros. Gracias a una generación de jugadores brillantes, que rompieron los moldes históricos, Chile puede pararse frente a cualquier selección del planeta y jugarle de tú a tú. Incluso sin que el hecho de hacer de local o de visitante sea un factor decisivo. Desde esta perspectiva, la historia pasa a un segundo plano y no pesa tanto, sobre todo en las eliminatorias actuales donde, por ejemplo, los argentinos no pudieron derrotar a Venezuela (2-2) y perdieron en casa a manos de Paraguay (1-0).

Zanjado ese tema, habrá que convenir que no hay triunfos más sabrosos que los conquistados frente a los argentinos, por lo que significan en el concierto mundial y por cierta arrogancia que envuelve a los bonaerenses -lo que no pasa ni con los mendocinos ni con los cordobeses ni con cualquier argentino que no sea de la capital- que obliga a considerar que una victoria ante ellos no sólo es una victoria sobre la Albiceleste, sino también sobre la propia arrogancia, el menosprecio y la soberbia.

Por lo mismo, y por la particular situación en las clasificatorias sudamericanas -que ubican a Chile en una cuarto lugar y en zona de clasificación para Rusia 2018 y a los argentinos en un quinto lugar y en zona de repechaje-, nosotros sí que vivimos este partido como un clásico. A seis fechas del cierre de las clasificatorias, un buen resultado en el Monumental de Núñez puede allanar el camino a Moscú de manera significativa.

Es cierto que las bajas podrían mermar el rendimiento del equipo de Pizzi -sobre todo la de Vidal y las incógnitas que se abrieron con la situación de Sánchez y Medel-, pero no es menos cierto que la selección argentina llega en un nivel que no permite timbrar los tres puntos a su cuenta.

Hay que hacer un poco de memoria para recordar lo que ocurría hace unos meses, y específicamente antes del último partido del equipo de Bauza, en el que se impuso por 3-0 a Colombia. Argentina no había podido ganar en sus últimos cuatro partidos: empate a 2 con Venezuela, en Mérida; empate a 2 con Perú, en Lima; derrota ante Paraguay por la cuenta mínima, en Córdoba; derrota ante Brasil por 3-0, en Belo Horizonte.

Y aunque el triunfo ante los colombianos recompuso el ánimo, las confianzas sobre lo que puede hacer Argentina en estas clasificatorias no se han restablecido. En una encuesta online hecha por el Diario Olé (y en la que hasta ayer había 128.071 votos), un 54% apostaba por la clasificación directa al Mundial, un 20% creía en que la conseguían pero a través del repechaje, mientras que un 25% consideraba que no iban a clasificar.

La encuesta de diario Clarín era más lapidaria (con un total de 31.079 votos): un 54% creía que Argentina se quedaba fuera de la Copa del Mundo, contra un 46% que confiaba en la clasificación.
Así las cosas, se viene un clásico -perdón, un partido- que quizá sea el más especial de la fecha. Y aunque a los argentinos no les guste reconocerlo, la Albiceleste se juega la vida, días antes de viajar a La Paz, donde en los últimos cuarenta años sólo ha ganado una vez.

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