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Actualizado el 12/01/2018
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Congregación Marista pidió la expulsión de dos religiosos acusados de abuso sexual

Autor: Claudia Soto

En conversación con La Tercera, el delegado provincial Marista para Chile, Ernesto Reyes, descartó que haya habido encubrimiento de parte de la congregación con casos de abuso sexual. Además, reconoció que hubo una reacción tardía frente a las denuncias, pero que hoy se están tomando varias medidas al respecto.

Congregación Marista pidió la expulsión de dos religiosos acusados de abuso sexual
Ernesto Reyes, delegado provincial Marista para Chile.

A pocos días de que el Papa Francisco pise suelo chileno para iniciar una nueva gira por Sudamérica, que lo llevará también a tres ciudades peruanas, la Iglesia Católica en Chile vive un complejo momento marcado por dos hechos recientes: la declaración de uno de los voceros de la Congregación Marista que admitió haber silenciado casos de abuso sexual; y también por el lanzamiento del sitio web de Bishop Accountability que resume los 78 casos denunciados de sacerdotes que abusaron de menores.

A comienzos de esta semana, el hermano marista Mariano Varona, conversó con el diario español El Periódico donde señaló que los casos de abuso al interior de la orden “no se ventilaban, ni para adentro ni para afuera”. Esto en relación a las acusaciones en contra de Abel Pérez Ruiz, quien en agosto reconoció ante la fiscalía que cometió abusos durante décadas en al menos dos establecimientos educacionales.

El hermano admitió los hechos en 2010, sin embargo la denuncia de parte de la Congregación fue interpuesta en 2017. Es decir, siete años después.

Contactado por La Tercera, el delegado provincial Marista para Chile, Ernesto Reyes, se refirió a la situación que enfrenta la congregación y aseguró que se están tomando decisiones radicales, que parten de una “tolerancia cero” a los abusos sexuales. En cuanto a la Comisión de la Verdad que fue anunciada en diciembre pasado, Reyes sostuvo que esta se constituirá probablemente entre enero y febrero de este año, pero la gestión investigativa comenzaría en abril, y podría durar entre nueve y doce meses.

Mariano Varona señaló en entrevista con El Periódico que “jamás vimos nada”. ¿Qué tiene que decir la orden Marista respecto al silencio que se mantuvo frente a los abusos?
Lo primero que cabe decir al respecto es que el pasado 31 de octubre de 2017, la Congregación hizo una declaración pública a través de los diarios El Mercurio y La Tercera, en la cual junto con pedir perdón por estos terribles hechos a las víctimas y sus familias, dio cuenta de todas las acciones que durante el año recién pasado se han iniciado para buscar la verdad y sancionar a los responsables. Nunca ha habido encubrimiento o intención de silenciar hechos por parte de la Congregación, al contrario se ha reaccionado con total convicción, voluntad y diligencia en denunciar cada situación y antecedente a la Fiscalía que lleva estas causas. Lo que sí es efectivo -y lo decimos con mucho dolor y vergüenza institucional- es que en algunos casos se procedió muy errónea y tardíamente. Así lo hemos reconocido públicamente y también al interior de nuestras comunidades educativas.

En el caso de Armando Alegría, luego de haber sido denunciado, no fue castigado ni alejado, ya que cuatro años después de esto fue nombrado subdirector de un colegio en Villa Alemana. ¿Pudo haber pasado esto con otros religiosos?
No puedo hablar por el hermano Mariano, pero si puedo señalar que son hechos que sucedieron hace 35 años, en un contexto de formación religiosa, muy diferente a la sociedad y cultura actuales. Pero yo califico los hechos relatados por la víctima como un delito, y quien cometió estos abusos merece las sanciones que determine la justicia y el derecho canónico. Pero en la actualidad no hay datos de que esto haya pasado con otros religiosos.

¿Por qué se decidió presentar los antecedentes al Ministerio Público el año pasado? ¿Por qué siete años después de que Abel Pérez confesara sus delitos al interior de la congregación?
Como ya lo señalé en su momento, se cometió un gravísimo error al no denunciar inmediatamente ese hecho a la justicia. Lo que se hizo, fue informar inmediatamente a la autoridad marista interna de la congregación y se separó al religioso involucrado de todas las actividades relacionadas con estudiantes. Claramente no fue suficiente, no fue lo adecuado. Pero en esto quiero ser muy claro, aquí no ha habido encubrimiento en caso alguno. Somos una organización disciplinada y jerarquizada, por lo tanto, sospechar que hubo encubrimiento supondría también que hubo concertación y deliberación institucional para acordar tal cosa. Obviamente aquí no la hubo. Lo que sí hubo, y se ha reconocido, fue un proceder erróneo, muy equivocado y una reacción tardía para denunciar algunos de estos hechos a la justicia. Se han tomado decisiones radicales y se han impulsado iniciativas y acciones concretas para prevenir y cuidar a nuestros estudiantes. Hoy contamos con una Política de Protección de la Niñez y la Adolescencia. En paralelo se ha iniciado una investigación interna, con la finalidad de aclarar los hechos, levantar los informes pertinentes y solicitar las sanciones que correspondan. De hecho, ya hay dos solicitudes de expulsión en curso. 

* Según transcendidos, se trataría de los religiosos Abel Pérez y Luis Cornejo, quien es acusado de haber abusado sexualmente de menores en distintos establecimientos de la congregación, entre ellos, uno en Quillota. Ahora, la orden está a la espera de que el Vaticano ratifique la sanción para que se haga efectiva, luego de que el provincial hiciera la petición a fines de diciembre al Superior General en Roma, y a su vez, se informara a la Santa Sede.

¿Mantiene la congregación algún tipo de contacto con las víctimas?
Desde el primer momento se han dispuesto instancias de asistencia psicológica y legal para las víctimas y sus familias, así como de guía espiritual, pues estamos en presencia de abusos que dañan integralmente a la persona. Hemos puesto todo nuestro esfuerzo y voluntad en atender y dar contención a las personas agredidas, son parte de nuestra Comunidad Educativa, sabemos que lo ocurrido es gravísimo y que nada de lo que hagamos borrará el dolor y la vulneración que sufrieron, pero con fe, y la inspiración de la Virgen Santísima y San Marcelino, hacemos votos para encontrar en el perdón, la esperanza de ofrecerles algo de tranquilidad y reparación emocional, en la medida de lo humanamente posible.

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