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Actualizado el 03/04/2017
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¿Es conveniente aplazar una década el cambio a seis años de enseñanza media?

Autor: F. Guzmán y M. Bustos

Hoy se vota en la Comisión de Educación de la Cámara el proyecto que retrasa la puesta en marcha de esta modificación curricular. Originalmente, estaba contemplado que a partir de 2018 el sistema tuviera seis años de formación básica y seis de media.

¿Es conveniente aplazar una década el cambio a seis años de enseñanza media?
Carlos Henríquez, secretario ejecutivo de la Agencia de Calidad, y Juan Pablo Valenzuela, investigador del Centro de Investigación Avanzada de Educación de la U. de Chile

Carlos Henríquez, secretario ejecutivo de la Agencia de Calidad: “El 6×6 es un paso hacia una educación más equitativa”

¿Está de acuerdo con postergar el 6×6 una década?
Estoy de acuerdo con la respuesta del Ejecutivo -aplazarlo una década- para una mejor implementación. Primero, porque para hacer efectiva esta modificación, alrededor de 4.100 establecimientos tendrán que modificar su infraestructura. Segundo, porque faltan profesores especialistas. Los docentes que imparten clases hasta octavo básico son mayoritariamente profesores de educación general básica y solo a partir de primero medio se exigen especialistas por asignatura. Para implementar el cambio se requiere que los docentes de séptimo y octavo básico que no cuentan con especialidad (cerca del 60% en cada nivel), se formen para impartir clases en los nuevos cursos iniciales de la enseñanza media.

¿Por qué es importante contar con especialistas en séptimo y octavo básico?
La evidencia es concreta: si en séptimo y octavo básico existen profesores especializados en una sola materia, obtienen mejores resultados. Los colegios que cuentan con ellos obtienen 30 puntos más en sus resultados de aprendizaje (Simce) en octavo. Y en séptimo la brecha es de 20 puntos. Estas diferencias se dan tanto en colegios municipales, subvencionados y pagados.

¿Cómo permitiría el 6×6 mejorar la educación de los niños?
Los estudiantes de grupos socioeconómicos (GSE) más bajos no tienen especialistas y vemos el impacto en el aprendizaje. En enseñanza básica, el GSE bajo no cuenta con más del 10% de especialistas, mientras que el alto presenta un 70% de docentes con alguna especialidad. Un profesor especialista cuenta con más posibilidades de desarrollar habilidades más complejas y potenciar el aprendizaje. El 6×6 no debe ser entendido como un cambio en la organización de los niveles de la educación escolar -lo cual incluso puede ser discutible-, sino que es un paso importante para avanzar en educación de calidad y más equitativa.

¿Debiera implementarse gradualmente el 6×6?
La calidad de la educación no depende exclusivamente de una medida, sino de una suma de acciones, y contar con docentes especialistas va en esa ruta. Es posible implementar gradualmente la especialización de profesores de séptimo y octavo, sin hacer depender todo del cambio de infraestructura. Si bien es coherente extender las fechas límites para modificar el sistema al de 6×6, es necesario aprovechar la oportunidad que entrega la implementación de la carrera docente, generando programas de formación para los profesores de séptimo y octavo básico que no cuentan con la especialidad, y generando incentivos que motiven el ingreso de estudiantes a las carreras de pedagogía con foco en el ciclo de enseñanza media y en las especialidades que hoy cuentan con menor nivel de cobertura.

 

Juan Pablo Valenzuela, investigador del Centro de Investigación Avanzada de Educación de la U. de Chile: “Debemos esperar a que las otras reformas den sus frutos”

¿Es necesario el cambio de ciclo?
Tenemos varias reformas: gratuidad, el término del financiamiento compartido y la carrera docente. Hay una serie de reformas aprobadas o en discusión, con un plazo de cinco o 10 años para implementarse ¿Vale la pena sumarle otra de esta envergadura? Es legítimo preguntarse eso y por ahí deberíamos partir el debate. Debemos esperar que las otras reformas se cristalicen y den sus frutos y a continuación levantamos una reforma de esta envergadura.

¿Qué es lo que obligaría a empujar el cambio de ciclo una década?
Debe haber un período amplio para levantar antecedentes, generar discusiones y preparar la implementación. Los colegios que hoy llegan hasta octavo tendrían dos grados menos, por lo que habría un tema de migración; las escuelas que comienzan en primero medio tendrían que agregar dos grados y habría que ver cuántas salas de clases y profesores faltarían.
Uno de los argumentos para decir que el sistema no está listo es que de los 115 mil docentes, entre séptimo y cuarto medio, el 56% cuenta con alguna especialidad…
Es distinto el tema de la especialidad a la licenciatura. Cuando uno se forma como profesor de básica, es de primero a octavo. Cuando está ejerciendo, el docente puede acceder a una especialización haciendo un posgrado, que lo perfecciona para que sea profesor de básica con especialidad en lenguaje, pero esa especialización no lo prepara para ser docente de media en lenguaje.

¿Cuál es el desafío de la infraestructura?
Es un tema heterogéneo y son distintas soluciones para cada colegio. Hay liceos a máxima capacidad, otros han perdido matrícula y tienen salas vacías, algunos tienen sus salas ocupadas pero podrían tener espacio para más infraestructura. Y hay un conjunto de escuelas, como el Instituto Nacional, que no tienen que hacer cambios porque ya parten en séptimo.
Ha dicho que la educación pública se vería afectada. ¿Por qué?
La educación básica pierde parte de su matrícula cuando los alumnos se cambian de octavo a primero medio. Algunos se cambian de una escuela pública a otra igual, pero otros escogen uno subvencionado. Con el cambio de ciclo habría una pérdida anticipada de matrícula en la educación pública. Si salen 100 alumnos de un liceo público hasta octavo, no entran otros 100 a un liceo municipal.

¿Qué plan debería trabajar el gobierno en estos años para preparar las escuelas?
Se deben hacer estudios que den cuenta de si esto es relevante y por qué es relevante. Después, identificar qué efectos tendría el cambio en términos de matrícula, infraestructura, recursos humanos y financieros. Después de tener los antecedentes, hay que usarlos para implantar gradualmente el nuevo sistema e ir ajustándolo de tal forma que de verdad sea una gran ventaja para el sistema escolar.

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