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Actualizado el 02/12/2017
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Creación y terror: el arte tras el 11-S

Autor: Pablo Retamal N.

¿De qué modo los atentados de 2001 en Nueva York afectaron a los artistas? Una muestra en el Imperial War Museum de Londres ofrece la mirada de 40 autores, entre ellos los chilenos Iván Navarro y Alfredo Jaar.

Creación y terror: el arte tras el 11-S
La obra The Twin Towers (2011) del artista chileno Iván Navarro, recrea dos torres subterráneas en referencia al World Trade Center.

El 11 de septiembre de 2001, poco después del atentado del segundo avión sobre una de las torres del World Trade Center, el artista estadounidense Tony Oursler comenzó a filmar, a pocas cuadras de la zona, las imágenes que hoy dan forma a la obra 9/11: un documental que captura, en primera persona, las reacciones de asombro, miedo y desorientación que neoyorquinos y turistas tuvieron ese día y los siguientes.

Para el artista alemán Hans-Peter Feldmann, la trágica fecha también sirvió como puntapie inicial para la realización de la pieza 9/12 Front Page, una instalación que reúne 151 portadas de periódicos de todo el mundo a partir del día siguiente del ataque terrorista, muchas de ellas con la misma fotografía.

Hoy, ambos trabajos forman parte de Age of Terror: art since 9/11, la exposición con la que el Imperial War Museum de Londres conmemora su centenario, y que reúne a 40 artistas británicos e internacionales como Ai Weiwei, Grayson Perry, Gerhard Richter y los chilenos Alfredo Jaar e Iván Navarro. Todos ellos, sin excepción, comparten el mismo punto de inflexión en su trabajo: el 11-S gatilló de una u otra forma una nueva perspectiva en su obra.

Para Sanna Moore, curadora de la muestra, es evidente la forma en que el atentado terrorista alteró la percepción pública del conflicto contemporáneo. “Desde el 11 de septiembre, el conflicto como tema, ha sido cubierto más regularmente en exposiciones, ferias y bienales internacionales”, explica. “Es una consecuencia de la era de Internet que las personas reciben información más rápida y exhaustiva sobre los eventos mundiales, y esto se refleja en cómo responden los artistas, y en los temas que eligen cubrir”.

Rebecca Nowell, directora de exposiciones del museo, concuerda y agrega: “Los artistas siempre han reaccionado a los acontecimientos que los rodean. No obstante, hemos escogido esta fecha como el punto de partida para mirar cómo ha cambiado el mundo en términos de control de seguridad, las leyes, el miedo, la cultura urbana, el clima de peligro y otros muchos aspectos individuales y colectivos que se han visto afectados por este conflicto contemporáneo”.

La muestra, la más grande realizada por el museo en estos 100 años, no deja indiferente: abre su recorrido con la obra Drone Shadow del británico James Bridle, que dibuja en el suelo del recinto y a escala 1:1 la inmensa silueta de un dron de combate. De esta forma, el artista hace visible un vehículo militar comúnmente desconocido, cuyo propósito es precisamente pasar inadvertido en la red de operadores aéreos para cumplir sus misiones de guerra. Al respecto, Bridle señala: “Estos aviones son de esas tecnologías que parecen pasar de la ciencia ficción a ser completamente mundanas, sin pasar por una etapa de pensamiento crítico. Parecen representar mucho: guerra, crimen, violencia y tecnología”.

El trabajo de Bridle corresponde a la selección de obras que en la muestra dan cuenta de la compleja relación bélica con armas de fuego, bombas y drones. En este apartado también exhibe, por ejemplo, la libanesa Mona Hatou, quien presenta Natura morta, una instalación con granadas, minas anti-personales y armas, pero con la particularidad de que están fabricadas en cristal de murano, y se encuentran dispuestas en un objeto de mobiliario tan cotidiano como una vitrina de sala de estar.

Otras obras, en tanto, abordan lo bélico desde la perspectiva de la seguridad brindada por el Estado. Entre ellas destaca la del artista chino Ai Weiwei que presenta Surveillance camera with plinth, que replica un aparato de vigilancia en mármol, evocando temas como el voyeurismo y, especialmente, la omnipotencia de una fuerza autoritaria policial.

En la exposición participan también los chilenos Alfredo Jaar, Premio Nacional de Artes Plásticas en 2013 , e Iván Navarro, reconocido por sus obras de luces fluorescentes de fuerte contenido político y social. Para esta muestra el artista exhibe por primera vez en el Reino Unido la obra The Twin Towers, en la que recrea dos torres subterráneas, iluminadas al estilo de las destruidas el 9/11 en Nueva York, pero esta vez con una profundidad hasta el infinito.

El conflicto de Medio Oriente también se hace explícito. El español Santiago Sierra presenta la serie fotográfica Veteran of the wars of Afghanistan and Iraq facing the corner, en la que invitó a veteranos de guerra a posar de cara a la pared, una posición que evoca el castigo infantil, la culpabilidad y los posibles remordimientos de un soldado.

La exposición se completa con otras fotografías, videos, esculturas y óleos como el del alemán Gerhard Richter que exhibe September, una pintura que representa en forma diluida una de las Torres Gemelas, mientras la otra se ve envuelta en la bola de fuego por una explosión. La variedad de perspectivas sobre el 9/11, sus eventos posteriores y consecuencias, pareciera ser interminable, y la muestra del IWM se instala como un punto de partida para entender la mirada del conflicto contemporáneo en la escena artística.

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