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Actualizado el 16/12/2013
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Crece interés de extranjeros por recorrer el desierto en motos de lujo

Autor: Ximena Bertin

San Pedro de Atacama ofrece rutas en moto para un contacto directo con el paisaje desértico y las comunidades atacameñas locales.

Crece interés de extranjeros por recorrer el desierto en motos de lujo

Recorrer en moto el Desierto de Atacama y el altiplano boliviano-argentino es un panorama altamente valorado por los extranjeros que buscan “experimentar” el desierto más árido del mundo, observar su legado arqueológico y conocer de cerca la forma de vida de los pueblos altiplánicos. Un turista con intereses especiales que también se preocupa de mantener intacto el medioambiente: sólo se recorren antiguos caminos mineros y rutas convencionales para no dejar huellas en la superficie desértica que demorarían cientos de años en borrarse.

Para este perfil de visitantes, en San Pedro de Atacama tiene su base On Safari Atacama, único operador en el lugar que ofrece esta experiencia. “Desde el año pasado, más de 300 turistas han participado en esta experiencia, la mayoría de Brasil, Australia, Nueva Zelandia y Canadá. Recientemente, incorporamos motos cuatro ruedas y jeeps para diversificar la oferta para quienes no saben andar en moto”, señaló Juan Pablo Rivas, director de On Safari Atacama.

Los turistas pagan entre dos mil y cuatro mil dólares, dependiendo del destino, por seis días de viaje (como máximo), ya sea dentro de Chile, desde San Pedro hasta Iquique, o cruzando la frontera argentina y boliviana. El único fin: conocer, en un formato distinto, los misteriosos parajes del altiplano y la cultura atacameña y quechua.

El precio incluye el arriendo de motos, el guía que acompaña a los viajeros en todo momento con telefonía satelital y radio, más la alimentación y alojamiento en las casas de los vecinos en comunidades indígenas.

Son viajes “nómades”, porque todas las noches se duerme en un lugar distinto: en Chile, en pequeños emprendimientos locales o en casas particulares de las comunidades indígenas, y en Argentina y Bolivia en hoteles temáticos. “A nuestros pasajeros les gusta poder hablar con la gente de los poblados y compartir sus modos de vida, a diferencia de San Pedro, en que todo el mundo duerme y sale por el día a recorrer, alojando en los pueblitos pueden levantarse en la mañana, compartir con las familias, ver a los niños yéndose al colegio, conocer la artesanía original o las labores de pastores por la tarde. Es una aventura que no se puede vivir en una van”, explica Juan Pablo Rivas, director de On Safari Atacama.

Cecilia Colamar vive en Caspana y es parte de la recién creada red de turismo rural Calama Alto Loa. Ella es atacameña y aloja en su casa a los motoristas en su paso por el poblado.

“Acá les preparo comidas típicas con quínoa y las verduras que cultivo en mis terrazas. A ellos les encanta ver cómo las cosechamos o preparamos el pan en el horno de barro. Además, comparten con los niños, los sacan a dar vueltas por el pueblo, se genera una buena comunicación, a pesar de la barrera del idioma, y se van felices”, comenta Cecilia. Agrega que su casa está muy cerca de los géiseres del Tatio y los motoristas no tienen que levantarse tan temprano para ir.

Irina Salgado, directora de Sernatur Antofagasta, destaca que “un operador turístico como On Safari sea capaz de innovar, precisamente en un destino ya posicionado como San Pedro, y donde la gente quiere cosas distintas a la oferta típica”. Salgado agregó que hay más de 57 atractivos por recorrer en la comuna de San Pedro, de los cuales no todos se conocen, que se suman a la naciente oferta en Alto Loa (comuna de Calama) con sus valles, fiestas religiosas y tradiciones en proceso de integración a la oferta turística principal en San Pedro de Atacama.

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