Crítica de cine: El padre de mis hijas

por Gonzalo Maza. - 02/09/2010 - 08:27
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Mia Hansen-Løve debutó como actriz en una bella película francesa de 1998, Fines de agosto, comienzos de septiembre, dirigida por Olivier Assayas. Con el tiempo, ambos se emparejaron y Mia se transformó en directora. El padre de mis hijos es su segunda película y se estrenó en la sección Una Cierta Mirada de Cannes 2009. Según la trama, Grégoire es un productor de películas que lleva una frenética vida, llena de obligaciones y deudas, que lo tienen abrumado. Su vida familiar transcurre en las afueras de París, donde su esposa y sus dos hijas lo esperan cada jornada para darle su cariño. Sin embargo, el trabajo es más fuerte y en un día de crisis, Grégorie decide darle un fin abrupto a sus preocupaciones. La película se divide en dos partes (la vida con y sin Grégoire) y este gesto inusual es también lo que la cinta propone como su centro de interés: la búsqueda de sentido en la vida burguesa. Hay algo intenso y amable en este relato, una especie de llamado de atención a un mundo que juega con las ilusiones y que a veces perfectamente puede verse tragado por ellas. Una inesperada emotividad nace de todo esto.

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