Los jugadores de cartas, de Paul Cézanne, se convirtió en la obra de arte más cara de la historia, luego que la familia real de Qatar la adquiriera a comienzos de mes en más de US$250 millones.
Así lo consigna el sitio web de la revista Vanity Fair, donde añaden que si bien la obra no cuenta con la originalidad o un poder épico como lo haría una de Van Gogh o Vermeer, sí logra que la familia compradora entre en un grupo muy exclusivo, en cuanto en el mundo sólo hay otras cuatro obras de la colección de Los jugadores de cartas, y se encuentran en el Museo Metropolitano de Arte, el Musée d'Orsay, el Courtauld, y en la fundación Barnes.
"Todos usarán este precio como un punto de partida", comentó al medio el experto Victor Wiener, agregando que la transacción "cambia toda la estructura del mercado del arte".