Fue una noche totalmente fuera de lo común para los jugadores de la Selección Chilena. El cuerpo técnico había establecido que los futbolistas debían retornar a las 22.00 horas a Juan Pinto Durán, para tener todos una comida y comenzar con la concetración.
Sin embargo, los minutos pasaron y un grupo de cinco jugadores no llegaban a comer: Arturo Vidal, Jorge Valdivia, Carlos Carmona, Jean Beausejour y Gonzalo Jara no estaban junto a sus compañeros.
Cuando el grupo de los mencionados jugadores llegó al complejo de Avenida Las Torres, todos pasaron directo a sus habitaciones. Pero Claudio Borghi partió a pedir explicaciones y se encontró con los futbolistas "en estado inadecuado", como dijo el mismo "Bichi". Es decir, alcoholizados.
Tras conversar con ellos, el DT les comunica que han sido desafectados de la Selección y que se pueden ir a sus casas.
Pero en eso aparecen algunos de sus compañeros. Claudio Bravo, Humberto Suazo, Pablo Contreras, Waldo Ponce, Miguel Pinto, Alexis Sánchez y Gary Medel llevaron a los cinco "cortados" a otro lugar y les exponen su malestar.
De los castigados, uno se puso a llorar, otro dijo que no iba a pasar nada porque siempre era igual y un tercero añadió ser el mejor del equipo y "por eso no me van a sacar".
Aquellas palabras jugadores molestaron de sobremanera a Sánchez y Medel, quienes incrédulos de lo que escuchaban encararon duramente a sus compañeros. Y si la discusión no llegó a los golpes, fue porque los otros participantes de la "reunión" lo evitaron.
Momentos después, Vidal, Valdivia y compañía tomaron sus autos y dejaron la concentración. Esta vez, por mucho más tiempo que de costumbre.