El mandamás de la FIFA, Joseph Blatter, declaró en una reunión social previa al congreso extraordinario de la Conmebol, desarrollado en Paraguay que "el fútbol debe evitar la injerencia política en sus asuntos", con el fin de no repetir hechos como los ocurridos en Egipto en el estadio de Port Said entre el Al-Masry y el Al-Ahly, y afirmó que "Nunca vamos a aceptar que sea utilizado para fines políticos”.
Para Blatter, la causa de esta tragedia tiene directa relación con justificaciones políticas, en un organismo donde aseguró que cumplen una labor social y cultural tremendamente importante y que por ende, debe ser cuidada y respetada.
El máximo directivo del organismo que rige el balompié mundial manifestó en el evento desarrollado en Paraguay, que esperan modificar sus estatutos para poder blindarse ante eventuales intervenciones de los gobiernos en asuntos futbolísticos.
La motivación de esto apunta a la necesidad de ser fuertes para defender los principios de autonomía de este deporte, y así poder evitar la injerencia política.
"Las reglas del juego limpio pueden ayudar en la educación, y también para que exista mayor respeto entre las personas y mantener la disciplina en las organizaciones futbolísticas, señaló Blatter.
Además, el suizo agregó que "esto no podemos aceptarlo. El fútbol es para el pueblo, es para la juventud, para darnos emociones y esperanzas", en un discurso improvisado donde también estuvo presente el titular de la Conmebol, Nicolás Leoz, quien señaló que "el fútbol y la política pueden coexistir en un marco de recíproco respeto y madurez cívica. El objetivo es el bien común".