La extensa carrera de Fernando González quedará en la historia no sólo por ser integrante de la mejor generación de tenistas que ha habido en Chile.
El legado del "Bombardero de La Reina" estará inscrito en lo más alto de la historia deportiva nacional, al ser el dueño de la producción olímpica más prolífica a nivel indivual de un atleta chileno, con tres medallas en distintos juegos olímpicos.
Dueño de tres preseas, González no pudo cumplir el sueño de volver a ganar una medalla, ahora en los Juegos Olímpicos de Londres.
González es dueño de una medalla dorada, una de plata y otra de bronce, que obtuvo en los Juegos Olímpicos de Atenas y Beijing.
La dorada es tal vez el logro más importante y recordado a nivel deportivo en el país. La ganó en duplas junto a Nicolás Massú -que con dos preseas de oro es el máximo deportista chileno en los JJ.OO.- en la cita olímpica ateniense, en 2004, tras vencer a la dupla alemana en un extenso partido a cinco sets.
González y Massú jugaban dos horas después de que el "Bombardero de La Reina" se colgara de la medalla de bronce tras derrotar a Taylor Dent en el partido por el tercer y cuarto lugar, en un partido cuyo tercer set terminó 16-14.
Cuatro años después, González volvió a una cita olímpica con la intención de lograr el oro que en Atenas le fue esquivo por una lesión que sufrió en el partido de semifinales ante Mardy Fish.
El "Bombardero de La Reina" tuvo que dejar en el camino a rivales complicados como el croata Marin Cilic, el belga Olivier Rochus, el francés Paul-Henri Mathieu y el entonces número 7 del mundo, James Blake.
En la final, González se inclinó en tres sets ante Rafael Nadal y se convirtió en el primer tenista desde Charles Winslow (Estocolmo 1912 y Amberes 1920) en ganar medallas olímpicas en dos juegos seguidos.
La tercera seguida, logro inédito en el tenis mundial, quedó truncada por las lesiones que afectaron al tenista chileno.