Se jugaba el último periodo del cuarto partido de la final de la NBA entre Miami Heat y Oklahoma Thunder, cuando LeBron James se cayó y se golpeó en la rodilla. La máxima figura de los floridanos terminó rengueando tras la jugada y tuvo que pedir minuto para ser atendido.
Era el momento preciso para que el joven equipo comandado por Kevin Durant aprovechara de cerrar el partido, que estaba igualado a 94 puntos. Pero fallaron en el intento: James volvió a la cancha y clavó un triple imposible que le dio una ventaja definitiva a su equipo, pese a que aún quedaban 2 minutos y 51 segundos para el fin del juego.
Ahora Miami quedó a un triunfo de ganar la final de la NBA y puede concretarlo el jueves en su estadio, en el quinto partido de la serie. Para LeBron, que anotó 26 puntos, será la ocasión de ganar su primer anillo de campeón de la liga más importante del mundo.
Por el lado del Thunder, Russell Westbrook anotó 43 puntos que no sirvieron de nada, mientras que Durant fue el segundo anotador con 28 unidades. Ahora buscarán descontar la serie para seguir soñando con un título que hoy parece lejano para el equipo orgullo de Oklahoma.