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España deberá romper con la historia, vencer por primera vez en un partido oficial a Francia, si quiere aspirar a retener el título continental y seguir su camino en la Eurocopa 2012 hacia la triple corona (14.45 de Chile, transmite La Tercera).
El destino ha querido cruzar a dos candidatas al título en el primer cruce. Duelo a vida o muerte. Éxito o fracaso. Un despiste de Francia, ante una selección ya eliminada como Suecia, lo provocó. Su peor partido del campeonato. Como España ante Croacia. La campeona del mundo caminó por el alambre. Recurrió a su santo, Iker Casillas, y acabó ganando uno de esos partidos que antes le mandaban a la calle a las primeras de cambio.
Vicente Del Bosque mantiene la identidad. El mismo equipo. Ante Francia puede repetir por primera vez en cuatro años de seleccionador un once titular en tres partidos consecutivos.
Lo hará si finalmente mantiene a Fernando Torres en punta. La inspiración goleadora del 'niño' tras su doblete a Irlanda se vino abajo con Croacia. No entró en juego. Por detrás llega con fuerza Cesc Fábregas que ha brillado siempre que ha tenido oportunidad en la Eurocopa. Comenzó de titular marcando a Italia. Marcó con rabia a Irlanda en su regreso al banco e inventó el pase que dejó solo a Andrés Iniesta en el gol de Jesús Navas a Croacia.
El resto, los otros diez titulares, son fijos para Del Bosque. Prefiere el técnico salmantino que le acusen de inmovilismo antes que de no tener las ideas claras.
La selección francesa, en tanto, se aferrará a la costumbre y a la historia para doblegar a España, un rival que a priori es favorito para ganar a los hombres de Laurent Blanc, pero que jamás ha vencido al combinado "blue" en un partido de competición oficial.
Es un dato al que se agarran los rivales de la 'Roja', que saben que por una vez son ellos los que tienen que pensar un sistema para acabar con la hegemonía española en el mundo del fútbol. Anteriormente, siempre fue al revés. España jugaba asustada y con complejos y era eliminada por Francia de la competición que se estaba disputando.
Ahora se medirán a una selección francesa en pleno ambiente enrarecido tras la derrota ante Suecia en el último duelo de la fase de grupos. Todo iba sobre ruedas hasta que Zlatan Ibrahimovich amargó la fiesta a los franceses, que hasta ese momento habían tenido un camino plácido por el torneo.
Tras el encuentro, en el vestuario hubo roces, tal y como después reconoció el técnico Laurent Blanc, que abroncó a sus jugadores por la imagen que ofrecieron. Los fantasmas de Sudáfrica, donde hubo verdaderos motines contra el anterior entrenador, Raymond Domenech, volvieron a llamar a la puerta de "les blues". Sin embargo, el problema era mucho menor y posteriormente, el segundo técnico, Alain Boghossian, anunció que el "incendio" se había "extinguido".