La primera pareja chilena del Rally Dakar El matrimonio de Daniel Mas y Macarena Pizarro busca coronar una vida dedicada a las tuercas.

La primera pareja chilena del Rally Dakar

El matrimonio de Daniel Mas y Macarena Pizarro busca coronar una vida dedicada a las tuercas.

por Diego Hermosilla, enviado especial - 17/01/2013 - 07:20
© Manuel Paredes

Daniel Mas y Macarena Pizarro tienen 12 años de matrimonio. Pero tienen más tiempo como compañeros de aventuras y de unión por la pasión por las “tuercas”. Se inscribieron en el Dakar y se convirtieron en la primera pareja nacional en correr esta competencia, mientras que Pizarro es la única mujer chilena en disputar la prueba, junto a la motorista Josefina Gardulski. Si llega a La Moneda, “Maca” será la primera criolla en terminar un Dakar. Cualquiera sea su suerte, los Mas-Pizarro están coronando una vida deportiva.

Pizarro tiene acento extranjero, pero aclara ser ciento por ciento “de sangre chilena, aunque nací y viví 17 años en Colombia”. También lo hizo en otros países. Así, conoció a Daniel Mas en 1995, cuando ambos coincidieron en un rafting, en Zimbabue. Hoy tienen dos hijos, Victoria, de seis años, y Daniel, de tres. 

La navegante cuenta que cuando “pololeaba con Daniel íbamos a los raids costeros, donde ganamos cierta experiencia en dunas, y en vez de salir a comer, íbamos al taller a sacar un disco de embrague o cosas así”. 

En 2012, el matrimonio estuvo en el Dakar como público y ahí tomaron la decisión de correr. Mas visitó varios equipos en el extranjero, hasta que se decidió por uno belga. Le compró dos camionetas, pensando en sumar un cliente. Después buscó más auspicios y nació Gildemeister-DMAS-Overdrive. 

En el mundo motor son conocidos por su participación en el Rally Mobil. Ambos partieron como navegantes, después, Pizarro fue copiloto de su marido y al tiempo los dos estaban tras un volante. 

Toda esa experiencia, así como sus inicios en los raids por las dunas, les ha permitido debutar en el Dakar sin pasar demasiadas zozobras. No marchan muy arriba (62º, los séptimos mejores chilenos), pero al menos fueron el segundo mejor auto nacional, después del Mini de Boris Garafulic, en las etapas más complicadas de Argentina. 

El piloto explica que “la verdad es que no tuvimos ninguna expectativa al partir en Lima, más que llegar. Pero en Argentina los caminos me acomodaban. No arriesgamos nada, pero cuando había que acelerar, aceleramos, y si había que doblar, es una técnica que conocemos. Nos permitió medirnos con los de punta y vimos que es posible mejorar”. 

Pizarro coincide en que “esta es una aventura como subir el Everest”.

Sobre la llegada de una mujer a una competencia tan dura, Pizarro recuerda que “estoy en esto gracias a la experiencia. No fue ganarme un puesto fácilmente, llevo 14 años en el automovilismo”.

La pareja celebra, además, que la máquina se ha comportado de manera perfecta, aunque la otra unidad haya tenido que abandonar. Doble mérito, pues esa camioneta la manejaba el experimentado peruano Ramón Ferreyros, tres veces campeón de la categoría N3 del Rally Mobil.

La aventura no terminará aquí. Ya tienen proyectado volver al Dakar el próximo año y entrar al rally cross country internacional: el Dos Sertoes, dos o tres fechas del campeonato argentino, el Ruta 40 y hasta piensan en el Rally de los Faraones. “Uno nunca piensa lo que va a suceder en tu vida. Sueña, si se cumple el uno por ciento serás feliz”, es el lema de Pizarro y lo comparte en familia.

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