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Actualizado el 17/05/2014
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Desaparecido en Concepción, la novela sobre el caso Matute

Autor: Patricio Jara

El escritor e investigador Carlos Basso publica una ficción inspirada en el caso, protagonizada por un periodista policial.

Desaparecido en Concepción, la novela sobre el caso Matute

El desaparecido se llama Andrés Gómez Smith, vive en Concepción, y el último lugar donde fue visto es una discoteca llamada La Polilla. Andrés es estudiante universitario, tiene un hermano mayor, Axel, y el padre, que no vive con su familia, es un dirigente sindical que logró notoriedad como opositor a la dictadura. Todas estas señales componen el punto de partida de Desaparecido en Concepción, segunda novela del periodista e investigador Carlos Basso, cuyo argumento, detalles más, detalles menos, trae de vuelta uno de los casos policiales más bullados de los últimos años.

La historia, no obstante remite también a otros hechos de sangre, tiene como protagonista a Antonio Castel, un reportero de crónica roja que poco a poco comienza a tirar los hilos de una trama perversa anclada en el lluvioso sur de Chile. Así, el estudiante desaparecido se convierte, desde lo ficticio y lo real, en la peor representación que el poder y la violencia tienen sobre las personas: la impunidad.

“La pista de baile no había sido limpiada y estaba llena de vasos y botellas quebradas”, describe Castel mientras acompaña los peritajes. “Obviamente, había cientos de colillas de cigarrillos, de tabaco y marihuana, pero además muchas sillas rotas, mechones de pelo en el suelo y varios espejos de los costados estaban quebrados, dos de ellos con evidencias de que en su contra se habían estrellado objetos circulares, como cabezas”.

Desaparecido en Concepción rescata, además, a la vieja guardia del periodismo. La novela de Basso narra el mundo romántico del oficio, con su luminosidad épica y sus zonas lóbregas desde un personaje dispuesto a arriesgar su propio pescuezo antes de quedarse con preguntas sin hacer.

“Quise rescatar esas historias, esa convivencia de mundos opuestos que se daba a la salida de los cuarteles, en los tribunales, en los sitios del suceso, esa vida al filo de la maldad y la bondad”, explica el autor. “Allí aprendí a conocer las miserias y maldades más grandes de la gente, pero también presencié actos increíbles de arrojo, bondad y sacrificio”.

Basso sabe de lo que habla: fue por casi diez años periodista y editor de la sección policial de un periódico. De hecho, en 2001 publicó la investigación Los enigmas del caso Matute Johns. La novela se basa en ese y otros casos. “Soy periodista y eso me define, pero me interesa la literatura y creo que basarse en hechos reales, que uno conoce bien, es un ejercicio más que interesante”.

El espejo que propone la novela es claro; sin embargo hay una mirada también hacia la interna del trabajo de la policía y de la prensa.

Hacia allá apunta justamente la novela. Soy admirador y gran consumidor de literatura policial, noir, roja o como la quieran llamar, y desde el principio quise construir una novela policial, aprovechando el conocimiento detallado que tengo de ese mundo, y mezclar aquello con el mímesis que se produce en ese ambiente entre periodistas, policías, abogados, víctimas y victimarios.

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