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Actualizado el 06/12/2014
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Detenciones ciudadanas


Señor director:

A raíz de la “detención ciudadana”, donde a un adolescente de 16 años lo detuvieron, golpearon, desnudaron y envolvieron en papel alusa en la vía pública por robarle a un anciano, algunos han aprovechado de levantar ciertas consignas: que los tribunales no funcionan y otros justifican la violencia como método de solución de conflictos, lo que en lenguaje procesal se conoce como autotutela.

Las estadísticas no favorecen el argumento de la puerta giratoria; es cosa de ver la población penal. Agredir a alguien va contra el derecho a un trato digno, al debido proceso y a la proporcionalidad del daño causado. Pero la cuestión más compleja es que la autotutela denosta la razón, pues obra la fuerza sin un proceso preestablecido, donde el más fuerte siempre actuará a su favor. No existen garantías para el más débil y se puede convertir a víctimas en victimarios. Los partidarios de estas formas creen que la letra por la sangre entra, dándole a la fuerza incluso un carácter formativo. Esto es una pesada carga de los años de la tortura.

Recuerdo las valientes e inmortales palabras de Servet contra Calvino, recogidas por Castellio: “Sacrificar en la hoguera a un hombre no significa defender una opinión, sino matar a un hombre”.

Gonzalo Vidueira Mociño

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