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Actualizado el 07/08/2017
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El día que lo cambió todo

Autor: Carlos González Lucay

A un decenio de la llegada del seleccionador que revolucionó el fútbol chileno, El Deportivo se sumerge en los momentos que rodearon sus primeros días. Desconocidos detalles de las negociaciones e imágenes inéditas de los pasos iniciales del DT en Santiago y de cómo fue generando lazos con un país que hasta hoy no lo olvida.

El día que lo cambió todo

Harold Mayne Nicholls y Jorge Contador están en Rosario con una sola misión: convencer a Marcelo Bielsa de que se haga cargo de la vapuleada selección chilena. La misma que hace pocos días había perdido 1-6 frente a Brasil en la Copa América de Venezuela y que había protagonizado bochornosos episodios de indisciplina en Puerto Ordaz. Es julio de 2007 y la tarea parece imposible.

-Yo creo que ustedes necesitan otro entrenador-, dice el ex DT de la selección argentina.

-Mire, Marcelo. Nosotros lo venimos a buscar a usted y nosotros queremos que usted sea el entrenador. Ahora si usted no quiere ir, es otra cosa. Llegamos hasta aquí, no se conversa más y esto sólo queda como una agradable reunión. Pero si usted está interesado, sigamos conversando-, responde el presidente de la ANFP, mientras Contador, su secretario general, observa y anota.

Bielsa sonríe.

La idea de sacar de su ostracismo autoimpuesto al técnico que proponía salir a buscar los partidos en todas las canchas rondaba hacía varios días en la cabeza de Mayne Nicholls. “Veníamos en el avión de regreso de Venezuela y le pregunto a Harold qué vamos a hacer y él me comenta que hay que empezar a ubicar a Marcelo”, recuerda Jorge Contador.

“Cuando quedamos eliminados de la Copa América 2007 y renuncia Nelson Acosta, era evidente que teníamos que buscar a un nuevo entrenador. Alguien que cambiara la mentalidad de los jugadores. Y nosotros le hicimos una propuesta seria a Marcelo. Necesitábamos hacer una transformación, no futbolística, sino de valores, a través de nuestra Selección. Disciplina, seriedad y que los jugadores recuperaran la humildad. No me interesaba un proyecto donde sólo importara ganar. Soy un convencido de que la selección de fútbol es el mejor vehículo de unión de todos los chilenos y eso permite tener un vínculo común, mediante valores y principios de vida”, explica Mayne Nicholls.

Cuenta Eugenia Fernández, su esposa, un episodio ocurrido en la Copa Libertadores de 1992 y que marcó al dirigente: “Cuando Marcelo dirigía a Newell’s, enfrentó a la Católica, donde Harold era gerente. Ahí lo conoció y le ayudó facilitándole unas canchas para entrenar. Y le llamó mucho la atención que él entrenara por más de 40 minutos una jugada específica. Y, bueno, llegado el día del partido, empataron con un gol precisamente gracias a esa jugada”.

Las cifras de la operación asomaban como inalcanzables. La prensa hablaba de entre US$ 1,5 y US$ 2 millones. Una cantidad algo superior, ya que el rosarino y su cuerpo técnico, donde destacaban Luis Bonini y Eduardo Berizzo, entre otros, finalmente acordarían un contrato por US$ 1 millón. De cualquier modo, mucho más que los US$ 300 mil que cobraba Acosta.

Hacia fines de julio, los medios descartaban a Bielsa y ponían como candidatos a Claudio Borghi, José Sulantay, Paulo César Carpegiani y Gustavo Benítez. Sin embargo, el 1 de agosto el timonel de la ANFP reconocía que las conversaciones con el ex DT de Vélez estaban bien encaminadas, a tal punto que días después se trasladó a Santiago para interiorizarse de algunos detalles. Conoció Juan Pinto Durán y visitó las canchas de la Liga Independiente. Se hospedó en el pequeño y austero hotel Vespucci Suites, en Vitacura.

“Lo primero que acordamos fueron las condiciones de trabajo. Me acuerdo clarísimo. Por ejemplo, cuando los viajes fueran de más de cuatro horas, tenían que ser en clase ejecutiva. También le dije que sería funcionario de la Federación, por lo que todos los ingresos que generara iban a ir para el fútbol chileno. Así salieron las charlas. Creamos una cuenta corriente, cuyo saldo sería para mejorar Pinto Durán, porque nosotros no teníamos el dinero. Recuerdo que la primera fue en la Caja La Araucana y luego se extendieron a todo el país”, detalla Mayne Nicholls.

Las exposiciones serían tan exitosas que generaron un ingreso de US$ 500 mil.

El 6 de agosto, Bielsa regresó a Rosario con la promesa de estudiar la oferta y entregar una respuesta antes de la medianoche del 9 de agosto. Sin embargo, el 8 llegó el esperado sí. El ex presidente de la ANFP relata el sorpresivo llamado que recibió: “Fue bastante anecdótico. Tenía una reunión en el colegio de uno de mis niños, porque no se había portado bien. Cuando voy llegando, suena el teléfono y era Marcelo. Puse en la balanza hablar con él o llegar a la hora. Bueno, terminé llegando tarde y me retaron”.
Cachureos

Gabriel Aravena había sido juez de línea profesional por casi 20 años. Su espíritu servicial lo llevó a convertirse en un colaborador ad honorem de la ANFP desde 1990. Si había que arbitrar un partido entre los funcionarios, lo hacía. O si se necesitaba una mano para ordenar, era el primero en ofrecerse. Además, como vivía a pocas cuadras de ahí, siempre estaba en Pinto Durán.

“El 15 de agosto tenía que arbitrar en una liga, pero las canchas se inundaron y los partidos se suspendieron. Así que me fui a ver fútbol allá. Yo había leído que don Marcelo iba a ir por tierra a la Cuarta Región a ver el partido de la U con La Serena, entonces pensaba que él no iba a estar ahí. Y justo el Pato Canales, que era el cocinero, me juega una broma. Me manda a la oficina, porque supuestamente me esperaba el Pato Jerez. Llego y don Marcelo me abre la puerta. Ahí estaba con todo su cuerpo técnico”, recuerda Aravena, quien también se desempeña en la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile.

Dos días antes, el nuevo seleccionador había sido presentado ante más de 80 periodistas en una conferencia de una hora y 28 minutos. Inmediatamente se puso a trabajar en el añoso recinto de Macul, donde conoció al otrora lineman.

“Le conté que había sido árbitro y a él le interesó esa parte. Y también me pidió que lo ayudara a ordenar los videos de partidos que traía, así que me quedé hasta las 12 de la noche. También le conté todo sobre Pinto Durán y en los días siguientes recorrimos todos los sectores. Las piezas no estaban muy buenas, había humedad, hongos, los colchones estaban malos”, recuerda Aravena.

Rápidamente se ganó la confianza del entrenador y de su cuerpo técnico. Salían a comer juntos y se convertiría en su secretario personal. Acaso la más cercana de las personas que tuvo en sus cuatro años en Chile.

También se ganó un particular apodo. “Esa semana se empezaron a juntar los escombros y me preguntó cómo les decíamos acá. Yo le respondí que les llamábamos cachureos y se mató de la risa. Así pasé de Don Árbitro a Cachureos”, desclasifica el asistente.

Juan Pinto Durán sería su casa por toda su estadía. “Caminábamos por la cancha y Marcelo me dice que quiere vivir ahí. Yo le digo que no hay muchas comodidades, pero él me responde que levantarse y tener la oportunidad de ver la montaña era algo único para él”, confidencia Mayne Nicholls.

El rosarino era un obsesivo del trabajo. Ningún detalle quedaba al azar. Juan Carlos Berliner, quien asumió como gerente de selecciones un par de semanas antes, fue uno de los que más supo de los requerimientos del DT. “Para él lo más importante era el centro de entrenamientos. El hotel era secundario. Por ejemplo, cada vez que llegaba Jorge Valdivia preguntaba si tocaba camping u hotel”, destaca, para luego apuntar: “Nunca en mi vida en el fútbol había visto algo así, se preocupaba hasta del más mínimo detalle”.

La primera prueba del nuevo gerente fue el entrenamiento inicial del técnico en las canchas de la Liga Aeropuerto en Pudahuel. Ahí llegaron los primeros nominados del proceso: Cristopher Toselli, Gary Medel, Miguel Riffo, Roberto Cereceda, Arturo Sanhueza, Gonzalo Fierro, Eduardo Rubio, Rodolfo Moya, Waldo Ponce, Manuel Iturra, Marcelo Salas, José Contreras y Carlos Villanueva.

“Era un lugar de grandes canchas, pero había una complicación grande para aislar al público y a la prensa. Hubo un día en que se metió la gente y yo no sabía dónde meterme, pero Bielsa lo manejó muy bien y fue muy cercano. Conmigo también lo fue para decirme que nos preocupáramos de estas cosas. Para mí fue muy valioso, porque ellos vinieron con toda la disposición de enseñarme, porque mi realidad era distinta. Y ahí aprendí que de repente los lugares tan abiertos no son tan buenos. Terminé haciendo un doctorado en excelencia con él. Y no sólo para mi trabajo, sino que para la vida”.

Empanadas, películas y cárcel

En su paso por Chile, Bielsa no sólo dedicó sus días al fútbol; se convirtió en un asiduo de la panadería cercana al centro de entrenamiento. También se hizo fanático de las empanadas. “Cuando don Marcelo veía en la tele que elegían la mejor empanada de Santiago para el Dieciocho, me mandaba a comprarla para probarla. Se tentaba”, narra Aravena.

La Plaza Ñuñoa y en especial el Teatro de la Universidad Católica se transformaron en sus lugares preferidos. Se fue enamorando del país y conoció parte de su idiosincrasia a través de las películas. Forjó amistad con el director Sebastián Araya. “Nuestra amistad tenía que ver con el arte. Conversábamos de cine y teatro, íbamos al estadio también. Viajé con él a un par de seminarios. Realmente él es alguien digno de seguir y admirar. Entrega aprendizaje. No sólo en el fútbol, sino en cómo ser ético en un país donde hay tan poca ética”, sostiene el realizador. Y destaca que “Bielsa es un artista. Porque un artista no sólo es una persona que hace arte, sino que es la que es una manera de estar frente a la vida, de tener una sensibilidad. Y él la tiene”.
En el aspecto espiritual, era frecuente ver al transandino en las misas de la Parroquia San Vicente de Paul, en La Florida. Un crucifijo lo acompañó en su dormitorio. La fe y su espíritu social lo acercaron al padre Felipe Berríos.

Otro de sus amigos es Fernando Saffie, dueño de Deportes Player, quien revela que “siempre se interesó por la gente de escasos recursos e incluso visitaba a la gente privada de libertad. Siempre fue muy correcto y muy humilde. Nunca ha hablado mal de nadie”.

Sobre este último detalle, su secretario en Chile comenta que “a los detenidos les llevaba un montón de películas”.

La huella de Bielsa es indiscutible. Chile clasificó al Mundial tras 12 años. Pero también cambió al país. “Se incorporó en la sociedad la idea de que las cosas se pueden hacer bien. Es tan así que hasta hoy la gente lo recuerda. Nunca pensamos que generaría algo así”, sentencia Mayne Nicholls.

Harold Mayne Nicholls y Jorge Contador se reunen en Santiago con Marcelo Bielsa para cerrar su vínculo con la Roja.

Harold Mayne Nicholls y Jorge Contador se reúnen en Santiago con Marcelo Bielsa para cerrar su vínculo con la Roja.

 

Una imagen de Marcelo Bielsa recorriendo el lugar que se convertiría en su hogar durante cuatro años

Una imagen de Marcelo Bielsa recorriendo el lugar que se convertiría en su hogar durante cuatro años

 

En otra imagen, el rosarino inspecciona las distintas habitaciones y salas de Juan Pinto Durán.

En otra imagen, el rosarino inspecciona las distintas habitaciones y salas de Juan Pinto Durán.

 

Marcelo Bielsa conversa con el jefe de obras de Pinto Durán. Recuperar las canchas se transformó en una obsesión.

Marcelo Bielsa conversa con el jefe de obras de Pinto Durán. Recuperar las canchas se transformó en una obsesión.

 

Los baños de Pinto Durán estaban en paupérrimas condiciones a la llegada del rosarino. Aquí, supervisando los trabajos.

Los baños de Pinto Durán estaban en paupérrimas condiciones a la llegada del rosarino. Aquí, supervisando los trabajos.

 

Gabriel Aravena, Cachureos, se transformó en el secretario personal del rosarino tras conocerse por casualidad.

Gabriel Aravena, Cachureos, se transformó en el secretario personal del rosarino tras conocerse por casualidad.

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