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Actualizado el 20/04/2017
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Eduardo Mendoza: “En otros años El Quijote fue secuestrado por la retórica oficial”

El escritor español, autor de títulos como La ciudad de los prodigios, recibió hoy el Premio Cervantes en la Universidad de Alcalá de Henares, en Madrid. El narrador recibirá la suma de US$134 mil.

Eduardo Mendoza: “En otros años El Quijote fue secuestrado por la retórica oficial”

Desde que Eduardo Mendoza (74) pisó la Universidad de Alcalá de Henares para recibir el Cervantes, no paró de mostrar su ironía y humor: “Soy muy teatrero, me gusta disfrazarme” o “he traído a la familia para que me critique y a los amigos para que me hagan la ola”, señaló el autor de títulos como La verdad sobre el caso Savolta y La ciudad de los prodigios.

Estas frases del autor barcelonés se unieron a la reivindicación del humor que sobrevoló todo su discurso de agradecimiento del Premio Cervantes, el galardón más importante de las letras en español, que el año pasado recayó en el mexicano Fernando del Paso. Y antes fue obtenido por los chilenos Nicanor Parra, Gonzalo Rojas y Jorge Edwards.

Acompañado en la ceremonia por sus hijos Ferrán y Alejandro y por su primera esposa, Anna Soler, Eduardo Mendoza, muy elegante, vestido de chaqué y corbata gris, como su pelo, y algo nervioso, tomó aire y comenzó a leer su discurso.
“No creo equivocarme si digo que la posición que ocupo aquí, en este mismo momento, es envidiable para todo el mundo, excepto para mí”, dijo Mendoza. Y ya algo más tranquilo reivindicó la excelencia del humor en la literatura que practica en sus escritos “con reincidencia”, al tiempo que negó que se trate de un género menor, “como a menudo se considera”.

En su discurso durante la ceremonia, presidida por los reyes de España en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, Mendoza también se declaró un fiel lector de Cervantes y asiduo de El Quijote, a cuyas páginas, confesó, acude con mucha frecuencia, y centró su intervención en cuatro de las relecturas que ha hecho a lo largo de su vida de la obra.
En su intervención desgranó, con muchas pinceladas de humor, lo que estas sucesivas lecturas le han aportado a lo largo de su vida, desde la primera obligada en el colegio, donde “casi” contra su voluntad se “rindió a su encanto”, hasta la última, que emprendió de nuevo de “un tirón” al saberse ganador del premio que hoy recibió.

De su primer contacto con Cervantes recordó Mendoza que la lectura de El Quijote “fue un bálsamo y una revelación” y ello pese a que eran unos años en los que la figura del hidalgo “había sido secuestrada por la retórica oficial para convertirla en el arquetipo de nuestra raza y el adalid de un imperio de fanfarria y cartón piedra”.

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