Si bien en el colegio generalmente los castigos los acumulan los alumnos, en las escuelas catalanas - en España - también lo hacen los profesores. Según El País, una ordenanza faculta a los directores para despedir y sancionar a los docentes que cometan faltas leves.
La medida se empezará a aplicar en noviembre de este año y castigará a todos los profesores que lleguen retrasados al trabajo, cometan una ligera incorrección con el público, el incumplimiento de la jornada de trabajo y las negligencias en la conservación de material. Todas éstas son consideradas como faltas leves, las que implican desde una amonestación, suspensión de sueldo y despido, citó el medio.