Los trastornes afectivos en los primeros años de vida afectan en el desempeño de los niños, tanto como en su capacidad de aprendizaje y memoria, según arrojó un estudio realizado en la Universidad Complutense en España.
Según la investigación, los desórdenes afectivos afectan en el desarrollo de determinadas estructuras nerviosas e influyen, a largo plazo, en las funciones que regulan, explicó Qué.es.
El estudio español se realizó en ratas recién nacidas separadas de su progenitora. Con la ausencia de la madre en sus primeros días, los animales fueron incapaces de reaccionar a estímulos estresantes lo que provocaría problemas en el desarrollo de sus cerebros. Algo similar ocurriría en los humanos.
Las complicaciones en la capacidad de memoria afectarían más a las ratas machos en su adolescencia que a las hembras. Lo que se regularía en la etapa adulta.
Esto, porque las ratas que fueron separadas de su mamá tienen en la adolescencia su capacidad de memoria espacial disminuida, la que depende del correcto funcionamiento del hipocampo, una región cerebral en la que las neuronas poseen una enorme plasticidad sináptica, que es la base del aprendizaje, citó el medio.
A esto se agrega, explicaron, que el estrés postnatal altera la taurina (componente de bebidas energéticas y algunas comidas).
Según los autores, la investigación concluye “una nueva perspectiva a la hora de abordar el estudio de las consecuencias perjudiciales del estrés postnatal. Ya se conocen algunos de los efectos que las situaciones de estrés tienen en la edad adulta; en muchos casos se ha visto una mayor predisposición a desarrollar esquizofrenia, estados depresivos y problemas de adicción de varios tipos", explicaron a Qué.es.