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Actualizado el 05/05/2017
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Edzard Ernst: “Hay toda una industria alrededor del concepto falaz de que lo natural no hace daño”

Autor: Cristóbal Fredes

Este doctor alemán es uno de los mayores investigadores de medicina alternativa en el mundo, y también uno de sus mayores críticos. Tras 25 años estudiándola, sostiene que, salvo casos aislados, la mayoría de estos tratamientos son un engaño.

Edzard Ernst: “Hay toda una industria alrededor del concepto falaz de que lo natural  no hace daño”
Edzard Ernst.

Autor de más de mil papers académicos, 40 libros y ganador del premio John Maddox, que entregan varias organizaciones (entre ellas la revista Nature) y condecora a quienes defienden la ciencia en un entorno hostil, el doctor Edzard Ernst tiene una historia singular.

Su primer trabajo fue, curiosamente, en un hospital homeopático en Munich, Alemania, país donde había médicos con una “vaga idea de que la homeopatía de alguna forma ayudaba al cuerpo a sanarse” y la usaban para enfermedades no graves. Y aunque aprendió ésta y varias otras técnicas complementarias, y alcanzó a preguntarse por qué no eran sometidas a un análisis riguroso, pronto retomó el camino de la medicina tradicional: se especializó en fisiatría, trabajó en varias ciudades y llegó a presidir el departamento de esa especialidad en la prestigiosa Universidad de Viena.

Tras eso, volvió a encontrarse con la medicina alternativa, aunque desde un ángulo diferente: en 1993 fue contratado para liderar el recién creado Departamento de Medicina Complementaria de la Universidad de Exeter, en Inglaterra, lo que lo convirtió en el “primer académico del mundo en medicina alternativa”, como dijo la revista Nature.

Junto a su equipo, Ernst estuvo veinte años sometiendo a ensayos clínicos y revisiones sistemáticas los más diversos tratamientos. Y sus conclusiones fueron lapidarias: terapias como la homeopatía, la acupuntura o el reiki no tienen efecto más allá del placebo (experimentar alguna mejora sólo por creer que el tratamiento sana), mientras que otros, como la quiropráctica, son directamente riesgosos.

Ernst ha publicado sus hallazgos y reflexiones no sólo en la academia. También en libros para todo público como Homeopathy: The Undiluted Facts (2016) o Trick or Treatment (2008). También en su blog, donde escribe casi diariamente, y en artículos en la prensa británica, donde puede hablar del efecto placebo (que es poco fiable, de corta duración y se debe en parte a la empatía con que se atiende a la gente en la medicina alternativa, sostiene) o del especial conflicto de interés que tendrían los practicantes alternativos: sus “casi evangélicas convicciones”.

Ernst ha criticado públicamente a varios promotores de estas pseudoterapias, partiendo por el príncipe Carlos, con el que tuvo un bullado conflicto en Gran Bretaña. Tras llamar “basura engañosa” a un informe que el príncipe encargó para intentar introducir la homeopatía en el Servicio Nacional de Salud, se le cortó financiamiento en la universidad. Fue por presión del príncipe, ha dicho Ernst. El hecho gatilló a la larga su retiro: hoy es profesor emérito en Exeter.

Pero pese a sus juicios críticos, en sus escritos Ernst muestra una mirada abierta. No desestima algo a priori sólo por ser alternativo y reconoce cuando excepcionalmente alguno de estos tratamientos es efectivo. Cuestiona también a quienes hacen críticas ilegítimas o exageradas a alguna de estas terapias. Además, no es alguien que pase por alto los defectos de la medicina tradicional.

¿Qué tan importante es para usted llegar al público no especializado?

En medicina alternativa eso es tremendamente importante. Contrariamente a la medicina convencional, los consumidores suelen decidir por su cuenta, sin consultar a ningún profesional de la salud. Internet tiene cerca de cinco millones de sitios de medicina alternativa y casi todos ellos son acríticos, promocionales y peligrosos. Por lo tanto, necesitan urgentemente información fiable.

¿Tienen alguna responsabilidad los medios?

Sí, los medios están constantemente promoviendo terapias y conceptos fraudulentos. Los periodistas quieren vender, pero deben recordar que también tienen una responsabilidad hacia la salud pública.

Muchos acuden a tratamientos alternativos destacando su cualidad de “natural”. ¿Qué piensa de esto?

Toda una industria se ha desarrollado alrededor del concepto falaz de que, porque algo es natural, no puede hacer daño. Implícita en esta noción está la percepción de que la medicina convencional es de alguna manera inherentemente antinatural, dependiendo en gran medida de productos químicos sintéticos dañinos. La naturaleza, por el contrario, se representa como benigna y los remedios naturales serían no sólo intrínsecamente superiores, sino también más seguros. Aunque indudablemente inteligente para fines de marketing, este argumento es falso y en muchos casos totalmente peligroso.

¿Por qué?

No todas las formas de medicina alternativa son naturales o benignas. Por ejemplo, no hay nada natural en pegar agujas en el cuerpo de un paciente, como en la acupuntura. O diluir y agitar continuamente un medicamento, como en la homeopatía. O introducir galones de café tibio en el intestino grueso a través del recto, como en los enemas de café utilizados por algunos practicantes alternativos. Por otra parte, la naturaleza no siempre es benevolente, como cualquiera que ha estado en el mar con mal tiempo o ha tenido la desgracia de ser alcanzado por un rayo lo sabe muy bien. Incluso los extractos de plantas “naturales” no son necesariamente seguros. Sólo piense en la cicuta.

¿Cuáles son las variantes más dañinas de la medicina alternativa en la actualidad?

Quiropráctica. Los quiroprácticos causan mucho daño mediante sus tratamientos y su consejo irresponsable. Movimientos manipulativos extremos de la columna superior pueden dañar una arteria que abastece al cerebro. Cuando esto sucede, tenemos un ataque que puede ser seguido por la muerte. Cientos de tales incidentes han sido descritos en la literatura médica. También hay hierbas medicinales que contienen ingredientes tóxicos y conducen al daño de órganos, como lesiones hepáticas.

¿Y qué tratamientos sí hacen bien?

Algunas hierbas medicinales, como la hierba de san Juan, un efectivo antidepresivo. La hipnoterapia es efectiva para la enfermedad inflamatoria intestinal. Terapia de masaje y algunos enfoques mente-cuerpo.

Usted ha dicho que parte del éxito de lo alternativo se explica por defectos de la medicina tradicional, como su no muy dedicada relación con el paciente. ¿Qué otras fallas alejan a la gente?

Sobre todo es el sistema en el cual los profesionales de la salud tradicionales tienen que trabajar. No hay tiempo suficiente y la relación terapéutica se subvalora.

Si alguien se mejora con el efecto placebo, ¿cuál es el problema de aprovechar ese efecto?

Sí, el efecto placebo puede ser útil. Pero si aplicamos una terapia efectiva con compasión y empatía, también generamos una respuesta placebo. Y además, el paciente tiene los beneficios del efecto específico del tratamiento. Sólo usar placebos es engañar al paciente respecto del elemento más importante, que es la respuesta terapéutica.

¿Qué deberíamos hacer con los remedios que no muestran evidencia más allá del placebo?

En medicina, la posición por defecto tiene que ser que todos los tratamientos que no están apoyados por evidencia positiva deben ser considerados como no basados en la evidencia y, por lo tanto, no aptos para su propósito.

¿Por qué hay medicina alternativa? Otras ramas científicas no tienen una alternativa. No hay ingeniería alternativa.

Tampoco hay medicina alternativa. Una medicina alternativa que funciona se convertirá automáticamente en convencional. Es sólo una etiqueta práctica que utilizamos para una gama amplia y muy heterogénea de terapias no probadas. El término no tiene mucho sentido.

¿Qué medicamentos o tratamientos alternativos hay que se han convertido en convencionales?

No hay muchos. El mejor podría ser aceite de pescado, que tiene ácidos grasos Omega 3. Hay alguna evidencia de que reduce los riesgos de enfermedad cardiovascular.

Con tantas publicaciones, incluyendo su libro, mostrando que la homeopatía es sólo placebo, ¿por qué cree que todavía tiene tantos seguidores?

Hay muchas razones para eso. Estoy empezando a darme cuenta que la información engañosa promovida por homeópatas y periodistas es extremadamente importante. Si los consumidores supieran lo ridícula que es la homeopatía, lo pensarían dos veces. Pero esta información les es sistemáticamente ocultada.

¿Qué le parece que es lo más peligroso de la homeopatía?

Los homeópatas la defienden con frecuencia como una verdadera alternativa. Si utilizas de esa manera una terapia aparentemente inofensiva pero ineficaz para una condición seria, arriesgas tu vida.

Vive en Inglaterra, pero nació y trabajó en Alemania. ¿Por qué allá la medicina alternativa está tan anidada en el sistema de salud?

Esto tiene razones históricas. El Reino Unido tiene el Servicio Nacional de Salud que declaró en 1948 que casi toda la medicina alternativa estaba fuera de sus fronteras. En Alemania la medicina alternativa tiene una tradición inquebrantable e incluso se promovió mucho durante el Tercer Reich.

¿Qué piensa de la medicina antroposófica? En Chile está en aumento, con médicos que la usan como un enfoque complementario a la medicina tradicional.

Estos médicos a menudo son muy cariñosos y están llenos de buenas intenciones. Pero los tratamientos antroposóficos son en su mayoría inútiles.

Ellos dirían que, a diferencia de la medicina occidental, van a la raíz de la enfermedad.

La mayoría de los médicos de medicina alternativa fingen tratar las causas de raíz. Si analizamos esta afirmación críticamente, pronto vemos que se trata de un eslogan vacío sin fundamento en la realidad o la ciencia.

Hace poco en la TV chilena un doctor de medicina integrativa (variante que usted llamó “uno de los engaños más colosales de la actualidad”) dijo que el cáncer era producto de una vida llena de odio. ¿Qué piensa?

Son declaraciones totalmente irresponsables. Los que las hacen están mal informados, son antiéticos y no tienen lugar en el sistema de salud.

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