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Actualizado el 19/05/2017
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El compañero Gahona

Autor: Christian González A.

Desde su juventud hasta 1994, el presidente de San Luis fue militante del MIR. Combatió a Pinochet. El directivo asume con orgullo su pasado. También analiza el fin del torneo del que de pronto es juez y critica a Herrera .

El compañero Gahona

Manuel Gahona (62 años), el presidente de San Luis, el rival de la U en la definición del Clausura, asume con naturalidad su pasado. “No tengo por qué ocultarlo”, establece a La Tercera. El dirigente no alude a algún vínculo deportivo. Su declaración de principios es política.

Desde su juventud, a comienzos de los 70 y hasta 1994, el timonel canario militó en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria. El MIR, fundado en 1965, fue una de las organizaciones más emblemáticas en el combate contra el régimen militar de Augusto Pinochet. En ese proceso, pasó desde ser un militante del ala estudiantil hasta convertirse en parte de la cúpula. Fue detenido, torturado y exiliado. Primero a Argentina, que lo expulsó, y luego a Cuba, la que sólo abandonó para volver a Chile en la clandestinidad. Hoy mantiene relaciones comerciales con la isla en su rol de exportador de alimentos. De sus ideales, sigue plenamente convencido. “Me siento plenamente identificado con el proceso cubano y lo apoyo”, asegura.

Lo que no quiere es involucrar a San Luis con su pensamiento político. “Nunca he ocultado que soy un hombre de izquierda, que me tocó estar preso, exiliado, que volví clandestino a Chile y que con la vuelta a la democracia me vinculé a lo que ha sido mi vida, mi pasión, que es el fútbol. Pero quiero dejar claro que en San Luis el tema político no es materia de conversación. Cada uno tiene su postura y la respetamos”, afirma.

Gahona tiene absolutamente claro el modelo de sociedad que lo inspiró para involucrarse en la política: la Cuba revolucionaria. “La de la gran transformación que se produjo en la década del 60. Nosotros estábamos por un proceso de transformación hacia una sociedad socialista”, explica.

Y luego detalla qué lo motivó a involucrarse en el movimiento que fundó Miguel Enríquez. “Para entender eso hay que remontarse a lo que era Chile en los años 70, en el gobierno de la Unidad Popular. Era un país que estaba inmerso en grandes luchas, en una transformación social importante. Yo me sentí identificado con la necesidad de que Chile tuviese una transformación económica, política y social. Por eso quise ser partícipe de esa política. Tenía 17 años cuando me incorporé y fue a la lucha estudiantil, en Quillota. Acá fue donde me incorporé. En ese momento, para nosotros el objetivo era transformar la sociedad y, como partido, el MIR entendía que había que prepararse políticamente y algunos cuadros se prepararon militarmente también”.

De su participación en operaciones armadas es la única materia de la que prefiere eximirse durante el diálogo. “Es una pregunta que muchas veces me han hecho, pero por ahora me la voy a reservar. No es el momento, todavía, de hablar ese tipo de cosas”, justifica.

Eso sí, admite que en el MIR la lucha armada era concebida como una opción válida de resistencia al régimen militar: “Nosotros concebíamos como una de las formas de lucha la lucha contra la dictadura, la lucha por preservar la vida. Si no, a cuántos compañeros nos mataron. Hubo una lucha que incorporaba la supervivencia, la sobrevida. Buscábamos incorporar a mucha gente a la lucha contra la dictadura”.

También valora los beneficios de la lucha que ayudó a dar. “Yo creo que si no se hubiese luchado como se luchó contra la dictadura, no se hubiese recuperado la democracia. La democracia fue posible gracias a la lucha de muchos compañeros que fueron detenidos, torturados, exiliados y que ocuparon un lugar muy importante en la lucha. Sin lucha contra la dictadura, no hubiese vuelto la democracia”, enfatiza.

El directivo reconoce que en la última elección presidencial no votó y que ahora sí tiene una posición definida. “Sí, lo voy a hacer. Tengo decidido que votaré por Beatriz Sánchez. Me motiva lo que ella está planteando desde el punto de vista de querer hacer partícipes a las grandes mayorías en la toma de decisiones de las grandes transformaciones que quiere Chile… Pero mientras sea presidente de San Luis no tendré ninguna función en nada. Sólo simpatía”, dice.

También parece dispuesto a creerle a Aníbal Mosa la declaración de principios en la que se declaró, y a Colo Colo, como un hombre de izquierda: “Son las declaraciones de Aníbal Mosa y yo se las respeto, pero es una declaración personal en su situación en Colo Colo. Si él piensa así, bienvenido. No tengo por qué dudar de si es o no es”.

Es su última reflexión acerca de la otra actividad que lo apasiona. Hoy está concentrado en San Luis. No elude la responsabilidad que tendrá el equipo de Miguel Ramírez en la definición del Campeonato, ni menos la sospecha que han generado declaraciones encontradas en Quillota: la posibilidad de recibir algún incentivo de parte de Colo Colo para restarle puntos a la U: “Es un tema superado y no hablaré más de eso. Fue un error de un jugador y como tal fue enfrentado. Nos estamos preparando para ganar el partido. Nosotros creemos que eso no corresponde y lo hemos dicho”.

Lo que no quiere dejar pasar son las declaraciones del arquero azul Johnny Herrera, quien sostuvo que un eventual estímulo albo puede resultar tentador para jugadores “que ganan 500 lucas”. “Lo que dijo Johnny es una ofensa a sus compañeros de profesión. Ellos ya le respondieron y me quedo con eso. No corresponde ofender para hacer valer lo que uno cree.-Lo importante no es el monto que gana, sino lo que debe buscar todo jugador es la honorabilidad del campeonato. Y queremos dignificar lo bueno que ha sido este campeonato. Por eso, y porque queremos cumplir la campaña más exitosa de San Luis de Quillota desde el año 1957, no le haremos fácil la tarea a la U”, concluye.

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