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Actualizado el 11/08/2017
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El dominio yanqui

Autor: Ignacio Romo

EE UU ya suma 23 medallas en Londres y humilla a potencias como Alemania o Reino Unido.

El dominio yanqui

En los años ochenta se planteó un interesante debate en el atletismo estadounidense. Una encuesta realizada a entrenadores cuestionaba si era conveniente que las universidades estadounidenses ofrecieran tantas becas para estudios y entrenamientos a jóvenes talentos de otros países. “Muchos de estos atletas aprenden aquí, evolucionan y acaban quitando medallas olímpicas a los atletas estadounidenses”, razonaba un entrenador. Pero una mayoría de los técnicos se inclinó por mantener la situación de apertura a los talentos de fuera del país. “Atraer talento siempre enriquece, siempre nos hará mejorar”, fue la conclusión que resumía la encuesta. Y el atletismo estadounidense sigue progresando.

Ayer, dos atletas incombustibles, la obstaculista Emma Coburn y la saltadora Britney Reese, anotaron otros dos oros en el casillero de la selección USA. Los estadounidenses suman ya 23 medallas en estos Mundiales. Es una cifra brutal, un balance humillante para otras naciones. Alemania lleva una medalla. Reino Unido, otra. Una distancia abismal entre potencias del atletismo. La suma del segundo (Kenia), el tercero (Polonia), el cuarto (Sudáfrica) y el quinto (China) en el medallero no supera el total que acumula Estados Unidos en estos Mundiales.

¿Cuál es la razón de este dominio yanqui? Realmente hay dos explicaciones. El envidiable sistema de competiciones universitarias ha creado una rivalidad tan grande que los equipos afinan muchísimo en la detección de talento y en la captación de los mejores entrenadores. Para las universidades, contar con un equipo de atletismo excelente supone un prestigio añadido. Los NCAA Championships, a pesar de contar sólo con atletas menores de 23 años, superan en muchas ocasiones el nivel de unos Campeonatos Sudamericanos o Europeos.

La segunda explicación del éxito del atletismo estadounidense está en la fuerza actual de los patrocinadores. Marcas como Nike, New Balance, Adidas, Under Armour, Puma o Asics están vaciándose en estos años en los atletas USA. Reese ganó la prueba de longitud y logró un oro para Nike. Coburn ganó los 3.000 obstáculos y su oro fue a parar al escaparate de New Balance. Es otra forma de interpretar el medallero. Porque adjudicárselas a Estados Unidos ya aburre.

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