*

Deportes
Compartida
Actualizado el 11/09/2017
Estás leyendo:El Pluto Contreras

El Pluto Contreras

El Pluto Contreras

El Alzheimer y el mal de Parkinson en ambos brazos lo alejaron de los cafés céntricos hace un par de años. Conversé muchas veces con él, cuando se emocionaba hasta las lágrimas, le preguntaba si era un llorón y me corregía: “No. ¡Soy sensible!”.

Carlos Raúl Contreras Guillaume nació el 7 de octubre de 1938 en Santiago (cumplió 78 años). Medía 1,80 metros y pesaba 79 kilos. Se inició en la primera infantil de Universidad de Chile en 1955, con el entrenador Hernán Carrasco, y fue bautizado Pluto en las colonias veraniegas. Dio seis vueltas olímpicas con el Ballet Azul (1959, 1962, 1964, 1965, 1967 y 1969). Fue titular en el Mundial 1962. También actuó en Antofagasta Portuario (1970) y en Ferroviarios (1972).

“Mi padre biológico era de apellido Bolívar. Mi madre trabajaba en la Vega y murió cuando yo tenía 12 años. Mi padrastro, Contreras, fue jefe de los carruajes en La Moneda, y nos abandonó a mi hermana y a mí un año después. Mi vida fue muy solitaria. Tuve una infancia difícil y triste, expuesta al peligro. ¿Y así querían que jugara elegante? Para mí el fútbol era un asunto de vida o muerte. Parecido a Gary Medel, solo que fui más pituquito”, contó.

Un botín en el muslo, la pelota quedó abajo. Carlos Contreras en acción.

Un botín en el muslo, la pelota quedó abajo. Carlos Contreras en acción.

En el fútbol de barrio se rozaba la delincuencia y no se podían celebrar los goles. El Pluto Contreras jugaba por el club Juventud Toesca y su vecino, el Chita Humberto Cruz, por el Máximo Garay. Los dos se repartieron la selección nacional durante una década.

Su estreno en primera división fue en un clásico universitario que la U le ganó 3-1 a Católica (agosto de 1958): “Me tocó marcar al paraguayo Adolfo Godoy y fue una lucha de titanes. Esa tarde descubrí que ser futbolista era el paraíso. Me aferré al fútbol con alma y vida y, gracias a Dios, fue mi salvación”.

Una tarde de invierno invité al Pluto a un café en mi departamento. Hojeó unas revistas deportivas y las lágrimas rodaron por sus mejillas: “Fui seis veces campeón, pero me da pena recordar que perdimos una definición (1961) y dos veces salimos segundos con un punto menos (1963 y 1968). Pensar que si con Luis Eyzaguirre, Roberto Hodge, Pedro Araya, Rubén Marcos y Leonel Sánchez nos hubiésemos cuidado un poquito más, habríamos ganado esos títulos”.

Dos veces el Pluto firmó precontratos con Colo Colo, en 1963 y 1965: “Me ofrecían 18 millones de pesos mensuales. En la U dijeron que nadie podía ganar más que Leonel Sánchez, quien firmaba en blanco y le pagaban 12 millones. Entonces, los dirigentes tuvieron que igualarme la oferta y subirles a Leonel y a los demás. Y devolví el auto de prima a Colo Colo”.

¿Su mayor alegría en el fútbol? “Mi debut en la selección nacional. Ingresé cuando perdíamos 2-0 ante Argentina y le ganamos 4-2, por primera vez en la historia (noviembre de 1959)”.

¿Su mayor dolor? “Haberme perdido el Mundial de Inglaterra 1966 por una supuesta indisciplina. Fue una injusticia”.

¿Cuántos goles convirtió? “Tres: a Rangers en Talca (Walter Berhends), a Ferrobadminton (Raúl Coloma) y a Palestino (José Donoso)”.

¿Un rival difícil? “De los extranjeros, el ecuatoriano Alberto Spencer. De los chilenos, el Chocolito Orlando Ramírez”.

¿Vendería su alma al diablo por volver a ser jugador? “Hace años me hizo la misma pregunta y le contesté: ¡se la regalaría!”.

Comentarios
Cargar comentarios
Papel digital