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Actualizado el 16/06/2013
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El punto de inflexión de los canales chilenos

Autor: Cristina Alzate

La inminente aprobación de la TV digital, las pérdidas del primer trimestre, el aumento de los costos y la competencia, y el fin de las franjas segmentadas tienen a las señales en un escenario de cambios y redefiniciones.

El punto de inflexión de los canales chilenos

Es un fenomeno que al interior de la industria no se ve con alarma, pero que sí se reconoce puede dar pistas de un futuro que se puede complicar. Esta semana se dieron a conocer las Fecu, o estados financieros de los canales durante el primer trimestre del año, y tres de los cuatro canales principales -Chilevisión, TVN y Mega– registraron pérdidas: de $ 3.846 millones en el caso de la señal de Turner, y de $ 875,5 y $ 875,7 millones, respectivamente, para las otras dos. Sólo Canal 13, que la próxima semana presentará sus Fecu, estima ganancias, de unos $ 1.700 millones para el período.

Es cierto que, debido a que la recaudación publicitaria es menor durante el verano, los resultados financieros suelen ser más complejos a principios de año para todas las estaciones, que apuestan a los segundos semestres como los períodos para recuperarse. Pero al interior de la industria hay consenso en que, más allá de los resultados puntuales, el mercado televisivo abierto pasa por un punto de inflexión, que se ve reflejado tanto en la pantalla como en las arcas de las televisoras. Y que no sólo está definido por las recaudaciones específicas, sino que también por una espiral de aumento de costos, por la inminente aprobación de la ley de televisión digital -que redefinirá las reglas del juego en la industria- y por cambios en las tendencias programáticas, donde las franjas segmentadas -como juveniles o infantiles- están desapareciendo y una mayor homogeneidad de los contenidos.

“Efectivamente, hemos observado, en ciertos ítems de la industria, una espiral alcista, inflacionaria. En rostros, editores, gerentes, realizadores. Los gerentes se han tentado en contrataciones donde el costo no es una consideración principal, y eso encarece la operación de ellos y la nuestra”, apunta Javier Urrutia, director ejecutivo de La Red, sobre el fenómeno que se ha visto en los últimos meses, donde las distintas señales se han “levantado” rostros y equipos de producción. Sigrid Alegría y Francisco Pérez-Bannen, los realizadores de Mentiras verdaderas, Eduardo Fuentes y Katherine Salosny son algunos nombres que cambiaron de canales recientemente. “Cuando los mercados están muy activos, se producen presiones que hay que tener mucho cuidado en controlar, y la televisión es una industria muy activa. Hay que estar alerta”, coincide Jaime de Aguirre, director ejecutivo de Chilevisión.

Una de las razones para el fenómeno es la mayor competitividad, debido a que ahora hay cuatro actores aspirando al primer lugar de audiencia y ganancias. En ese sentido, el comienzo de la tendencia se dio cuando Andrónico Luksic compró Canal 13, y se agudizó cuando, hace poco más de un año, el grupo Bethia tomó control de Mega, lo añadió dos nuevos y potentes jugadores. “Lo que termina pasando es que hay recursos escasos para una demanda mayor y, por lo tanto, hay un incremento de precios importante sobre esos recursos y talentos”, detalla una fuente ejecutiva de TVN.

Y hay otro elemento: la cantidad de programación local ha ido aumentando, en desmedro de los productos envasados, que ya no resultan efectivos por la competencia del cable. “Lo local es más caro en si mismo y, además, produce una inflación de costos por competir por recursos esenciales limitados, como actores, rostros, realizadores. Eso es preocupante, porque la inversión publicitaria no aumenta”, explica una alta fuente de Canal 13. En efecto, actualmente hay 500 millones de dólares anuales en inversión publicitaria, que ahora más señales disputan y que no sube hace años.

Valerio Fuenzalida, académico de la Universidad Católica y experto en televisión, añade otros elementos de análisis al panorama actual: “Está la pérdida de sintonía de la TV abierta, que en los últimos cinco años ha sido de alrededor del 22%. A eso se une que el cable goza de mayor prestigio para las audiencias y que la innovación se está viendo en los productos que se exhiben ahí, principalmente realizados en el extranjero, y eso se traduce en que las audiencias se van hacia allá”, detalla. Y remata, “esos elementos pintan un panorama difícil para la TV abierta. Y ese escenario lleva muchas veces a inflar salarios, creyendo que los rostros pueden arreglarlo. Pero las figuras no pueden mejorar la calidad de la oferta, por más que sean importantes y atractivos. Ahí hay algo que no se está resolviendo”.

Existe consenso en que el sector donde la presión de costos es más notoria es en la ficción. Canal 13 ha hecho una apuesta por expandir esta área, mientras que Chilevisión y Mega entraron seriamente a competir, y TVN lucha por conservar el liderazgo. Eso deriva en mayor producción y una pelea por los talentos probados y reconocidos.

“La demanda es enorme, y eso ha hecho que suban los salarios y los costos cuando tienes que atraer a gente calificada”, reconoce Jimena Oto, productora ejecutiva del área de ficción de Mega, quien agrega que la situación “nos afecta en parejo”. Pero, según ella, no todo es tan complejo. “La mayor oferta y demanda contribuye a desarrollar una industria sólida. La ficción es un producto caro, pero que fideliza al público y forma un lazo emocional con ellos. La competencia hace que se sea más exigente con la calidad de la producción y eso, a la larga, es bueno”.

Una alta fuente de TVN apunta que la mayor competencia y la irrupción del cable han empujado a las señales a abandonar los intentos por satisfacer a las audiencias segmentadas, como los niños o los jóvenes, en favor de programación cada vez más familiar, que atraiga al público más amplio posible. Este fenómeno se vio en pantalla cuando terminaron Yingo (CHV) y Calle 7 en la señal pública. Esos públicos están obteniendo la programación diseñada para ellos en otras plataformas, como la TV de pago e internet. Así, cuando el espacio de la red estatal dejó la pantalla, el 37,1% de su audiencia tenía más de 50 años.

“Cuando todos buscan el primer lugar, se pelean por los rostros y por los mismos formatos y se homogeneiza la oferta, y eso le resta valor a la industria”, opina un alto personero. Este fenómeno es notorio en los matinales que, tras los buenos resultados de Chilevisión con su apuesta, han girado sus pautas a los temas ciudadanos y policiales.

La homogeneización también se refleja en las cifras de audiencia. Entre el 1 de enero y el 13 de junio de este año, en la franja de 8 a 12 horas, Canal 13 logra 5,7 unidades, empatado técnicamente con TVN y sus 5,6. Mientas que Chilevisión logra 4,8 unidades y Mega se anota 4,7, según datos de Time Ibope.

La estrechez también se refleja en el rating total. Entre enero y junio, Canal 13 lidera con un promedio de 8,2 unidades, seguido por Chilevisión, con 7,8; TVN, con 7,7; Mega, con 6,3; y La Red, que logra 2,4.

En ese panorama, la telerrealidad y la farándula otrora imbatibles están en un punto de cambios. Por ejemplo, Primer plano, un emblema de este último género, apuesta por reestructurarse el próximo año y Alfombra roja prime incursiona en un formato que pone a figuras a opinar de temas contingentes y no sobre farándula. En Canal 13, la orden para su nuevo reality fue, precisamente, que debía innovar. En la otra orilla, la comedia en todas sus facetas y los temas ciudadanos se han impuesto.

Respecto de la dirección que tomará la industria, no hay consenso. En Canal 13 favorecen la idea de que el mercado debe acomodarse con dos líderes y otros dos actores que peleen el tercer lugar, mientras que una alta fuente de la industria apunta que no es bueno que todos aspiren al primer lugar, sino que se puede acomodar el balance de rentabilidad y audiencia de acuerdo a los públicos de cada televisora. “Cada canal tiene su ADN y tiene que programar para su público. En la medida que todos quieren ser el canal ABC1 y caro, no funciona”, resume.

Mientras que Enzo Yacometti, director de gestión de TVN, opina: “La presión de costos te obliga a preguntarte cada vez más y en mayor profundidad dónde está el valor de cada uno de los contenidos. El esfuerzo está en identificar los elementos que generan el valor en los contenidos y poner los dineros ahí”.

Una oportunidad, según Valerio Fuenzalida, está en la televisión digital y en apostar por productos pensados para el mercado extranjero. “El talón de Aquiles es el financiamiento, y ahí el horizonte debería ser producir contenidos que circulen internacionalmente, concebidos desde un principio con eso en mente. Ahí hay una manera de financiar un mercado muy pequeño, que de otra manera no puede sostener cuatro canales”, dice. En ese terreno, TVN con la serie Sitiados, que producirá con Moviecity, y con el acuerdo con Telemundo para distribuir sus teleseries, ha dado pasos.

El horizonte que abre la TV digital todavía no se cristaliza, debido a que, dicen, con una inversión publicitaria estática, la decisión de abrir más señales o aumentar contenidos en otras plataformas debe ser cuidadosa. Una alta fuente opina, eso sí, que la demora en la aprobación de la nueva ley perjudicó a la industria, ya que produjo un retraso tecnológico.

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