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Actualizado el 27/07/2017
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El recambio de Chile

Autor: Paulina Sepúlveda Garrido. Ilustración Alfredo Cáceres

Las transformaciones sociales, culturales y políticas parecen haberse acelerado en Chile en los primeros 17 años del nuevo siglo. Aquí, un breve resumen de cinco tendencias que grafican esos cambios. Y en la siguiente cobertura especial, que celebra el aniversario número 67 de La Tercera, con una radiografía al recambio en Chile. En todas sus facetas, colores y expresiones. Las nuevas generaciones que dibujan la economía, el deporte, la política, las empresas, la justicia, la música y la literatura. Y el aporte de los que llegan de afuera.

El recambio de Chile

Los millennials modifican la forma de trabajar

Millenials

El mercado laboral en el siglo XXI ha experimentado profundas transformaciones. Una de las más visibles es que colaboradores con talento y potencial renuncian a sus trabajos para afrontar nuevos desafíos y evitan, así, eternizarse en un solo lugar haciendo carrera. Para las empresas es un desafío enfrentarse a este nuevo trabajador, mayoritariamente perteneciente a la generación millennials, aquellos que tienen entre 17 y 37 años y que nacieron entre 1980 y 1995. “Se estima que para 2020, más del 50% de los trabajadores (del país) pertenecerán a este grupo”, dice Néstor Milano, director ejecutivo de Laborum para Chile, Panamá y Venezuela.

No sólo son trabajadores jóvenes. También sus pautas son diferentes a las de otras generaciones, aclara Paulina Carvallo, académica de Ingeniería Comercial de la U. del Desarrollo, que ha investigado cómo son los millennials chilenos. “Sus características están cambiando las dinámicas, sobre todo en las relaciones interpersonales en las empresas”, agrega.

Eso se aprecia, por ejemplo, en que ellos necesitan y piden feedback permanentemente a sus jefes, “quieren saber si lo han hecho bien, aprender y mejorar”, dice Carvallo. Los jefes baby boomers (nacidos entre 1945 y 1964) o de la Generación X (nacidos entre 1965 y 1981), en cambio, no insisten por feedback, lo agradecen y valoran si llega, pero no lo andan buscando.

millennials

Otro rasgo distintivo es que son multitarea: pueden estar haciendo varias cosas a la vez, lo que requiere líderes que los mantengan motivados y ocupados, pero que también definan prioridades. “Las generaciones anteriores hacen una cosa a la vez, o máximo dos al mismo tiempo”, dice Carvallo. Su punto fuerte es la tecnología, que han usado desde niños y es fundamental en los cambios de dinámicas laborales. “Es un tema relevante en el trabajo y en la relación con jefes, clientes, proveedores y compañeros de trabajo”, añade Carvallo.

¿Qué valoran? Trabajo flexible para poder compatibilizar su desarrollo profesional con su vida personal, indica la académica. “Que tu centro no sea el trabajo, la familia y nada más”.

Otro aspecto valorado es que buscan líderes inspiradores. “Que los guíen en sus carreras, les proporcionen retroalimentación continua y que permitan participar en la toma de decisiones”, dice Milano.

Nuevos usos de la ciudad y auge de departamentos

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Los cambios demográficos y sociales que ha experimentado Chile en las últimas décadas, como el aplazamiento en la formación de familia, la postergación del matrimonio, la disminución en el número de hijos, junto a la configuración de nuevas formas de familias, han modificado el uso que se hace de la ciudad.

Luis Fuentes, director del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales UC e investigador de Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (Cedeus), dice que es un nuevo uso que se vincula con el concepto que actualmente se tiene de la vivienda.

Un cambio interesante en ese sentido, dice Fuentes, es el tipo de vivienda que hoy se está adquiriendo. “Antes, la oferta del mercado inmobiliario era 70% casas y 30% departamentos. Hoy se ha revertido, lo que se relaciona con el uso que se le da a la ciudad”, indica. Cifras de 2017 del Ministerio de Vivienda sobre permisos de edificación indican que 57% corresponde a departamentos y 43% a casas.

El sueño de la casa propia sigue siendo un anhelo muy apreciado en términos sociales, pero hoy se posterga. “Se opta antes por vivir en un departamento arrendado, lo que da más libertad. Permite no estar atados y en el corto plazo, por ejemplo, salir de viaje sin preocupaciones. Además, como los trabajos duran menos, se buscan propiedades momentáneas cerca del trabajo y permitan optimizar el tiempo libre”, explica Fuentes.

También se reduce el espacio del departamento. “Eso, porque el uso que se le da es prácticamente sólo en la noche”, agrega. Se trata de cambios que se han experimentado en una década.

Al hacer un uso más intensivo de la ciudad, la gente busca espacios abiertos. “La ciudad se transforma en el patio de la casa, las plazas son el patio de las personas, cumplen un rol social”, comenta.

La seguridad en los espacios públicos también toma otro sentido, dice el experto de Cedeus. “Ya no se ve como el miedo al asalto, sino que el temor es porque los lugares con inseguridad ponen en riesgo la libertad para disfrutar de la ciudad. La inseguridad los hace menos libres para usar la ciudad”, sostiene.

Las políticas urbanas son las que más impactan en la calidad de vida de las personas, resalta Fuentes. Y la presión para que esas demandas sean escuchadas es lo que se ha visto, dice, con las críticas al Transantiago, “pero no hay debate de cómo generar mejores ciudades”.

La transformación a un país multicultural

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En los últimos años, Chile ingresó rápidamente al camino de la multiculturalidad gracias al aumento progresivo de su población migrante.

La transformación fue rápida. Si en la década de los 80, según datos del Censo de 1982, apenas el 0,7% de la población del país era extranjera (83.805 personas), dos décadas después ese porcentaje aumentó a 1,2% (195.320 según el Censo 2002).

Pese a esa alza, el salto importante se aprecia luego del año 2011. Si se consideran los datos la encuesta Casen, antes de 2011 la población migrante en Chile se mantenía entre el 1% al 1,4% de la población nacional. Después de ese año pasa a 2,1% en Casen 2013 y 2,7% en Casen 2015.

inmigracion

Un porcentaje similar muestran los datos del Departamento de Extranjería y Migración, que para noviembre de 2015 cifraban en 465.319 los inmigrantes residentes, es decir, un 2,7% de la población.

Pasamos de una sociedad homogénea a una sociedad más diversa en sólo seis años. Un cambio que para Chile ha sido significativo, pero aún es modesto si se compara con lo que ocurre en el resto del mundo. El porcentaje de migrantes residentes en los países desarrollados es en promedio 11,3%, dicen datos de la División de Población de la ONU para el 2015.

Aún así, Chile sobresale en la escena sudamericana, en la cual el promedio de población migrante, según datos ONU, es de 1,4%.

A Chile llegan en busca de trabajo y seguridad ciudadana. Un estudio del Centro Nacional de Estudios Migratorios de la U. de Talca señala que esos motivos explican su permanencia en el país (60%).

Llegan y se integran. Prueba de ello son los matrimonios mixtos, que en 2008 fueron 1.406, y para 2015 aumentaron a 5.144 (266%), según los antecedentes del Registro Civil.

Pero no todo es fácil para ellos. Un 58,1%, dice que las personas de su misma nacionalidad son discriminadas al momento de buscar trabajo, según datos de la U. de Talca. Los que más se sienten afectados son los haitianos (81%) y los colombianos (72,3%), lo mismo ocurre con venezolanos (47,5%) y peruanos (46,7%).

¿Dónde trabajan? El 30,5% en servicios; el 29,7% en comercio; el 10,8% en construcción; 8,7% en hotelería/restaurante; 8,2% en profesional/técnico y el 7,1% en servicio doméstico.

Habilidades para un mundo impredecible

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Priorizar el enfoque de habilidades de alumnos exclusivamente en memorización y datos es una mirada que no logrará satisfacer las múltiples necesidades de la vida actual.

Hoy se requiere más bien desarrollar un pensamiento crítico y el trabajo colaborativo, resalta Roberto Araya, experto del Centro de Investigación Avanzada en Educación de la U. de Chile y doctor en Ingeniería de la U. de California, Los Ángeles. “Dentro de cinco a seis años el proceso de automatización será mucho más intenso que hoy. La vida será más eléctrica y autónoma”, agrega.

Ese fenómeno influirá en una demanda más alta en empleos ligados a la informática y lo mismo con empleos relacionados con big data stock y la robótica.

habilidades

La big data stock se vincula con el trabajo y análisis de datos a partir del uso e interacciones de datos que se realizan en internet. Análisis para el cual se necesita especialización. En el caso de la robótica, muchos robots reemplazarán al trabajo humano, pero se requerirá de personas que diseñen y construyan estos nuevos robots.

Las dinámicas laborales de los profesionales actuales también son diferentes. Eso, porque la duración promedio en un trabajo es tres años, dice Araya, lo que demanda tener constantemente nuevos conocimientos.

También se aprecia la desaparición de las habilidades físicas en el trabajo, agrega, como arar o acarrear cosas, que son reemplazadas por el uso de máquinas. “Se mecaniza la agricultura, la minería, entre otras”. Ese nuevo escenario requiere flexibilidad para adaptarse. Y se necesita, además, manejar información para predecir tendencias. Además, dice Araya, de mucho más trabajo en equipo y estar conectado con todas partes del mundo.

Por eso, para los profesionales será imprescindible recorrer y trabajar en diversos países, para entender las diferentes personas y ajustarse a ese mundo dinámico.

“Las universidades estamos al debe en ese sentido. Hoy se requiere que los estudiantes tengan un semestre o un año en otro país, no sólo para conocer otro idioma, sino culturas. Aparte del conocimiento, se requiere estar más preparado para un mundo dinámico e impredecible”, explica el investigador.

La demanda ciudadana por libertad y derechos

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Hace 10 o 15 años era impensado un escenario público cruzado por tantos temas valóricos como hoy. Temáticas como el matrimonio homosexual, el aborto, el consumo de marihuana, el cuidado del medioambiente, reivindicaciones de género a quejas contra el sistema de pensiones, entre otras, están en la agenda pública, las calles y las redes sociales.

No sólo se discute. Se masificaron también las protestas. Un estudio del Observatorio de Conflicto-Coes da cuenta que entre 2015 y 2016 hubo al menos una manifestación en 242 de las 365 comunas del país. ¿Estamos más liberales? No, no se trata de un avance al liberalismo, opina Manuel Antonio Garretón, sociólogo de la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile.

Más bien, lo que se aprecia, explica el premio nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2007, es la mayor presencia de dos valores que antes no se aplicaban, como la igualdad y los derechos. “Es un cambio que muchos países lo habían vivido y Chile no, por el peso de las instituciones conservadoras como la familia y la Iglesia Católica”.

Pasamos de una moral o ética basada en principios de verdad absoluta a principios que se establecen con acuerdos entre las personas. “La valoración de lo bueno o malo no está dado por la adhesión a un principio de fe, sino por los intercambios subjetivos que se cristalizan en nuevos modos de conducta”, dice.

Se imponen como principios relevantes la igualdad y los derechos. “Es lo que ocurre con el matrimonio homosexual, y en el tema del aborto, considerado un derecho de la mujer de decidir sobre su cuerpo”, dice Garretón.

Y muchas de estas temáticas se amplifican por las redes sociales. “Hay mayor conversación que hace 15 o 20 años. Pero también existe un efecto multiplicador de las redes sociales”, dice Cristián Doña, sociólogo y director del Observatorio de Desigualdades de la U. Diego Portales. “Eso permite que grupos como ‘Ni una menos’ se manifiesten”, y que a la vez grupos contrarios también se manifiesten”, dice.

“Hay una lucha abierta y una discusión fuerte dando vuelta”, destaca. Un escenario en que hay grupos interesados en promover debates tanto a favor como en contra en ciertos grupos valóricos, explica Doña. “Si eso al ciudadano común le interesa, no lo sé. Hay una mayoría silenciosa que mientras no le toque el tema, no le interesará, no tomará partido”, aclara.

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