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Actualizado el 14/10/2014
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El segundo acto del olvidado Teatro Camilo Henríquez

Autor: Pedro Bahamondes Ch.

Tras ser restaurada, la sala del Círculo de Periodistas reabre este jueves con un concierto clásico.

El segundo acto del olvidado Teatro Camilo Henríquez

Los recuerdos permanecieron allí, sobre el mismo y viejo escenario, cubriéndose bajo el polvo del abandono. Tras su inauguración en 1956, el primer piso del edificio de Amunátegui 31 -donde hasta hoy están las oficinas del Círculo de Periodistas- se convirtió en la sala principal del Teatro de Ensayo de la Universidad Católica, en un pequeño rincón en medio del Barrio Cívico, al que cientos llegaban seducidos por la humadera de la bohemia y la actividad cultural del Santiago moderno de mediados del siglo XX. 

Su primer hito tuvo lugar el 9 de abril de 1960, cuando Carmen Barros protagonizó el debut de La pérgola de las flores, de Isidora Aguirre, dirigida por Eugenio Ditt-born. Luego, en 1961, recorrerían sus pasillos el joven actor y director Víctor Jara para el estreno de Animas de día claro, de Alejandro Sieveking. También Jaime Azócar, Anita Reeves, Jaime Vadell y Violeta Vidaurre en Antígona, en 1969, bajo la mirada del mismo cantautor. Incluso, el recién egresado Alfredo Castro, quien en 1977 dejó a todos boquiabiertos con su soberbia interpretación de Alan Strang en Equus, del dramaturgo británico Peter Shaffer.

Pero cuando el apagón cultural se extendió en plena década de los 80, la antigua sala pasó al olvido. Para sostenerlo, sus dueños lo subarrendaron a compañías de teatro infantil y hasta a grupos evangélicos, que cambiaron las butacas originales por sillas de plástico, y el parqué por una alfombra oscura que lo cubría de lado a lado. Irremediablemente, el luminoso Camilo Henríquez pasó de ser el oasis que alguna vez fue, a una curiosa anécdota en libros referenciales, a un vago recuerdo acuñado en alguna tesis universitaria leída por pocos. Así cerró su primer acto, en silencio y sin levantar de nuevo el telón. Hasta ahora. 

Tras varios intentos, el mismo Círculo de Periodistas, presidido por María Verónica Martínez, logró adjudicarse un Fondart de 35 millones de pesos en la línea de fomento al mejoramiento de la infraestructura cultural para echar a andar su restauración. La misma organización gremial aportó 11 millones y medio adicionales para reinsertarlo en la escena actual.

“Considerando su historia, privilegiada ubicación y el escabroso estado de su infraestructura, era muy necesario reconstruirlo y devolverlo al sitial en el que merece estar”, afirma Purísima Gaune, tesorera del Círculo y una de las gestoras del proyecto. 

Con la asesoría del Centro de Proyectos Externos de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile, a través de sus arquitectos Rodrigo Toro y Margarita Troncoso, además de la constructora T&Z, la restauración tomó forma entre marzo y septiembre de este año. 

“Debía lucir lo más idéntico posible a sus años de esplendor”, afirma Sylvia Rojas, directora del Círculo, mientras recorre los pasillos decorados en bronce. Para ello se reinstalaron 213 butacas en el primer y segundo piso, sólo ocho menos que las de su capacidad original. Luego, se remozaron y bautizaron los cuatro camarines ubicados en el subterráneo, en homenaje a Ana González, Isidora Aguirre, Roberto Parada y Luis Alberto Heiremans.

También fueron restaurados los dos baños, se modernizó el equipo de iluminación y se pintó cada muro del lugar. Por último, se recuperó el parqué original. “Lo único que se mantuvo fue el escenario de 8×7 metros, que afortunadamente resistió todos estos años de maltrato y abandono”, sentencia Douglas Hübner, presidente de la Comisión de Teatro del Círculo.  

Pero la tarea no estaba completa. Hübner convocó a personalidades del teatro para afinar su reinserción cultural, con una temporada para el 2015. “Aún no hay director artístico, pero ya nos unimos a la Red de Salas Independientes para ser una más. Sabemos que hasta aquí llegará lo mejor del teatro chileno actual y de todos los tiempos”, afirma. 

Marco Antonio de la Parra, Flavia Radrigán, Liliana García, Pedro Vicuña y Pablo Paredes conforman el equipo estable que definirá la línea, y Alejandro Goic y Liliana Ross, quien además debutó allí décadas antes, también asistieron a las reuniones del llamado Círculo de Amigos del Teatro Camilo Henríquez, que este jueves, a las 20 horas, exhibirá su nueva impronta con un concierto docto a cargo del Cuarteto de Cuerdas Ebano, de la U. de Chile. “Lo más próximo será un ciclo de cine chileno gratuito en noviembre”, cuenta Gaune. Para Radrigán, “las expectativas son altas. Ahora hay que pensar en lo que será y no quedarnos en lo que fue. El primer paso ya se dio”.

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