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Actualizado el 16/05/2015
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Encíclica sobre medio ambiente inquieta a grupos conservadores

El documento, que algunos ya comparan con textos clave de la historia de la Iglesia Católica, se encuentra en etapa de revisión.

Encíclica sobre medio ambiente inquieta a grupos conservadores

Algunos medios ya la comparan con la Rerum Novarum, la encíclica de León XIII que marcó la doctrina social de la Iglesia Católica a fines del siglo XIX. Otros, han recordado las repercusiones de la Humane Vitae, el documento de Pablo VI que en 1968 definió la doctrina vaticana sobre los métodos anticonceptivos. Lo cierto es que, como escribió la periodista argentina y biógrafa del Papa Francisco, Elisabetta Piqué, “pocos documentos papales han generado tanta expectativa en el mundo político y económico como la próxima encíclica de Francisco sobre medio ambiente”. No por nada, quien confirmó la fecha de publicación fue el secretario general de Naciones Unidos, Ban Ki Moon, que a fines de abril, tras una cita privada con el Pontífice en Roma aseguró que éste le había confirmado  que la encíclica “ya está terminada” y “será publicada en junio”.

Desde su primera homilía el 19 de marzo de 2013, el Papa insistió en la necesidad de proteger y custodiar “el entorno en que vivimos”. Y el tema ha sido recurrente no sólo en sus mensajes y homilías, sino también en las redes sociales. “Tenemos que cuidar la tierra para que pueda seguir siendo, como Dios quiere, fuente de vida para toda la familia humana”, escribió, por ejemplo, el 21 de abril en Twitter. Además, el martes pasado advirtió a los “poderosos de la tierra” que “Dios los juzgará un día sobre si hicieron o no todo lo necesario para preservar el planeta”. Incluso la Academia Pontificia de las Ciencias ha venido organizado en los últimos años una serie de encuentros sobre el tema ambiental, el último de los cuales se realizó a comienzos de mes, bajo el título Proteger la Tierra. Fue inaugurado por el secretario general de la ONU y contó con la presencia de varios premios Nobel y economistas, como el norteamericano Jeffrey Sachs, invitado habitual a este tipo de citas.

Pese a su origen judío y a no definirse como una persona religiosa, Sachs no es nuevo en el mundo Vaticano. Ya en 1991 asesoró al entonces Papa Juan Pablo II para la elaboración de la encíclica Centesimus  Annus. Sin embargo, en el tema medioambiental ha asumido un rol aún más protagónico en su calidad de director del Earth Institute de la Universidad de Columbia, en Nueva York. Hace pocos días reconoció en Nueva York que ha viajado con mucha frecuencia al Vaticano en el último tiempo. Y en una reciente columna criticó a los sectores conservadores en Estados Unidos que cuestionan que el Papa se introduzca en ámbitos propios de la ciencia y no de la teología y que advierten que Francisco ha sido influido por grupos ambientalistas para elaborar el texto. “La mayoría de la humanidad encontrará el mensaje del Papa Francisco atrayente; necesitamos tanto a la ciencia como a la moral para reducir el riesgo de nuestro planeta”, señaló Sachs.

Si bien, como sostiene el director de la agencia ACI Prensa y experto en temas vaticanos, Alejandro Bermúdez, “nadie conoce el contenido de la encíclica y asumir que el Papa se subirá al bus de la ONU y de Al Gore decepcionará a muchos”,  sectores que cuestionan el cambio climático en Estados Unidos han llevado a cabo un intensa campaña contra el texto. “Aunque el corazón del Papa está seguramente en el lugar correcto, le hará un pobre favor a sus fieles y al mundo si pone su autoridad moral al servicio de la agenda no científica de Naciones Unidas sobre el cambio climático”, señaló Joseph Bast, presidente del Heartland Institute, un centro de estudios con base en Chicago, en cuya página web se señala que “se envió a Roma a un grupo de científicos para informarle al Papa la verdad del cambio climático: no hay una crisis de calentamiento global”. “No es asunto de la Iglesia pronunciarse sobre temas científicos”, señaló, en tanto, Lord Christopher Monckton, conocido escéptico del cambio climático y ex asesor de Margaret Thatcher en Reino Unido.

Los cuestionamientos del Papa Francisco al libre mercado en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium tensionó las relaciones con sectores conservadores en Estados Unidos a fines de 2013. Algunos analistas advierten que la encíclica podría abrir un nuevo frente de tensión, más aún cuando se presentará a pocos meses de la Conferencia sobre el Clima de la ONU que busca establecer un acuerdo sobre reducción de gases de efecto invernadero que reemplace al Protocolo de Kyoto. Además, la encíclica se hará pública sólo meses antes de que el Papa visite EE.UU., donde tiene previsto hablar ante el Congreso norteamericano , controlado hoy por el Partido Republicano, que cuestionó el preacuerdo alcanzado en noviembre del año pasado con China sobre reducción de CO2.

Mientras el reconocido vaticanista italiano Sandro Magister, sostiene que la próxima encíclica se ha magnificado su par norteamericano John Allen, asegura que el  Papa ha insistido que espera que el documento influya en la cumbre de París, donde se debería firmar un pacto vinculante sobre cuotas de reducción de gases de efecto invernadero.

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