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Actualizado el 31/08/2015
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Enseñando con los crucigramas

Autor: Carolina León Salamanca

Comenzó integrándolos en las evaluaciones de sus alumnos. Hoy, cuenta con una página web, dos aplicaciones móviles y el respaldo del Servicio Nacional del Adulto Mayor por la utilidad de sus crucigramas en la lucha contra el alzheimer.

Enseñando con los crucigramas

Pueden estar en varios lugares, como una peluquería o la sala de espera de una clínica dental. Son los mejores amigos al momento de esperar o mientras, incluso, se realiza un largo viaje. Se trata de los crucigramas, esos pequeños juegos didácticos que son todo un clásico. 

Hoy, sin embargo, no sólo son un preciado objeto para matar los momentos de ocio. También se han transformado en una herramienta de emprendimiento. Es el caso de Patricia Hellberg, profesora de profesión y amante de los crucigramas, quien decidió aplicarlos a la docencia. Actualmente, sus crucigramas interactivos causan furor. 

“Toda la vida me ha gustado resolverlos. Una vez me encontré con el desafío de hacer yo misma uno y me gustó. Desde ahí los comencé a diseñar”, cuenta.

Patricia, de 61 años, trabajó durante 35 años como profesora de matemáticas y hoy se dedica a tiempo completo al desarrollo de este tipo de juegos para diversas empresas y en varios formatos.

“Comencé reemplazando las preguntas de alternativas por crucigramas en las pruebas que les hacía a mis alumnos. Cuando noté que era una buena idea, le ofrecí a una colega de lenguaje transformar los controles de lectura de los libros obligatorios por crucigramas con pistas. Fue muy útil. Ahí noté que era una buena idea”, relata.

Comenzó con papel y lápiz, después pasó a diseñarlos en planillas excel y luego, en formato flash. “Al comienzo costó, porque aprendí todo sola con tutoriales en internet”, cuenta.

En 2011, Patricia decidió dejar definitivamente la sala de clases para dedicarse de lleno al desarrollo de este tipo de juegos. “Me retiré de las aulas no porque la docencia me haya dejado de gustar, por el contrario, con los crucigramas también educo e incluso a más personas”, afirma.

A la fecha, Patricia diseña crucigramas para 11 empresas, tiene una página web y dos aplicaciones móviles para teléfonos con sistema operativo iPhone y Android. Además, cuenta con  el respaldo del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama) para utilizar este instrumento para combatir  la presencia de alzheimer (ver recuadro).

“En ocasiones pienso en lo que he hecho y es sorprendente ver los resultados. No me arrepiento de mi decisión, quizá en su momento se cerró más de una puerta, pero se abrió otra al mismo tiempo”, cuenta. “Los crucigramas no pasan de moda. A las personas les gusta jugarlos. Son un clásico”, agrega.

En cuanto a la decisión de dejar su profesión, Patricia cuenta que “nunca tuve temor. Al final, me dediqué a hacer lo que estaba haciendo, pero de una forma diferente. A mí la pedagogía me encanta y es por eso que me gustan tanto este tipo de pasatiempos (…) me gusta saber que a través de mi emprendimiento las personas aprenden”.

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