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Actualizado el 27/09/2017
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Ex frentista detenido no tenía carné, atendía almacén y evitaba ir a hospitales

Autor: Felipe Díaz

PDI ubicó a Florencio Velásquez en Cerro Navia. Lo indagan por el secuestro de Cristián Edwards y ante el juez Mario Carroza se declaró “militar histórico”.

Ex frentista detenido no tenía carné, atendía almacén y evitaba ir a hospitales

Desde hace cinco años, los vecinos de calle Miguel de Cervantes, en Cerro Navia, solían comprar en un almacén ubicado en ese sector para abastecerse de mercadería. Lo que no sabían era que quien dirigía este local era el ex miembro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) Florencio Velásquez Negrete, alias “El Floro”.

El intento del ex subversivo por pasar desapercibido terminó a las 19.30 del martes, cuando efectivos de la Brigada de Investigaciones Policiales Especiales (Bipe) de la PDI lo detuvieron. No tenía cédula de identidad y en un comienzo intentó negar su verdadera identidad, pero cuando los detectives sacaron una máquina para leer su huella dactilar indicó “ya, paremos. Estamos claros. Vamos”.

De esta forma, terminó una investigación que duró cerca de 12 meses, en que se hicieron seguimientos y puntos fijos para aclarar que el dueño de este local era efectivamente el ex frentista. El caso, además, tenía una complicación extra: no existen fotografías de él en el Registro Civil, por lo que no sabían su actual apariencia.

“El Floro” era buscado por su presunta participación en el secuestro de Cristián Edwards, efectuado a comienzos de 1992. Según la investigación que instruye el ministro Mario Carroza, Velásquez habría sido uno de los custodios. La PDI lo puso a disposición del magistrado y durante el trasalado, Velásquez dijo: “Fue todo justo”.

El juez, también, quería interrogarlo para preguntarle sobre lo que él sabía del homicidio del senador UDI Jaime Guzmán, crimen ejecutado por el FPMR en 1991. Sin embargo, cuando a las 9.00 de este miércoles Velásquez estuvo frente a Carroza en el interrogatorio, el ex frentista optó por guardar silencio. El ministro indicó que “él se niega a declarar, señala que es un militar histórico, por lo tanto no va a emitir declaraciones que puedan vincular a otras personas del FPMR”.

El juez añadió que Velásquez “tiene participación directa en el caso de Edwards y no tanto en el caso de Guzmán, porque ahí solamente entrega información de lo que obtuvimos con otros informantes, de que efectivamente el senador estaba dentro de una lista que iba a ser ejecutada por las fuerzas operativas que tenía Mauricio Hernández, a las cuales él estaba vinculado”.

Carroza añadió otro antecedente: según la información que se maneja en la causa, Velásquez habría sido informante de La Oficina, organismo encargado de combatir a los grupos subversivos activos tras el retorno a la democracia.

Hasta el martes, la última noticia oficial del paradero de “El Floro” fue el 30 de enero de 1990. Ese día, 49 prisioneros escaparon desde la Cárcel Pública a través de un túnel de 80 metros. La mayoría era militantes del FPMR y Velásquez fue uno de ellos. El ex subversivo estaba detenido por el secuestro del hijo del empresario Manuel Cruzat, en 1984.

La PDI en los últimos meses ha trabajado en reconstruir la vida de “El Floro” tras la fuga. Se sabe que salió de Chile y que pasó por varios países de Latinoamérica, entre los que se encontraría Cuba. Volvió al país para participar en el secuestro de Edwards y luego se le perdió la pista nuevamente.

El subcomisario Javier Jaque, de la Bipe, indicó que las pistas para dar con Velásquez surgieron por “antecedentes obtenidos por distintas diligencias en terreno”.

Así, se estableció que siempre manejó identidades falsas que recién hace ocho años volvió a tener contacto con su familia. Por muchos años se dedicó a la construcción, pero decidió cambiar de rubro, porque si sufría un accidente podría ser hospitalizado y quedaría en evidencia que tenía una identidad falsa.

De hecho, en todo este tiempo evitó cualquier contacto con los aparatos del Estado, incluyendo los hospitales. Por esto, cuando tenía una dolencia muy fuerte se atendía con doctores de clubes sociales o bien esperaba los operativos médicos gratuitos que se realizan en poblaciones.

“El Floro” quedó detenido e incomunicado en la Cárcel de Alta Seguridad (CAS). Carroza debe decidir si lo somete a procesamiento y en qué calidad.

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