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Actualizado el 03/12/2017
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¿Existe la adicción sexual?

Autor: Ignacia Olivares

El gremio de psiquiatras de EE.UU. no reconoce esta adicción, pese a lo cual existen varias clínicas en el mundo, incluido Chile, que ofrecen terapias para tratarla.

¿Existe la adicción sexual?
Frontis de la clínica The Meadows, en EE.UU., donde Kevin Spacey y Harvey Weinstein están tratando su supuesta “adicción al sexo”.

El pasado 5 de noviembre, el diario británico Daily Mail confirmó que el actor Kevin Spacey (58) ingresó a la clínica The Meadows, en Arizona (EE.UU.), para someterse a un tratamiento por su adicción al sexo.

El centro de rehabilitación, que combate todo tipo de adicciones, cobra 36.000 dólares mensuales (unos 23 millones de pesos), y entre sus célebres pacientes también se anota al productor Harvey Weinstein.

Ambos han excusado sus públicos escándalos aduciendo una adicción sexual no tratada.
Spacey y Weinstein son algunas de las estrellas que han manifestado sufrir este tipo de adicción, poniendo de moda clínicas de rehabilitación que, además de ofrecer otros servicios de desintoxicación, cobran altas sumas de dinero, prometiendo una cura para la adicción sexual. Pero ¿existe efectivamente una patología con esas características?

El Manual Diagnóstico y Estadístico de Desórdenes Mentales (DSM) publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), la agrupación siquiátrica más grande del mundo (y cuyos postulados son incluidos como norma médica en muchos países del mundo, incluyendo Chile), no reconoce la adicción sexual como una patología o condición mental, argumentando que esta definición se acerca más a la literatura popular que a un modelo de adicción consistente.

Según Rodrigo Jarpa, psicólogo y experto en sexualidad de Clínica Las Condes, muchos de los diagnósticos de adicción sexual se basan en supuestos descontextualizados, catalogándose de enfermo a todo aquel que tenga un interés en el sexo que vaya más allá del sistema valórico convencional.

“Más de una vez he recibido a jóvenes adolescentes en la consulta que no tenían ningún problema hasta que llegaron a una de estas páginas vende enfermedades. Respondieron un cuestionario y llegan a verme desbordados de angustia frente a esta nueva identidad: soy adicto al sexo”, dice Jarpa.
Clínica en Chile

Pese al veredicto de la psiquiatría, variadas clínicas del mundo prestan sus servicios para tratar la adicción sexual. Chile no es la excepción. Medical Sex Center, ubicada en Providencia, es una clínica de salud sexual que trata diversas problemáticas sexuales, entre ellas adicción al sexo -según publicitan en su página web-, que definen como un comportamiento hiperactivo caracterizado por la incapacidad de controlar impulsos sexuales.

Si bien Juan de Armas, sexólogo y director de Medical Sex Center, declara que los casos de adicción sexual que llegan a la clínica son especialmente raros, afirma que la adicción al sexo existe y que una de las formas de tratarla es con psicoterapia y farmacología.

“Las psicoterapias se enfocan en el manejo conductual de estos casos. Los pacientes que tienen una alteración conductual cognitiva pueden reducir sus síntomas o manifestaciones a través de farmacología, llámese tendencias obsesivas, compulsivas, cuadros de ansiedad y básicamente todo lo relacionado con el espectro psiquiátrico. Todo se puede tratar con medicamentos”, dice De Armas.

Pero Jarpa insiste en que cuando se habla de adicción sexual es más efectivo referirse a conductas, afirmando que para todas las dificultades, problemas o trastornos existen soluciones y, en general, se recomienda un abordaje multidisciplinario.

“Al usar estos carteles como ‘adicto al sexo’, sumamos más problemas que soluciones”, agrega. Para Jarpa, el tema es más simplemente una falta de control en relación a prácticas sexuales que una adicción, y a pesar de que la persona intenta manejarlas producto de las consecuencias negativas que le generan, no lo logra y le genera sufrimiento.

Sin embargo, Vaile Wright, directora de investigación y proyectos especiales de la Asociación Americana de Psiquiatría, citada por el New York Times, dice que “no existen programas basados en evidencia con los que pueda tratarse a este tipo de hombres”, aunque reconoce que eso no significa que estos hombres no puedan cambiar sus caminos con ayuda profesional.

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