Fernando Cañas, presidente de Clínica las Condes: "no hay ninguna evidencia de que haya fraude o malversación"

Fernando Cañas, presidente de Clínica las Conde

Con la entrega de los resultados del ejercicio 2016, el máximo directivo de CLC comienza a cerrar una etapa difícil para la entidad. Tras detectar errores contables por $ 10.000 millones, el ejecutivo instruyó transparencia total y una exhaustiva investigación. Hoy, asegura que esta reacción los convierte en una "excepción en la industria".




Los últimos tres meses no han sido fáciles para Fernando Cañas, presidente de Clínica Las Condes (CLC). Le tocó enfrentar uno de los capítulos más complejos en la historia de una de las instituciones privadas de salud más importante del país: asumir públicamente un error contable que se arrastraba desde 2008 y cuya magnitud preliminar se calculó en $ 12.408 millones, según informó la compañía en un hecho esencial a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), el pasado 11 de enero.

Desde ese momento, recuerda Cañas en esta entrevista, la primera en dos años, asumió en 2013, todas sus energías se enfocaron en llevar adelante "la más exhaustiva investigación" que permitiera concluir con los resultados del ejercicio 2016, incorporando la corrección de todos los errores detectados por la misma compañía en la contabilidad y los criterios contables. Aun así, el 20 de enero la acción de CLC cayó a su menor valor desde agosto de 2010, tras cerrar en $ 30.499 por título.

El proceso hoy está culminando. La clínica -cuya propiedad está mayoritariamente en manos de los médicos que allí ejercen y la principal accionista individual es Cecilia Karlezi, socia de Falabella, con 17,31%- entregó este viernes sus estados financieros auditados a 2016, donde pese a los problemas contables detectados evidenció utilidades por $ 1.500 millones. Pese a que representa una disminución de $ 3.770 millones en comparación con igual período del año anterior, luego del ajuste, es positivo, según el ejecutivo.

Cañas enfatiza que tras el término de la investigación puede decir que "no hay indicio de fraude" y destaca que la clínica mostró un genuino "esfuerzo de seriedad, de profesionalismo, de transparencia, por entregar al mercado y a nuestros accionistas toda la información que tuvimos en la medida en que consideráramos que era suficientemente confiable".

Ahora, las energías están puestas en continuar su plan de inversión CLC 2020. Si bien reconoce que probablemente deberán revaluarlo, enfatiza en que en el corto plazo todo sigue igual: esta semana comienza a operar el Centro de la Visión, en Providencia, y en los próximos meses el de Las Condes, resultado de una inversión que asciende a US$ 8 millones, entre otros hitos.

¿Cómo han sido estos tres meses?

Ha sido un período extremadamente duro, en que hemos trabajado junto al gerente general arduamente para asegurarnos que lo que habíamos anunciado en un principio estuviera en línea con la realidad y así fue. Hubo dos trabajos bien separados: contratamos a PwC para que nos ayudara en la investigación sobre los problemas comunicados en el hecho esencial y así determinar las causas, el origen, los montos, etc.; un trabajo más parecido a la administración. Pero esas conclusiones después fueron revisadas por EY.

¿A cuánto asciende el ajuste contable en el ejercicio 2015 y en los ejercicios anteriores?

Tenemos un impacto de $ 3.700 millones sobre el ejercicio 2015 y de $ 6.817 millones para 2014 y anteriores, todos contra patrimonio. Dada la naturaleza del error, esto corresponde a utilidades que reconocimos anticipadamente; si lo hubiésemos hecho bien, hubiésemos registrado menores utilidades esos años. Por eso se hacen las correcciones con cargo a los años anteriores.

¿Hasta cuándo llega el período?

No es tan fácil de identificar, porque tiene una complicación técnica.

Inicialmente se habló hasta 2008.

Los resultados están en línea con nuestro diagnóstico preliminar.

¿Qué pasa con el ejercicio 2016?

Reformulamos los estados financieros de 2015. El resultado de 2016 es de $ 1.500 millones menor a 2015, porque parte del ajuste se hizo durante el año pasado. Además, en una investigación tan exhaustiva y una auditoría como la que se hizo surgieron algunos ajustes que afectaron también al 2016.

¿Qué tipo de ajustes?

En distintas partidas contables. Fruto de esta coyuntura analizamos varias situaciones y optamos por provisionar donde antes no lo hacíamos. Pero no tienen mayor relevancia que las otras partidas mencionadas.

Tras el proceso, ¿se concluye que lo ocurrido fue un error o hay señales de un ilícito?

Todo lo que ha investigado PwC y EY indican que no hay ningún indicio de fraude, aunque esta no fue una auditoría forense.

¿Harán alguna auditoría forense?

Primero estuvimos abocados a terminar lo que teníamos que terminar. Ahora, lo que se haga en el futuro es futuro. Pero insisto, no hay ninguna evidencia de que haya fraude o malversación.

Detectaron tres problemas. ¿Qué medidas tomarán para que esta situación no se vuelva a repetir?

El error se detecta justamente producto del nuevo sistema (SAP) y la mejora de procesos. Quiero enfatizar: el problema lo detectamos nosotros y de inmediato lo pusimos en conocimiento del mercado, contratamos una asesoría ad hoc con PwC, resultados que fueron auditados por EY.

¿Se propusieron mejoras?

PwC recomendó revisar los procesos y los protocolos de trabajo, potenciar SAP e implementar una política de inventarios periódicos y sistemáticos. Hemos hecho todo o más de lo que había que hacer para asegurarnos que fueran correcciones de una sola vez y para siempre.

Las responsabilidades

¿El directorio cumplió su rol?

Siempre cumplió. En cuanto supimos de esta situación, lo pusimos en conocimiento del mercado y nos abocamos a la solución del problema. Nadie se quedó pensando, trabajamos súper duro en eso.

¿Quién asume la responsabilidad del error?

Es difícil determinar responsabilidades, porque es un error que se arrastró por mucho tiempo.

Hay otras instituciones, como, por ejemplo, la fiscalía y la SVS, que también tienen sus ojos puestos en este proceso. ¿En qué está eso?

Ellos nos han pedido que les entreguemos todos los antecedentes que vamos teniendo. Así ha ocurrido. Lo último que enviamos, antes de los estados financieros, fue el informe de PwC.

¿Usted ya fue citado a declarar?

Yo no he sido citado, pero fui a declarar voluntariamente a la Bridec.

¿Y el resto del directorio?

Ninguno ha sido citado, tampoco han asistido voluntariamente, excepto el secretario de la mesa y algunos ejecutivos, como Gonzalo Grebe, el gerente general.

¿Y ha ido a declarar a la SVS?

A mí no me han citado. Gonzalo fue, pero a una reunión, de forma voluntaria, a explicar algunas cosas. Hemos tenido absoluta disposición con la fiscalía y la SVS.

¿Tiene alguna conclusión sobre el movimiento de acciones que la SVS estaría mirando?

Eso es harina de otro costal. No tenemos ninguna información adicional a la que es pública. La acción se movió como se movió por razones que no conocemos. Pero los fundamentos de la compañía siguen siendo sanos y estables y, por lo tanto, el precio tendrá que ser lo que tenga que ser una vez que se apague el ruido.

Alejandro Quintana renunció al directorio por considerar la existencia de conflicto de interés, dado que médicos integran el directorio.

En la industria de la salud esto ha sido un tema recurrente. Los conflictos de interés pueden existir, lo importante es poderlos administrar y tenemos evidencia de haberlo hecho de forma adecuada. En el último trimestre de 2016 hicimos una revisión de la competitividad de los precios de CLC, detectamos que no éramos competitivos en nuestro segmento en honorarios médicos. El directorio por unanimidad y el cuerpo médico acordaron una rebaja sustancial a ese ítem.

Dada la renuncia de Quintana, la junta tendrá que renovar al directorio. ¿Usted sigue, está disponible?

Yo opté, con todo este problema, por no preocuparme de otra cosa que no fuera sacar adelante esto. Pero es una decisión de los accionistas.

¿Fue un aporte la llegada del ex contralor general Ramiro Mendoza?

Sí. Para nosotros era muy importante por el tema de la transparencia y Ramiro le da una tranquilidad a la comunidad de que las cosas se van a hacer así, y así se hicieron.

Otras clínicas optaron por enfrentar esos problemas de otra forma...

La transparencia con que nosotros actuamos nos convierte en una excepción en la industria.

Plan de inversión

¿Cómo impactó esta situación en el plan de inversiones y desarrollo?

El plan de inversiones ha seguido en línea con todo lo contemplado. Ahora, a la luz del impacto de los hechos, de esta situación, hemos tomado otras medidas: concretamos un plan de ajuste de gastos del orden de $ 3 mil millones anualmente que no afecta al área médica. Así ajustamos los números a esta nueva situación.

¿Esto estaba contemplado antes de la detección del error contable?

Es algo que estábamos analizando, pero que aceleramos su ejecución a la luz de los hechos.

¿Entonces, no lo van a modificar?

Hay que volver a mirarlo en función de este asunto, pero yo no esperaría cambios significativos en la estrategia de largo plazo de la compañía. De hecho, el desarrollo del plan CLC 2020 nos ha permitido, a pesar de las circunstancias país, crecer sustantivamente más que el mercado en todas las prestaciones. En días cama, en actividad quirúrgica, en consulta, etc., la industria prácticamente crece 0% y nosotros lo hacemos alrededor de 6% o 7% por año.

Marco regulatorio

A raíz de esto, ¿hay que volver a pensar el rol de las auditoras?

Es muy complicada la pregunta. Pero, a la luz de estos hechos, esta situación me hará darle más importancia al plan de riesgo de la compañía que a la revisión detallada del programa de auditoría de los auditores externos. No descarto que cambie el nivel de exigencia que las compañías tienen que hacerles a sus auditores.

¿Y el papel del regulador?

Lo que a mí me pasa es que creo mucho más en la autorregulación. El regulador también debería revisar el rol que cumplen los auditores.

¿Pero cree que hay que emparejar la cancha regulatoria de los actores del sector salud?

Todo lo que ayude a tener una buena base de comparación, tanto en la calidad de las prestaciones médicas, como en los resultados financieros, aportan a la transparencia del mercado. Pero aquí hay distintas estructuras y cada una de las compañías cumple con la regulación que le afecta. Nos encantaría que existiera más información pública, para poner más en evidencia de que el desempeño de esta clínica es el adecuado.

¿Cómo afecta la situación de isapre Masvida al sector?

El mundo isapre está muy revuelto. Claramente, esta situación le agrega una carga al tema, pero no hay que olvidar que la industria aseguradora es fundamental para el buen funcionamiento de la salud.

¿Es necesaria una reforma?

Sí, porque aunque es un tema muy complejo, es necesario abordarlo de una buena vez.

¿Podría asumir este desafío el actual gobierno?

El tiempo que le queda a este gobierno es insuficiente para abordar un desafío de esta magnitud.

¿Qué oportunidad entrega, entonces, un año de elecciones como este?

Uno podría esperar que temas que no estaban en la escala de prioridades, que no se abordaron en este gobierno, lo sean en una próxima administración. El tema de la salud se deberá abordar más tarde o más temprano.

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