La Tercera

FingerReader, el anillo que permite leer a personas con problemas de visión

Cientí­ficos del Instituto de Tecnologí­a de Massachusetts (MIT) llevan años desarrollando un artefacto de audiolectura que las personas de visión disminuida pueden usar como anillo en el í­ndice para escuchar el texto que van señalando.

El llamado FingerReader, o dedo o anillo lector, viene equipado con una cámara diminuta que escanea el texto. Una voz en sintetizador va leyendo el texto en voz alta ya sea de libros, menús de restaurantes u otro material de lectura.

Para leer basta pasar el dedo por el texto. Un programa especial rastrea el movimiento del dedo, identifica palabras y procesa la información. El artefacto tiene motores vibrantes que alertan al lector cuando se aparta de la lí­nea de texto, dijo Roy Shilkrot, que está desarrollando el artefacto en MIT Media Lab.

PRUEBAS
Para Jerry Berrier, de 62 años, que nació ciego, la promesa del anillo lector es su portabilidad y funcionalidad. “Cuando voy al consultorio del médico, hay muchos formularios que quiero leer antes de firmar”, explicó.

Agregó que hay otros dispositivos de reconocimiento de caracteres en el mercado para las personas con visión disminuida, pero ninguno que ‘lea’ directamente.

Berrier maneja un plan de capacitación y evaluación para un programa federal que distribuye tecnologí­a a residentes de bajos ingresos de Massachusetts y Rhode Island que hayan perdido la vista y la audición. Trabaja en la Escuela Perkins para Ciegos en Watertown, Massachusetts.

“Dondequiera que voy, para las personas videntes hay material que nos informa sobre los productos con los que estamos por interactuar. Yo quiero ser capaz de hacer lo mismo”, dijo.

Pattie Maes, profesora de MIT que fundó y dirige el grupo de investigación Fluid Interfaces que desarrolla el prototipo, dijo que el anillo lector equivale a “leer con la punta del dedo y es mucho más flexible e inmediato que cualquier otra solución que tienen ahora a mano”.

El desarrollo del artefacto ha requerido tres años de codificación, experimentación y trabajo con personas de visión disminuida. Shilkrot advirtió que falta todaví­a mucho trabajo antes de que esté listo para el mercado, incluso hacerlo funcionar en teléfonos celulares.