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Actualizado el 09/09/2017
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General que dirigió la captura del líder de Sendero Luminoso: “Abimael Guzmán no se resistió y Fujimori no estuvo al tanto del operativo”

Autor: Alejandro Tapia

Antonio Ketín Vidal, el ex jefe de la Dirección Nacional contra el Terrorismo de Perú, cuenta a La Tercera detalles poco conocidos del arresto de Abimael Guzmán y el diálogo que mantuvo con él en 1992.

General que dirigió la captura del líder de Sendero Luminoso: “Abimael Guzmán no se resistió y Fujimori no estuvo al tanto del operativo”
Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso, en una jaula, el 24 de septiembre de 1992, en Lima. Foto: AFP

“Soy el general Antonio Ketín Vidal, jefe de la Dirección Nacional contra el Terrorismo (Dincote). Le comunico oficialmente que está usted detenido”. Entonces, Abimael Guzmán, aquel 12 de septiembre de 1992, hizo un esfuerzo por ponerse de pie, ya que sufría dolores a la cadera, y le extendió la mano a Ketín Vidal. “Usted sabe que en la vida se gana o se pierde, usted como dialéctico que es, por supuesto que es consciente que ha perdido”, insistió el oficial peruano. A continuación, el líder de Sendero Luminoso, el hombre más buscado de Perú, replicó: “Soy Manuel Abimael Guzmán Reinoso. Pueden detenernos, pueden matarnos, pueden encerrarnos, pero lo que el pueblo tiene en la cabeza, eso nadie lo va a quitar, nadie lo va a borrar”. “Bueno, eso la historia lo dirá”, le contestó Ketin Vidal.

Aquel día, del que ahora se cumplen 25 años, se convirtió en un hito en Perú. Y no sólo porque el entonces régimen de Alberto Fujimori exhibió a Guzmán encerrado como una fiera abatida en el marco de su lucha contra el terrorismo, sino porque a partir de ese momento, comenzó el declive del grupo maoísta, que de acuerdo con la Comisión de la Verdad y Reconciliación, es responsable de la muerte de 31.331 personas durante el conflicto armado (1980-2000).

La captura de Abimael Guzmán, su pareja, Elena Iparraguirre y la cúpula senderista, fue posible tras un arduo trabajo de inteligencia, con recursos precarios y una serie de acontecimientos insólitos. Incluso, hasta hoy se discute quién fue el hombre que lo atrapó, si Ketín Vidal o Benedicto Jiménez, coronel del Grupo Especial de Inteligencia (Gein). El destino de estos tres protagonistas es dispar. Desde 1992 el “Presidente Gonzalo”, como se conocía a Guzmán, cumple una condena a cadena perpetua en una cárcel peruana, Jiménez se vio involucrado en un caso de narcotráfico que le costó la prisión, mientras que Ketin Vidal se convirtió en Ministro del Interior en 2000 -durante su gestión fue capturado Vladimiro Monte sinos- luego pasó a retiro y ahora prepara un libro sobre “la captura del siglo”. Desde Lima conversó con La Tercera.

¿Qué recuerda usted del momento en que ingresa, junto al coronel Benedicto Jiménez, a la casa donde se encontraba el líder de Sendero Luminoso?

Abimael estaba sentado, junto a su pareja, Elena Iparraguirre, con un pequeño banderín rojo con la estrella de cinco puntas comunista. Yo me acerqué a él y me presenté. En mi condición de general, no era obligación estar presente en el momento de la captura, pero yo fui porque quería darles un apoyo moral a los muchachos que hacían la parte ejecutiva y asumir la responsabilidad en caso que fallara algo. También quería asegurarme que la intervención fuera correcta, porque pensábamos que ellos tenían armas. Pero si no las tenían, quería asegurarme que se respetaran los derechos humanos, que fuera una intervención limpia. A Abimael no se le encontró nada, salvo una estrella de cinco puntas con la imagen de Mao. Le pregunté a Abimael qué cosa era. Y me dijo que era una condecoración que le entregó personalmente Mao Tse-Tung. Entonces le dije que la conservara. Y nada más tenía. Acto seguido, le dije a Benedicto Jiménez que, como se tenía un dominio absoluto sobre la cúpula de Sendero, había que impedir la movilización de la prensa para no tener problemas. Entonces opté por sacar a Abimael y a Elena en mi vehículo, con otros dos vehículos como seguimiento por seguridad. Y los conduje hasta mi oficina en la avenida España.

¿Cuál fue la pista clave que los llevó a detener a Abimael Guzmán?

Esto no ha sido una intervención inmediata de un momento a otro, sino que fue un proceso donde se hizo contacto con personas que nos fueron proporcionando información sobre el lugar donde estaba Abimael Guzmán. Gente que tuvo relación con la cúpula fue intervenida, como Luis Alberto Arana, persona clave que brindaba apoyo económico y que trabajaba en la academia César Vallejo. Entonces él, al ser intervenido, nos dio bastante información para nuestros seguimientos a las casas de los senderistas.

Se comenta que Arana fue considerado como un traidor.

Bueno, de alguna manera supongo que sus correligionarios lo llamarán así por haberlos delatado. El dio referencias importantes que sirvieron para llegar a la cúpula en Los Sauces. Se tuvo que ir poco a poco, buscando una pista que nos acercara más al objetivo.

¿Algún senderista opuso resistencia al momento del arresto?

No, no, no. Elena Iparraguirre tuvo la intención de resistir el ingreso de los agentes. Ella se acurrucó detrás de la puerta, pensando que con su peso y el manejo de sus brazos iba a detener el ingreso, pero fue algo simbólico más bien. Pero sólo hubo gritos. ‘No lo toquen, no le hagan nada’, dijo, refiriéndose a Abimael Guzmán. Fue una defensa verbal solamente.

¿El Presidente Alberto Fujimori y su asesor Vladimiro Montesinos estaban al tanto del operativo?

No. No estuvieron al tanto ni Fujimori ni Montesinos por razones estrictamente profesionales. No ayudaba para nada que los personajes políticos se enteraran de estos procesos. El secreto es fundamental para asegurar la sorpresa. Por eso no se le dio cuenta a nadie, cosa que por supuesto se la expliqué al día siguiente al Presidente en su despacho, cuando vino de Iquitos, para que me comprendiera que no había asomo de deslealtad o afán protagónico de mi parte.

Aún en Perú hay una disputa sobre quién atrapó a Abimael Guzmán, si usted o Benedicto Jiménez.

Esa es una cosa doméstica. Usted comprende que alguien tenía que representar la unidad y eso lo da el jefe. Por supuesto hubo celos personales. Había una función ejecutiva y otra de dirección. Que yo no le informara ni a Fujimori ni a Montesinos también generó resentimientos.

¿Se puede considerar entonces que usted fue el hombre que detuvo al líder de Sendero Luminoso?

Bueno, yo comandé la Dincote, la unidad matriz y el Gein dependía de la Dincote. Entonces era mi responsabilidad. En todas partes del mundo el jefe es el que responde, por lo bueno o por lo malo. Montesinos no lo tomó bien, pero el Presidente me felicitó.

¿Montesinos le comentó algo?

No. Como estrategia de Montesinos él envió a Jiménez becado a Asia y usted sabe los beneficios que tiene eso, mientras que a mi me sacaron de la Dincote para asumir una responsabilidad administrativa.

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