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Actualizado el 14/11/2017
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Gepe fija su show más estelar en solitario y alista disco de folclor

Autor: Claudio Vergara

El cantautor debutará en abril en Movistar Arena, consecuencia lógica de una carrera que siempre apostó a las masas. “Tiene mucho sentido hacer algo así”, asegura.

Gepe fija su show más estelar en solitario y alista disco de folclor
Daniel Riveros ante el mayor desafío de su vida en vivo. Foto: Carlos Müller

Gepe puntualiza que su trayectoria no sigue un flujo cartográfico, como si se tratara de un mapa donde va tachando territorios conquistados, latitudes que ya sucumbieron bajo su dominio.

El mismo cantautor lo sitúa en perspectiva de una forma mucho más inspirada: “Cuando voy avanzando hacia algo, no me interesa el destino, sino que el camino”, imagina, para luego concluir: “No me gustan esas rutas lógicas de los artistas de ir quemando etapas o capítulos. Saco un disco porque quiero o hago un show en un lugar porque quiero hacerlo. Prefiero ser mucho más intuitivo”.

De alguna forma, de ese modo visceral decidió el próximo gran hito de su carrera, la realización de un concierto pactado para el domingo 8 de abril de 2018 en el Movistar Arena: se trata del espectáculo en solitario más grande de toda su vida, en un recinto cuyo aforo rasguña las 15 mil personas. “Ya llevamos un tiempo trabajando un repertorio de canciones que tiene mucha llegada en el público masivo. Tiene mucho sentido hacer algo así, no es una locura, hay gente para ello. Igual es una apuesta, pero creo que va a estar bonito”, califica el músico.

Aunque la brújula del santiaguino se mueve más por olfato que por planificación, su salto al reducto del Parque O’Higgins es absoluta consecuencia de un recorrido que siempre tuvo como estación final a las grandes masas. Tras un giro hacia el pop a partir del álbum GP (2012), Daniel Riveros, su verdadero nombre, llegó hasta el Festival de Viña en 2014 y repletó dos veces el Caupolicán, durante esa misma temporada y en 2016. Un proceso que en mayo abrió una nueva fase con Ciencia exacta, el título que lo vuelve a mostrar como un artesano de melodías sencillas, directas y radiables.

El artista coincide: “Es coherente con todo eso. Los recitales en el Caupolicán han sido los más importantes de mi carrera, son inolvidables, ahí mostré todo lo que he sido. Desde un principio quise que mi música la escuchara la mayor cantidad de gente posible y eso se ha ido dando”.

Y al conseguir tal meta, Gepe también amplifica el foco y revela otra era de la cartelera de conciertos nacionales: ya con el Caupolicán convertido hace años en un hábitat frecuente para los músicos chilenos, hoy el gran espacio a repletar, el gran techo, es el Movistar Arena. De hecho, el hombre de Fruta y té se suma a los pocos elegidos que han pasado por el lugar, como Los Bunkers, Manuel García, Nano Stern, Myriam Hernández y Los Vásquez. “Es un lugar que te obliga a algo atractivo desde lo escénico. Llenarlo no es nada fácil, pero me tengo fe”, asume.

Pero Ciencia exacta no sólo significó la continuación de su afán por el pop de alto alcance. Gracias a las guitarras y la manufactura sin excesos de sus temas, el intérprete volvió a observar de cerca las texturas más austeras, los arreglos acústicos y su histórico vínculo con el folclor, inclinaciones acentuadas por sus constantes visitas del último tiempo a La Casa de la Cueca, en Avenida Matta, el local de los folcloristas Pepe Fuentes y María Esther Zamora, y donde también llegan nombres más recientes, como Claudio Constanzo y Miguel Molina. “Me gusta el desprejuicio de esa gente. Y me gusta que sea una forma urbana de folclor, después de explorar por años en sonidos rescatados desde el campo”.

A tanto llega su entendimiento actual con la cueca y sus variantes que el artista prepara para la primera parte del próximo año un registro con versiones de clásicos del folclor, como Gabriela Pizarro, Rolando Alarcón, Héctor Pavez, Margot Loyola, Rolando Alarcón y el conjunto Cuncumén. Hasta prepara su lectura para composiciones de Javiera Mena bajo el brochazo de la música de raíz. Todo se irá soltando a ritmo paulatino, sin que se trate de una obra completa.

“No es que me vaya a vestir de huaso o chilenero; sólo quiero ser un observador y un aprendiz. Descubrir cosas como que el tango y el bolero también tienen mucha presencia en el folclor. Será otra prueba, otro ejercicio, porque ninguno de mis discos me lo he tomado como algo definitivo”, finaliza.

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