La Tercera

Grupo Abumohor entra en la era digital

Cada día, René Abumohor llega hasta el piso 15 de un moderno edificio en avenida Isidora Goyenechea, comuna de Las Condes. Ahí está el centro de operaciones desde donde el empresario y sus hijos manejan las inversiones del grupo familiar. A sus 88 años, René -el menor de los tres hermanos Abumohor Touma- sigue vigente y lejos del retiro. En broma, señala: “Estoy obsoleto”, mientras sus tres hijos varones se apresuran en contradecirlo: “Trabaja 14 días a la semana”. El empresario no se ha desligado de sus negocios, aunque sí tiene algunas regalías. “Llego como a las 11 y estoy todo el día acá. Me entretengo, la revuelvo harto. Si estuviera en la casa, me muero”, comenta.

Donde se ha involucrado poco, admite, es en la última aventura empresarial de la familia. Los Abumohor están próximos a lanzar Motor Financiero, una innovadora e inédita plataforma tecnológica que vienen desarrollando hace dos años, en la cual han invertido US$ 3 millones. Enfocada en las pymes, busca otorgar financiamiento para capital de trabajo vía online.

“Esto es subirnos al carro de la tecnología, de la tendencia mundial de estar en sintonía con los nuevos tiempos. Hoy, la forma de hacer empresa es totalmente distinta a como era antes. La tecnología es el futuro, yo no la entiendo, pero los muchachos la dominan perfecto. Estos jóvenes fueron a Silicon Valley, están mejor preparados y tienen hambre de aprender”, afirma el patriarca del clan. Su hijo Pablo complementa: “Es tomar la experiencia que tenemos en el sector financiero y refrescarla con una fórmula novedosa para generar elementos competitivos, usando las tecnologías que hoy están disponibles”.

Motor Financiero consiste en que a través de un software se ingresa la información financiera de la pyme y se cruzan los datos, lo que permite una evaluación de riesgo basada no sólo en facturas transables. “Es una forma completamente automatizada de extraer y visualizar la información, convirtiéndonos en los mejores predictores de riesgo”, explica Andrés Abumohor, CEO de la nueva empresa.

Precisa que la información financiera histórica no es parte del análisis, pues “lo que nosotros miramos son las facturas electrónicas y la declaración de remuneraciones y, por lo tanto, el proceso es automatizable. Hay una respuesta de créditos en minutos, tanto para un cliente que pide dos o tres millones o un cliente que requiere de préstamos mayores”.

Ofrecerán lo que se denomina crédito rotativo, que funciona como una línea de crédito de sobregiro, en que se usa y se paga, no es un crédito que se amortiza en cuotas.

Por el momento, estarán enfocados en préstamos promedio de $ 25 millones a $ 30 millones, con límite superior en $ 50 millones y límite inferior en $ 10 millones o $ 15 millones.

Se trata de la primera etapa de un proyecto mayor que no se limita a Chile. “Más a futuro podríamos, quizás, formar una compañía de seguro de crédito o entrar en los créditos más largos. También tenemos que desarrollar algo para el mundo de personas, dadas las bases de datos que estamos adquiriendo de nuestros clientes. Nos gustaría ser un banco, pero no sé si con la licencia de un banco”, adelanta Andrés. Su padre, recordando el pasado banquero de la familia, agrega. “Podría ser un remember”.

Con todo, buscarán replicar el modelo en la región. “Si nos va bien, este negocio es escalable en Perú, Colombia y México”. Para expandirse, el próximo año levantarán capital “para captar fondos de terceros o, eventualmente, incorporar nuevos socios”, anticipan.

Los negocios y la sucesión

“Me costó llegar a ser empresario. Partimos muy de abajo”, recuerda René.

Con sus hermanos Carlos y Nicolás (fallecidos en 2010 y 2013, respectivamente) y su progenitor, Zacarías, comenzaron vendiendo telas en la calle San Diego 1927, en un local que arrendaban en $ 5.000. Era el año 1945. “Cinco años después construimos una fábrica en calle San Nicolás, y ahí estuvimos el papá, Nicolás, Carlos y yo. Tiempos muy bonitos, ahí partió la familia. Fuimos textileros hasta que en 1985 compramos el Banco Osorno”, rememora el empresario, quien recuerda a sus hermanos “con mucho cariño, éramos muy entrañables. Cada uno hacía su pega, pero había un respeto muy grande por el mayorazgo”.

En 2000 separaron los negocios “para independizarnos y dar espacio a las nuevas generaciones. Para incorporar a los hijos, darles responsabilidades y que se hicieran cargo de hacer crecer las empresas”, cuenta.

En esa repartición, Carlos se quedó con el área textil, con Hilandería Maisa; Nicolás, con las licencias de Arrow, Dior, Esprit, Guy Laroche, Nino Mori y Osito, y René mantuvo el negocio financiero, a través de Coval Factoring y Coval Leasing. “Nos gusta harto el negocio financiero. Es muy atractivo, un sector bonito, no hay máquinas, es otra cosa, otro gusto”, subraya el empresario. Al rubro textil no volvería, asegura, porque “hoy no tiene mucha vida, con las importaciones y la venta online. Actualmente se importa todo, no se fabrica nada”.

Los intereses del grupo van más allá del área financiera y, como él mismo lo describe, “hoy estamos totalmente diversificados”. Están presentes en banca, factoring y leasing, comercio, alimentación y el rubro inmobiliario.

Inversiones Nevada es la matriz de la cual René es su presidente y desde esa estructura los Abumohor operan distintas sociedades. Del holding se desprenden las tres principales líneas de negocios del grupo: Coval, Salud y Vida y IV Centenario. Y a través de ellas se han ido incorporando los integrantes de la segunda generación. René tiene seis hijos, pero son los tres hombres Jaime (58), Andrés (40) y Pablo (33) quienes están involucrados directamente en la gestión de los negocios familiares. Los seis, sin embargo, tienen igual participación societaria en el grupo.

“La nueva generación lo está haciendo regio, cada uno en lo suyo, ahí está toda la fuerza motriz del grupo. Ellos están haciendo una renovación permanente de los negocios”, señala el patriarca.

Coval es el brazo financiero, a cargo de Jaime. A través de la firma operan el negocio de factoring y leasing. Entre ambos manejan un stock de colocaciones de $ 45.000 millones al año. En factoring -donde tienen el 2,5% del mercado y 460 clientes activos- crecerán 50% en colocaciones este año respecto de 2016.

Jaime, a su vez, también dirige el área de alimentos, con la empresa Salud y Vida, que provee servicios de alimentación a escuelas del Estado.

La otra veta relevante es la inmobiliaria, que lidera Pablo. Están enfocados en el desarrollo de edificios de viviendas en la Región Metropolitana y en la Quinta Región, con precios que varían entre UF 1.500 y UF 4.000. Actualmente, están desarrollando un proyecto nuevo en Concón, que apunta a un segmento más alto, de UF 5.500. “La idea es buscar un pool de proyectos para tener simultáneamente seis a siete iniciativas en desarrollo con distintos modelos de negocio: gestionados por nosotros, con socios o gestionados por terceros”, menciona Pablo.

También tienen inversiones inmobiliarias en Marbella, España y en Miami. En ese último mercado diseñaron un plan para concretar una inversión mayor, “con la idea de buscar activos ya consolidados con flujos, para negocio de renta, no para asumir el riesgo de desarrollo de ejecución”, detalla Pablo, quien cuenta que, en paralelo, están explorando Perú.

René Abumohor y su familia, además, tienen participaciones minoritarias en otras empresas. Poseen el 2% del fusionado banco Itaú CorpBanca y un porcentaje similar en Parque Arauco. “Yo soy director de Parque Arauco. En general, está muy complicado emprender en Chile, aunque nosotros seguimos haciendo cosas en el país. Afuera de Chile, los formatos de Parque Arauco han funcionado muy bien. La empresa está bien administrada, bien dirigida y por eso le ha ido muy bien”, afirma el empresario. Un tema que hay que mirar con detención, advierte, es la irrupción del mundo virtual en el comercio. “En Estados Unidos se han cerrado cientos de malls, porque ahora a la gente le gusta comprar por internet. Yo creo que ambos formatos pueden convivir, pero hay que saber hacer las cosas. Parque Arauco no sólo es para ir comprar, es un centro de entretención fantástico, la gente va a pasear, a los restaurantes, ofrece otras experiencias más allá de comprar. Esa es la fórmula”, destaca.

La familia descarta volver a invertir con las otras ramas Abumohor. “Es imposible, porque la familia creció mucho y tenemos diferentes criterios. Mejor mantener el cariño de la familia y las buenas relaciones, pero no hacer negocios”, dice René.

Su mirada de Chile

René Abumohor no esconde su desazón por el rumbo que ha tomado el país. “Estoy muy preocupado de Chile, hemos pasado tiempos malitos, pero estoy con la esperanza de que pueda mejorar un poco”, comenta.

Hoy, cree, es más difícil ser empresario, emprender y hacer negocios, porque “el ambiente está medio hostil, muy insultante, muy paralizado, muy enrabiado. Los empresarios somos ladrones, sinvergüenzas, tenemos todos los defectos y los calificativos negativos”.

Cuenta que es amigo de la Presidenta. “Soy muy amigo de Bachelet. Nos conocimos en su primer gobierno, ella veraneaba en Caburgua y yo tenía un amigo que tenía casa al lado y ahí empezó la amistad, y después nos reuníamos en Santiago. Éramos bastante amigos”, relata. Ahora, en cambio, “no nos quiere mucho, porque somos críticos”. Agrega que este gobierno lo ha decepcionado. “Se hicieron reformas muy apuradas, mal pensadas”, apunta.

Sin embargo, mira con optimismo el futuro. “Pienso que Piñera lo va a hacer bien. Soy optimista. JP Morgan dice que el país tiene un futuro extraordinario, pero si no sale Piñera esto se va al tacho. Tengo esperanza de que volvamos a crecer, que haya más inversión, más empleo”.