Grupo Claro descarta nuevas ventas de activos tras pactar enajenación del 20% de VTR




Fue un proceso rápido, que duró poco más de un mes y que partió a principios de agosto cuando Cristalerías de Chile recibió, sin buscarlo, la oferta de Celfin. Así resume Baltazar Sánchez, presidente de Cristalerías, el acuerdo anunciado el jueves entre una de las principales empresas del grupo Claro y la compañía de servicios financieros Celfin, para venderle el 20% de las acciones que posee en VTR, la mayor operadora de cable del país, en US$ 300 millones.

La venta fue sorpresiva, un proceso muy rápido, que partió el día que mandamos el primer hecho esencial reservado a la SVS. Y eso fue como a inicios de agosto", explica Sánchez.

El motivo que impulsó al grupo Claro a desprenderse de su participación en VTR respondió a una combinación de dos factores, asegura Sánchez: la vocación controladora del conglomerado y las buenas condiciones de la oferta. "En todas las otras sociedades el grupo siempre tiene un porcentaje con el cual controla o está empatado con otro socio, pero siempre busca el control. Además, se nos presentó esta buena oportunidad, que nosotros no salimos a buscar, sino que se nos acercó la gente de Celfin. Nos hicieron una oferta, nosotros hicimos una contraoferta y finalmente llegamos a un acuerdo de precio", dice.

Y agrega: "No estábamos en venta, si no se hubiera acercado Celfin no hubiéramos vendido ahora".

El ejecutivo descarta que la salida de la compañía de telecomunicaciones responda a que no era parte del giro principal del grupo. "No es cierto que VTR no era parte del core business del grupo. Sí habíamos definido que las telecomunicaciones eran parte de la diveversificación de Cristalerías".

El ejecutivo niega además que la venta busque paliar necesidades de capital de otras empresas del grupo, como la Compañía Sud Americana de Vapores.

Cristalerías de Chile tiene excedentes de caja por US$ 100 millones que si realmente el grupo necesitara, ya los habría destinado. El excedente de caja que tiene Cristalerías es algo que decide el directorio de la compañía y el directorio no ha resuelto qué va a hacer con esos recursos (...) Esta transacción no obedece a una necesidad, esta operación surgió porque apareció un señor que nos vino a ofrecer comprar. Quiero aclarar que no tenemos la necesidad de esos fondos. Cristalerías de Chile no necesita esos recursos, fue abordada y por eso decidió vender".

El presidente de la compañía desde noviembre de 2008 asegura también que la empresa no está en una política de desinversión. "Descarto definitivamente que esto sea una política de desinversión, esto es porque llegó alguien a ofrecernos algo. No estamos apostando a desinvertir. No es una polítca de Cristaleriías entrar en un plan de desinversión".

Acto aseguido, dice que "vamos a seguir invritiendo en los rubros donde estamos presentes y vamos a salir a ver optunidades, pero como esto fue una sorpresa, no hemos definido en qué. Siempre pensamos que cuando se tienen los recursos financieros es una oprtunidad que hay que aprovechar".

El negocio hizo saltar ayer un 14,6% el precio de la acción de Cristalerías, volviendo a sus máximos del año (ver infografía). El negocio, en todo caso, requiere del beneplácito de Liberty Global, que tiene una opción por el 20% que quiere Celfin. "No hemos recibido una nota formal sobre esta transacción. Sin embargo, como se describe en el documento chileno, este trato requeriría la aprobación de Liberty Global y tenemos un derecho preferente", dijo la firma desde EEUU.

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