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Actualizado el 27/08/2016
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Guillermo Galindo, dibujante: “Lo que hago es personal, no soy un portavoz de nadie más que de mí mismo”

Autor: Javiera Guajardo

El dibujante Malaimagen presenta este jueves Malditos humanos. Libro con 150 viñetas sobre violencia de género, moral religiosa, política y otros temas.

Guillermo Galindo, dibujante: “Lo que hago es personal, no soy un portavoz de nadie más que de mí mismo”

De los cuatro estantes presentes en el departamento de Guillermo Galindo (35), alias Malaimagen, hay uno que llama la atención y no sólo porque esté en la entrada. En él se pueden encontrar, ordenadas,  desde unas recopilaciones de Condorito de los años 50 hasta la novela gráfica Maus de Art Spiegelman. En las demás repisas hay más novelas gráficas, libros e incluso una colección de vinilos. Entre todo esto está también Malditos humanos, el último libro del dibujante.

Dos años se demoró en recopilar todas las viñetas que darían forma a su novena publicación, que se lanza oficialmente este jueves por el sello Reservoir Books. A diferencia de sus entregas anteriores, como Boleta o factura o Pan y circo, Malditos humanos ocupa como referentes problemas sociales y distintos aspectos asociados al poder tales como los medios de comunicación, la violencia de género, la moral religiosa y la política. Lo que mantienen en común ésta con sus obras anteriores es el humor particular de Malaimagen.   

¿Por qué decidió titularlo Malditos humanos?

Siento que cada cultura ha ido tomando decisiones para organizarse y funcionar, y éstas han traído consecuencias. Pensamos que hay cosas que no se pueden cambiar, pero son así porque se ha optado por ello. Por ejemplo el capitalismo, las guerras, el fanatismos religiosos, las matanzas. Le puse Malditos… pensando en los humanos como una especie que se ha ido autodestruyendo. 

Sus libros anteriores están basados en contingencia nacional. ¿De dónde surgen las ideas para estas viñetas?

Estas viñetas también están basadas en hechos reales y siento que este libro es muy político. La mayoría están basadas en la realidad porque no es necesario abstraerse en un mundo de fantasía para lograr el resultado que hay aquí. El humor gráfico puede ser utilizado como arma de denuncia o para evidenciar falencias  de las personas. Eso diferencia el humor gráfico del cómic de súper héroes que, por ejemplo,  está más basado en los valores. El humor gráfico tiende a apuntar a lo malo. Claro que hay una parte de ficción en todo lo que hago, pero generalmente está basado en hechos reales, lo que hace bastante triste la situación. 

¿Este libro tuvo el mismo proceso que los anteriores?

Tuvo otro proceso porque me lo replanteé y cambié muchas veces. Hice varias versiones hasta que al fin logré darle una estructura. Me costó porque es una visión más amplia de las cosas. Para los libros anteriores estaba todo muy acotado. Este fue más difícil.

¿Cómo cree que será recibido, siendo diferente y con temáticas más transversales?

Uno como simple pelagato no se abstrae (de las temáticas). Creo que todos tenemos que trabajar cosas que no nos hacen bien como personas ni como sociedad. Entonces no sé cual será la reacción de la gente. No me preocupo tanto, lo hago porque creo que es necesario y porque para mí es importante hacerlo. Tenga buena o mala llegada dependerá de la gente. Lo que hago es bastante personal, no soy un portavoz de nadie más que de mí mismo.

¿Hay una segunda intención con estás imágenes? 

Creo que sí, el libro da más preguntas que respuestas. Y eso deja abierto a que las personas se cuestionen hasta dónde quieren trabajar esos aspectos que son relevantes en la sociedad. Yo no tengo las respuestas ni las soluciones, lo que tiene mi trabajo son cuestionamientos, pero es cada uno el que debe darle una doble lectura. 

Malditos humanos se divide en secciones utilizando hojas negras y unas calaveras. ¿Quiere producir varias lecturas?

Sí, me gustaba el escenario apocalíptico o post nuclear. Obviamente es una exageración pensada en el camino que puede llevar la codicia, el capitalismo, la ambición. Me gusta darle una visión pesimista o apocalíptica al libro, sin ser profético. Por eso me gustaron las calaveritas en un ambiente desértico, que fueran lo último que quedaría de todos nosotros. 

¿Se considera una persona pesimista?

Creo que el escenario es pesimista. Es desolador, no puede ser que la violencia esté tan normalizada en nuestra sociedad. Si bien el panorama yo lo planteo como algo desolador, estoy también optimista.  

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