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Actualizado el 30/05/2016
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Hospitales concesionados: el diagnóstico a dos años de su irrupción

Autor: M. Miranda y L. Leiva

Ministerios de Salud y Obras Públicas analizan cambios a los contratos para adecuarlos a un "perfil más sanitario". Gremio de concesionarias apunta a la "falta de voluntad" para aceptar el sistema de inversión de privados.

Hospitales concesionados: el diagnóstico a dos años de su irrupción

El 28 de noviembre y el 7 de diciembre de 2013 son las fechas en que los hospitales Doctora Eloíza Díaz, en La Florida, y El Carmen-Luis Valentín Ferrada, en Maipú, respectivamente, iniciaron su operación. Sin embargo, no sólo se trató de un corte de cinta. También marcaron un hito en la salud chilena, al ser los primeros recintos asistenciales del país en operar bajo el modelo de concesiones que, hasta ese entonces, estaba radicado principalmente en la construcción y gestión de carreteras, autopistas y cárceles.

A dos años de su irrupción, y luego de cuestionamientos al uso del modelo, que implicó sacar de la agenda de concesiones cinco de los 10 recintos previstos (hospital Sótero del Río; la Red Quinta, que se compone por el hospital Biprovincial Quillota-Petorca y Provincial Marga Marga; y los centros de Curicó, Linares y Chillán), los Ministerios de Salud (Minsal) y Obras Públicas (MOP), gremios y actores del sistema hacen un balance del área. Además, analizan diferentes opciones para “adecuar” la relación contractual vigente a un “perfil más sanitario”.

Así, desde la Coordinación de Concesiones del MOP, adelantaron que esta ellos, mandatados “por el Ministerio de Salud, están trabajando con la Sociedad Concesionaria cambios en el contrato relacionados con el uso del fondo de reserva para actividades no contempladas y el estudio de la incorporación de nuevas instalaciones de climatización originalmente no solicitadas”.

Desde la Subsecretaría de Redes  del Minsal señalaron que el principal problema es la “rigidez” del contrato en ambos hospitales, sobre todo para la utilización del espacio disponible para, por ejemplo, la “apertura de nuevas camas (ya que esto) encarecería considerablemente los costos”. Otro punto en contra, según Salud, son los tiempos de respuesta frente a una emergencia “como epidemias o accidentes múltiples, la administración hospitalaria debe pedir la autorización al inspector fiscal que, a su vez, deberá trasmitir este requerimiento al concesionario”. 

La opinión del Minsal se replica en los directores de ambos recintos hospitalarios en operación. En Maipú se elaboró un informe sobre posibles vulneraciones del contrato, o situaciones que no fueron contempladas en la elaboración de las bases (ver extractos). 

La directora del hospital de La Florida, Midori Sawada, explicó que los problemas que se generaron durante los primeros meses de puesta en marcha, estaban relacionados con filtraciones de agua, principalmente, “situación que no ha vuelto a ocurrir”, dijo. Sin embargo, hace alusión a demoras en el aseo de habitaciones, que incide en el recambio de pacientes al momento de dar el alta médica, problemas que se “han ido mejorando”. 

Sobre estos hechos, Adolfo Nobre, gerente general de la Sociedad Concesionaria Sanjose Tecnocontrol, que administra los mencionados centros de salud, dijo que se trata de situaciones propias “de la operación de unos edificios de tal complejidad y que son comunes a la mayoría de los hospitales. Las consecuencias de esos problemas, nunca han puesto en riesgo la salud de los pacientes ni a los funcionarios. Estas dificultades han sido atendidas y solventadas en su gran mayoría como nos obliga y es de nuestra responsabilidad en el cumplimiento del contrato”. Los problemas que no han sido atendidos, fueron objeto de multas (ver recuadro). 

Añadió que desde la puesta en marcha de los dos hospitales se han distribuido más de tres millones de servicios de alimentación, se han realizado más de 13 mil intervenciones quirúrgicas, atendido a más de 330 mil urgencias y se registran más de 20 mil pacientes egresados. 

Choque en la gestión

Según fuentes internas de estos procesos, la mayor dificultad en la relación contractual que se ha dado a través de estos dos años, entre concesionarios y la dirección de los hospitales, se basa en la presencia del inspector fiscal, que designa el MOP, que en algunos casos ha sido “tensa”, tomando en cuenta que es el vínculo entre ambas partes. “Lo ven como condescendiente con el concesionario, y por el otro lado, como el que pone paños fríos y explica el modelo a Salud”, señalan las mismas fuentes.

En el informe del hospital de Maipú se apunta a esta autoridad, cuestionando sus decisiones a la hora de aplicar multas en episodios centinelas, que es cuando se produce una situación que no debería ocurrir bajo ningún motivo. 

En el caso de la derivación de pacientes, en Salud se argumenta la imposibilidad de poder reconvertir camas, es decir, usar habitaciones que están destinadas a otros fines para hospitalizar pacientes, como ocurre en el resto de la red asistencial que administran los Servicios de Salud. En el caso de los concesionados, el contrato no lo permite, pues estipula condiciones  sanitarias y de seguridad específicas para las salas donde deben estar los usuarios internados, con un piso mínimo de un 80% de ocupación, para que el Estado le pague al concesionario por operar el hospital, y un máximo de 110% de uso de camas. Esto denota, señalan en el gremio de las concesiones, que faltó conjugar la gestión tradicional que tienen los hospitales, que en muchos casos tiene vicios porque el sistema no da abasto, con un modelo rígido que fue pensado para una población determinada.  

El ex coordinador de concesiones, Erik Martin, apuntó a que “hoy el propio sistema público establece que cuando hay carencia de camas se termina contratando en el sistema privado (clínicas). El diseño se pensó (además de tener más hospitales concesionados funcionando),  en función de incrementar las atenciones ambulatorias, y que los casos más serios terminen en hospitalización”. 

Falta de voluntad

El secretario ejecutivo del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI) y ex ministro del MOP, Carlos Cruz, dijo que “hay una discusión por quién es el jefe cuando el hospital entra en función. Creo que éste tiene que ser el director médico, y la concesión tiene que estar subordinada a lo que el director médico defina. Eso va a permitir resolver buena parte de los problemas. También hay que tomar las precauciones para que las demandas de los gremios médicos no vayan más allá de un cierto límite”.

Para el presidente de Copsa, gremio que agrupa a las empresas concesionarias, Juan Eduardo Saldivia, este escenario se explica porque hay una “asociación público-privada entre un señor que quiere ser socio y otro que no quiere ser socio. Es más un tema de voluntad. Cuando se tiene voluntad las cosas se pueden hacer y, en este caso, lo que hay que constatar es que el Ministerio de Salud no tiene la voluntad de tener hospitales vía concesión y va a buscar todos los argumentos y razones para decir por qué”.

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